El Comunista

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Declaración de Principios del GMR

Grupo Magisterial Revolucionario :: 03.12.13

200 Después de hacer un balance muy crítico y de carácter histórico de los alcances, limitaciones y significado histórico que ha tenido en los últimos 29 el Movimiento Democrático Magisterial de la Sección 22 del SNTE, guiados por la metodología revolucionaria que nos proporciona el marxismo-leninismo, decidimos fundar el GRUPO MAGISTERIAL REVOLUCIONARIO para dotar a los trabajadores de la educación de un instrumento de organización y lucha que desarrolle una intensa labor de educación política, organización y debate para catapultar los horizontes históricos de este movimiento que en el mayo de 2010 cumple exactamente 30 años de existencia.

Nos reivindicamos alumnos de las enseñanzas de los forjadores de la teoria revolucionaria, nos asumimos como marxistas-leninistas en pleno proceso de formacion continua, pues la realidad social nos impone cotidianamente fenómenos que habremos de desbrozar para encontrar solución a todas y cada una de las medidas de opresión que el capitalismo, la burguesía y su estado le imponen a las masas trabajadoras.

Lo que quiere decir que nos deslindamos categóricamente del revisionismo moderno y de todo tipo que pretende convertir al marxismo en una teoría enciclopedista, que únicamente se constriñe a retratar la realidad.

Pero también nos deslindamos formalmente de aquellas corrientes de han desviado el carácter permanentemente revolucionario del marxismo-leninismo al darle un carácter de dogma y ortodoxias practicas que anquilosan estructuras y someten su fisonomía transformadora, profundamente dialéctica, audazmente creativa que innova para poder estallar la revolución en aras del objetivo supremo, la emancipación de la sociedad para la construcción del socialismo y el comunismo.

Combatimos tenazmente aquellas posiciones que vestidas con un ropaje marxista-leninista niegan sus altos valores para la sociedad, y que en su práctica cotidiana son revolucionarios con horario fijo, pisoteando las enseñanzas que el inolvidable José Stalin y el Partido Bolchevique forjaron al calor de los grandes retos que la Unión Soviética enfrentó. “Los revolucionarios –asumió Stalin- tenemos una sola vida, nuestra entrega total a la revolución proletaria…”

Negamos el carácter revolucionario con el que pretenden disfrazarse el castro guevarismo, pues este, en los tiempos contemporáneos ha devenido en el más vil de los anarquismo pues al igual que este, somete el accionar de las masas a acciones individuales de “heroísmo” particular, bajo un discurso “libertario” niegan la necesidad de organización del pueblo trabajador y al negar la organización de masas del pueblo convierten a este en un objeto de arrastre, de inmovilidad que solamente debe obedecer los dictados de unos cuantos iluminados.

Sin embargo al reafirma nuestra militancia ene l marxismo, en el campo de la revolución proletaria, tampoco podemos dejar de reconocer que la historia a pesar de sus particularidades, de su desarrollo lleno de retrocesos y avances nos ha ilustrado con los ejemplos que hombres y mujeres de distintas partes del mundo nos han legado en torno a que si saber hacer y sobre todo a como no volver a cometer los mismos errores que han pospuesto temporalmente la emancipación social; permanece en nuestra memoria el ejemplo de los libertadores independentistas en nuestra patria, pero también en el resto del continente, la saga libertaria iniciada por el padre Hidalgo, Morelos, Vicente Guerrero independientemente de su carácter anti feudal y pro capitalista, sentaron las bases para poder construir y afianzar la nación mexicana; los ejemplos de las rebeliones indígenas; el peregrinar de la republica enfrentando al imperio francés; las primeras reivindicaciones del incipiente proletariado mexicano y aplastadas por los liberales mexicanos; la decisión de cambio del pueblo y sus caudillos en la revolución mexicana; las grandes luchas del proletariado y el campesinado que alcanzaron grandes conquistas laborales y sociales; el estudiantado que cimbra al país y fuerza a las oligarquías criollas a generar procesos de apertura y reforma democráticas; la nobleza y entereza de cientos de nuestros hermanos y hermanas que en el más completo de los silencios, en la muerte ignorada y no documentada, en su ausencia aun no aclarada que le dieron vida a un movimiento armado que a pesar de su dolorosa derrota sigue siendo un factor social vigente en la realidad política del país.

En fin, tantas y tantos que tuvieron aciertos y errores, pero cuyo pecado fundamental fue el no contar con el formidable instrumento que representa la Vanguardia Política del Proletariado. Su Partido Comunista, su carácter revolucionario, su fisonomía transformadora, audaz, creativa y sobre todo el centralismo democrático, el titánico legado que Vladimir Ilich Lenin forjo para demostrarle al mundo que la sociedad socialista y el comunismo son y serán posibles a pesar de los graznidos que los agoreros del capitalismo lanzan para mantener al proletariado y al campesinado pobres en la total sumisión y explotación.

Por todo lo expuesto, somos una organización democrática, revolucionaria, de masas, cuyo accionar se da al seno del SNTE sin negar que en la medida en que nuestros cuadros militantes amplíen sus horizontes se vinculen con el resto del movimiento popular y sobre todo fundan su actuar con los objetivos del proletariado.

Nos regimos por los principios marxista-leninistas, empeñamos nuestros esfuerzos para apegarnos fielmente –dejando atrás dogmatismos y ortodoxias- al carácter leninista de la organización de masas.

Ese despliegue de esfuerzos también está encaminado a la aportación de recursos para el fortalecimiento, vigencia y actuar de la vanguardia revolucionaria del proletariado. El Partido Comunista.

Sostenemos la vigencia de los postulados respecto a la alianza estratégica entre el proletariado y el campesinado pobre, reivindicamos la fisonomía de la clase obrera y el papel de vanguardia que tiene para el derrumbamiento del capitalismo y la instauración de la dictadura de clase del proletariado para la construcción de la sociedad socialista.

Pero también reconocemos, nos comprometemos y enrumbamos nuestras fuerzas para forjar el Frente Popular de masas, del pueblo que bajo la guía y dirección del proletariado y su partido encabezaran las luchas cotidianas para derrotar todas y cada una de las medidas que el capital nos impone a los trabajadores, estas luchas comprenden el uso de todos y cada uno de los instrumentos que la revolución ha forjado a lo largo de su historia sin perder de vista que la única salida real es el estallamiento de la revolución en la que las masas populares tienen el papel definitivo.

En sintonía con lo anterior reivindicamos el carácter de masas, nacional y único del SNTE, actuamos al interior de este con banderas reivindicativas pero también agitando en torno a la transformación radical de la sociedad; transformación en que los sindicatos como referentes de masas que agrupan a la clase obrera jugaran un papel de alta importancia. A diferencia de otros esfuerzos, bajo ninguna circunstancia pretendemos sustituir al sindicato, actuamos para su democratización, para dotarlo de un programa histórico, revolucionario, que rompa con el economicismo en que lo han sumido las viejas fuerzas que en la actualidad actúan en su seno.

Estos principios que son perfectibles, debatibles y sobre todo sometidos a la crítica de nuestro accionar cotidiano sintetizan nuestro ideario y los ponemos a consideración de los trabajadores de la educación, pues serán estos, los obreros, campesinos pobres y demás trabajadores del campo y la ciudad quienes al observar nuestra practica valoraran la vigencia de nuestro dicho.


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