Todos y todas a la Asamblea Popular

03.Ago.15    Noticias nacionales
   

Compañero trabajador, el gobierno de Enrique Peña Nieto y Graco Ramírez ha puesto en marcha las reformas que aprobaron a favor de la burguesía para asegurar la rentabilidad de sus monopolios. Una de ellas, la reforma educativa, que de fondo es laboral, ha llevado a miles de profesores en el estado y en todo el país a movilizarse para defender sus conquistas laborales ganadas en años de lucha. Y es que nada le preocupa al gobierno la calidad educativa, mejorar la enseñanza y el aprendizaje de los estudiantes o asegurar la educación pública.


Si la reforma educativa pretendiera mejorar la educación, entonces, se ocuparía en abrir más escuelas, en contratar más maestros, en mejorar los libros de texto, en reparar las aulas donde estudian nuestros hijos, en mejorar los materiales con los que cuentas, en subsidiar verdaderamente la educación en lugar de aumentar cada vez más las cuotas escolares. La lucha de los profesores es justa, porque están defendiendo sus derechos laborales y el derecho a la educación de nuestros hijos.

Por eso la lucha de los maestros no es sólo suya, es de todos. Hoy es la reforma educativa, mañana serán más evidentes las consecuencias de la reforma a la salud, la reforma al sistema de agua, la reforma al sistema de pensiones y de la reforma fiscal, que pretende obligar al pequeño comerciante a registrarse ante el SAT y pagar impuestos formales, cuando las ventas bajan cada vez más porque el trabajador (maestros, obreros, etc) reciben un salario mísero que no les alcanza ni para lo más básico, además se incrementan los impuestos, aumenta el precio del petróleo y por tanto el de todos sus derivados, mientras solo nos ofrecen a cambio “no más IVA en educación” pero la privatizan.

Cambiar nuestra situación, es decir, la del pueblo trabajador, no se logrará manteniéndote pasivo, viendo y viviendo la miseria y opresión, culpando a las manifestaciones de tus bajas ventas cuando los que protestan son tus compradores a quienes pretenden arrebatarles el sustento.

Cambiar, no solo nuestra situación, sino la de nuestros hijos amerita un esfuerzo mayor. Sé que las extenuantes jornadas de trabajo que tienes te dejan sin fuerza, que estás cansado y que lo que te preocupa es mantener a tu familia, ofrecerles algo mejor: educación, salud, seguridad, etc. Sin embargo, bajo este sistema capitalista donde las riquezas producidas por los trabajadores se las apropian unos pocos, no podrás ofrecerles nada, porque el fruto de tu trabajo te lo arrebatan los capitalistas con la mano en la cintura. Las reformas estructurales han sido aprobadas por el Estado al servicio de la burguesía para mantenerte, sumirte en la miseria y que seas tú y todos los trabajadores los que paguemos una crisis que ellos han generado.

Si las necesidades son similares, si el enemigo es el mismo ¿por qué no luchar juntos? Comerciantes, maestros, obreros, campesinos, amas de casa, todos los trabajadores participando y decidiendo qué se produce y cómo se reparte, qué acciones tomar para garantizar la seguridad, la salud, la educación.

En conclusión, tenemos dos opciones. La primera continuar en la miseria, heredarla a nuestra familia, pagar con sudor, sangre y muerte la vida de los parásitos a los que mantenemos y su familia, en fin, soportar la explotación y opresión de este sistema bárbaro hasta donde nos alcancen nuestras fuerzas. La segunda implica más trabajo del que de por sí ya tenemos, pero la única solución viable: Formar en conjunto la asamblea popular y participar verdaderamente, defender desde este frente los derechos de los trabajadores, defender una vida digna y acabar con la explotación y miseria, ejercer otro tipo de poder, el poder del pueblo trabajador.