Sobre la intervención turca en Siria

02.Dic.19    Noticias internacionales
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La aparición de los kurdos como actor fundamental en la guerra civil siria les permitió hacerse con el apoyo de Estados Unidos.


En el marco de la guerra civil siria, una vez que con el apoyo ruso, iraní y de Hezbollah el gobierno sirio consiguió pasar a la ofensiva y derrotar a los ejércitos terroristas, el gobierno turco empezó a plantear la necesidad de una intervención militar en suelo sirio, tomando como pretexto que justo en sus fronteras la facción triunfante resultaba ser de origen kurdo, Las Unidades de Protección Popular (YPG), a quienes Turquía acusa de ser el brazo armado del Partido de la Unión Democrática (PYD).

El gobierno turco enfrento a partir de 1984 una insurrección kurda dentro de sus fronteras liderada por el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), una organización política que enarbolaba un ideario marxista-leninista que pretendía la conformación de un Estado kurdo socialista. Aunque posteriormente el PKK involuciono hacia posiciones de tipo confederal socialdemócratas y públicamente renuncio al marxismo-leninismo, el Estado turco sigue considerado a este partido y a otras organizaciones kurdas en Iraq y Siria como terroristas.

El Estado turco en el transcurso de la guerra civil siria fue acusado de permitir el suministro de armas a los grupos rebeldes, de permitir el paso de combatientes extranjeros y de permitir que petróleo de contrabando saliera de los territorios ocupados por el Estado Islámico (EI). Además, dio cobijo en sus fronteras a miles de refugiados, no solo civiles sino también ha combatientes del llamado Ejercito Libre Sirio (ELS), quienes actualmente forman la vanguardia de la intervención turca en Siria.

Ya en 2012 con el pretexto del derribo de un avión turco no tripulado, Turquía bombardeo la frontera siria en apoyo a los rebeldes del ELS. Y en 2015 las acciones militares se sucedieron con más ataques contra las posiciones del ejército de Siria.

En el conflicto sirio la mayor parte de la atención mediática se centró en el llamado Estado Islámico, una organización terrorista originalmente ligada a Al Quaeda, surgida en Iraq, pero que en el marco del conflicto sirio se expandió rápidamente ocupando amplias franjas de territorio de Siria. El también conocido como DAESH nutrió sus filas de combatientes extranjeros de casi 90 países, muchos veteranos de las guerras de los Balcanes, Afganistán, Chechenia y Libia. Con un ejército de casi 50 mil combatientes el Estado Islámico llegó a dominar buena parte del territorio norte de Siria e importantes yacimientos petroleros en Iraq y Siria en 2015.

A partir de octubre de ese año la aviación rusa comenzó a bombardear las posiciones islamistas, mientras por tierra el ejército sirio, combatientes libaneses de Hezbollah, kurdos, fuerzas de la Guardia Revolucionaria iraní y combatientes de diferentes milicias, entre ellas del Partido Comunista Sirio arrollaron a los terroristas del EI. Mientras al otro lado de la frontera milicias chiíes y kurdas, el ejército iraquí y la Guardia Revolucionaria iraní hacían lo mismo. De manera que en febrero de 2019 el último reducto cayó en manos de combatientes kurdos sirios con el apoyo estadounidense.

Y esa es la clave para entender la actual intervención turca en Siria, el papel de los kurdos. El pueblo kurdo ocupa el mismo territorio desde el siglo X antes de Cristo, uno de los más grandes héroes del islam, el sultán Saladino fue kurdo, pero es un pueblo que nunca pudo conformar un Estado en términos moderno. Durante la Primera Guerra Mundial los kurdos combatieron junto a los aliados contra el Imperio Otomano que se sumó a los Imperios Centrales, a cambio de la promesa de obtener la independencia y así formar su propio Estado, lo que fue aceptado por la potencias triunfantes y plasmado en el El Tratado de Sèvres, el cual sin embargo nunca fue ratificado pues el general turco Mustafa Kemal lidero el desmembramiento del Imperio Otomano y la conformación del moderno Estado turco impidiendo la conformación de un Kurdistán independiente.

Como suele suceder con los pueblos sometidos, aquellos que habitan un mismo territorio y comparten un mismo idioma y cultura no cesan en sus intentos por independizarse. De manera que la demanda por la independencia nunca ha cesado en los territorios habitados por los kurdos, aunque divididos en diferentes Estados, Turquía, Siria, Iraq e Irán, constantemente han sido actores políticos insurrectos, ha destacar la insurrección kurda en Iraq de 1991 aplastada por el régimen Sadam Hussein, y la ya mencionada insurrección kurda en Turquía liderada por Abdullah Öcalan y el PKK.

En Iraq luego de la intervención estadounidense de 2003, el Kurdistán iraquí tiene de un estatus autónomo sancionado por la constitución iraquí de 2005, mismo que se ha afianzado en el marco de la guerra contra el Estado Islámico. En Siria, en el marco de la guerra civil, las fuerzas lideradas por el Partido de la Unión Democrática (PYD) y el Consejo Nacional Kurdo (KNC) se hicieron con el control de las principales ciudades del Kurdistán sirio, prácticamente sin enfrentamientos mayores con el ejército regular sirio, que opto por retirarse, de manera que los kurdos consiguieron adueñarse de amplios territorios y empezar a autogobernarse, antes de enfrentarse a los rebeldes del Frente al Nusra, el ELS y los terroristas del EI.

De esta forma la aparición de los kurdos como actor fundamental en la guerra civil siria les permitió hacerse con el apoyo estadounidense, tanto en pertrechos militares como en ayuda militar directa conformando las llamadas Fuerzas de Siria Democrática (FDS), mismas que ocuparon el ultimo reducto del Estado Islámico recién en marzo de 2019. Esta alianza de facto, kurdo-estadounidense de inmediato preocupo al gobierno turco que como ya hemos visto, ya había comenzado a intervenir en Siria a favor de los rebeldes, y que incluso en 2016 invadió territorio sirio creando el llamado Cinturón de seguridad en el norte de Siria.

La política estadounidense en Siria y en general en Medio Oriente en los últimos años se ha concentrado en debilitar a los gobiernos considerados enemigos, apoyando las disidencias internas y la balcanización, lo que en parte explica que por etapas y con diferente intensidad apoyaran por igual a los rebeldes sirios, a los kurdos, y a los islamistas. Este último punto que podría ser rebatido, pero que en los hechos muestra ejemplos sencillos de permisividad para el financiamiento y la llegada de material bélico al EI a través de Turquía. Tampoco se explica que los países europeos miembros de la OTAN no hayan implementado en todos estos años una política que permitiera ubicar y detener a los ciudadanos de esos países que viajaban libremente a unirse a las filas del Estado Islámico, ni las reticencias a repatriar a las mujeres y niños, y a los presos del EI que se encuentran en territorio controlado por los kurdos.

Un apunte más en el que vale la pena detenerse nos ubica en Rojava, feudo kurdo de las YPG y su facción femenina las Unidades Femeninas de Protección (YPJ). En Rojava por igual organizaciones políticas y militantes ultraizquierdistas y anarquistas promueven la existencia de una pretendida revolución social. Tres cantones kurdos ubicados al norte de Siria, autogobernados, en donde supuestamente existe libertad religiosa, una cuota de genero del 50% para cada institución de gobierno, además de otra cuota para minorías étnicas, una economía cooperativa y una democracia directa enmarcadas dentro del confederalismo democrático promovido por el encarcelado líder kurdo Abdullah Öcalan. Es decir, una revolución socialista o libertaria según quien la vende, amparada en el apoyo militar y el suministro de armamento estadounidense.

Como fuese la existencia de un Kurdistán de facto independiente al sur de sus fronteras no es del agrado del gobierno turco -que en cambio tolera mejor al Kurdistán autónomo iraquí-, además existen las viejas reivindicaciones territoriales históricas, Siria formo parte del Imperio Otomano hasta su derrota en la Primera Guerra Mundial, o por ejemplo, la hoy región turca de Hatay fue incorporada al mandato francés de Siria en 1918 hasta el Tratado de Lausana en 1921, y entre 1938-39 existió la República de Hatay hasta su incorporación definitiva a Turquía.

Hay que entender que Turquía es un Estado que forma parte de la Alianza del Atlántico Norte (OTAN), es un firme aliado de los Estados Unidos, alberga bases militares estadounidenses y aporta uno de los ejércitos más fuertes de la OTAN. Es, en pocas palabras un aliado estratégico de Washington, al que sin embargo las recientes administraciones norteamericanas no han dado buen trato en la opinión de Erdogan. Quien optó por iniciar un coqueteo con Rusia que le ha llevado a aceptar un patrullaje conjunto por la frontera norte de Siria a cambio de pactar un alto a sus recientes operaciones militares. Mismas que dieron inicio con el retiro de los militares estadounidenses del Kurdistán sirio.

Es decir, efectivamente cuando no se aprende de su historia se está condenado a repetirla, nuevamente los kurdos han quedado atrapados en el juego geopolítico internacional, y han sido usados como pieza del tablero de ajedrez del imperialismo norteamericano, que luego de usarlos como infantería auxiliar los ha abandonado a merced de la ofensiva turca, De modo que a los kurdos sirios no les ha quedado otra opción que arrojarse a los brazos de la otra facción imperialista, la rusa, que en Siria acudió al rescate de su aliado Bashar al-Ásad, ya que en el juego geoestratégico consideraron que con la caída de Gadafi en Libia y el golpe blando en Ucrania se estrechaba el cerco en su contra.

Así, para defenderse de la invasión turca, los kurdos sirios rápidamente negociaron que las fuerzas del ejército gubernamental sirio ocuparan las posiciones fronterizas pues la ofensiva turca amenazaba con arrollar a las fuerzas kurdas, y además llevaban como vanguardia auxiliar de infantería a combatientes del Ejercito Libre Sirio que pese a avanzar con lentitud rápidamente empezaron una política de represión limpieza étnica contra la población civil.

El objetivo turco en el norte de Siria era crear otro cinturón de seguridad, un territorio cuya administración quedara en manos del mal llamado Ejercito Libre Sirio. Estados Unidos retiro sus unidades militares del territorio administrado por los kurdos pues, aunque significaba sacrificar a sus aliados, la invasión turca iba acorde con sus intereses de continuar la guerra civil y la balcanización de Siria. Mientras que, por otro lado, esto es algo que Rusia y Siria no podían tolerar pues significaría socavar el esfuerzo realizado para ganar la guerra, pero tampoco pueden permitirse ir al enfrentamiento abierto con Turquía, ya que ésta forma parte de la OTAN. De esta manera los kurdos al permitir que el ejército gubernamental sirio volviera a hacerse con el control de la frontera dio los pasos necesarios enfriar la situación y encaminarla a un enroque o al menos una pausa momentánea.