Sobre la edición mexicana de La Segunda Marquetalia de Iván Márquez

03.Dic.20    Noticias internacionales
   

“… anunciamos al mundo que ha comenzado la Segunda Marquetalia bajo el amparo del derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo de levantarse en armas contra la opresión. Es la continuación de la lucha guerrillera en respuesta a la traición del Estado al Acuerdo de Paz de La Habana. Es la marcha de la Colombia humilde, ignorada y despreciada hacia la justicia que destellan las colinas del futuro…”


Las armas de los enemigos de aquellos que luchan por la libertad y por el fin de la explotación son muchas y de diversos tipos; la calumnia es una de ellas. Hoy se emplea el mote de “disidentes” para caracterizar a Iván Márquez, Jesús Santrich, “El Paisa” y demás guerrilleros que, ante la traición de los acuerdos de Paz por parte del Estado Colombiano, han decidido construir la Segunda Marquetalia y volver a poner en sus manos las armas, único garante de que algún acuerdo pueda cumplirse.

Se ha dicho que los motivos de la Segunda Marquetalia son de índole personal, económica, y hasta se da a entender que están relacionados con actividades ilícitas. Estas acusaciones falsas y otras más son desmentidas en el libro La Segunda Marquetalia de Iván Márquez. Sin embargo, el objetivo del libro no es en esencia refutar la mezquina calumnia del Estado colombiano y el coro de voces que se han sumado para afrentar a quienes han decidido seguir por el camino de Manuel Marulanda. 

Este libro es un documento de gran riqueza que explica de una manera clara y sencilla los motivos políticos que llevaron a que surgiera La Segunda Marquetalia, combinando documentos, entrevistas y los testimonios Márquez, Santrich y “El Paisa”. Por tanto, tiene la virtud de ilustrar con escenas de la cotidianeidad guerrillera los grandes cambios políticos que llevaron a que se dieran los acuerdos de paz y posteriormente el regreso a las montañas.

En la primera parte del libro, se toma por guía la narración de la marcha rumbo a las montañas, las complicaciones y obstáculos para evadir a enemigo, pero también anécdotas que alegraron la marcha guerrillera, y hasta algunos episodios que dan cuenta de la sensibilidad humana de los guerrilleros en el trato a las personas, los animales y a toda la naturaleza.  A la par, se explican el incumplimiento de los acuerdos de paz y la legal detención de Jesús Santrich como acontecimiento que fue la última alerta para saber que ya era momento de dar pie rumbo a la Segunda Marquetalia.

El detallar el incumplimiento de los acuerdos de paz implicaría una larga lista casi interminable, pero entre los que destaca el libro destacan los siguientes: el Estado sigue usando las armas contra los guerrilleros desmovilizados a tal punto que van más de 85 asesinados; el texto original formado en La Habana fue modificado unilateralmente por el Estado colombiano; la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) ha sido aplicada para la guerrilla y se ha excluido de su jurisdicción a los actores del estado; centenares de guerrilleros continúan encarcelados; existe inseguridad jurídica para los guerrilleros desmovilizados.

A esto se suman 400 líderes sociales asesinados; que no se ha puesto en marcha la escrituración y entrega de tierras al campesinado colombiano; que no se han gestionado por el estado proyectos productivos; en resumen, no se ha cumplido ni la paz, ni la justicia ni se le ha dado al pueblo de Colombia una vida digna.

Estos elementos y otros más se sintetizan con la inclusión del documento “FARC-EP, La lucha sigue. Manifiesto”, en que se expone:

“… anunciamos al mundo que ha comenzado la Segunda Marquetalia bajo el amparo del derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo de levantarse en armas contra la opresión. Es la continuación de la lucha guerrillera en respuesta a la traición del Estado al Acuerdo de Paz de La Habana. Es la marcha de la Colombia humilde, ignorada y despreciada hacia la justicia que destellan las colinas del futuro. Será la de la paz cierta, no traicionada, desplegando sus alas de anhelos populares sobre la perfidia del establecimiento. La rebelión no es una bandera derrotada ni vencida; por eso continuamos con el legado de Manuel y de Bolívar, trabajando desde abajo y con los de abajo por el camino político y social.”

Para dejar en claro que la “rebeldía no es una vadera derrotada”, Márquez empieza por narrar que la rebeldía fue siempre la bandera de Manuel Marulanda, y lo hace por medio de un relato de los últimos tres años de la vida del comandante, quien estuvo acompañado por “El Paisa”. Esta narración nos deja claro que la rebeldía no estaba peleada con las posibilidades de diálogo, pero tampoco implicaba la dejación de las armas, y más aún sin recibir garantía alguna. Iván recuerda que para Marulanda las armas siempre fueron el garante de que el Estado colombiano cumpliera algún acuerdo.

La exposición que hace el libro permite comprender que las armas de los explotadores no pudieron doblegar ni vencer a las FARC-EP, sin embargo, otros métodos fueron utilizados para llevar a la casi desaparición de la insurgencia fariana: la descomposición ideológica. Al respecto, en el apartado titulado “La Batalla de las ideas” se expone el surgimiento de la disidencia ideológica que terminó por ocupar esferas importantes en la dirección de la organización. Se narran las contradicciones y disputas surgidas en el seno de la organización, las triquiñuelas empleadas entre los delegados a los diálogos de paz y en la Décima conferencia. Por muestra, se menciona que en esta conferencia hubo una hostilidad a cualquier mención explícita al marxismo-leninismo, lo que implicó que la visión leninista de organización, de acción y formas de lucha, de claridad táctica y estratégica, y de visión revolucionaria se difuminara.

Con esta reflexión el autor logra situar la esencia del problema, nunca reduce a motivos personales lo que de fondo está anclado en posiciones políticas (cuan diferente es la acusación que los otros hacen de la Segunda Marquetalia). La Segunda Marquetalia es un documento imprescindible para conocer los motivos de que la bandera de la rebeldía nuevamente se encuentre enarbolada, aun a contra viento de los que pese a la tracción del Estado parecen ver bien cumplidas sus expectativas.

Esta lección debe ser bien aprendida, el alejarse de la senda alumbrada por la claridad ideológica a la larga es más peligroso que los bombardeos. Olvidar el carácter de clase del Estado lleva a negar la necesidad de la vía revolucionaria para la toma del poder. Este es uno de los temas centrales que este libro y la viva Segunda Marquetalia recuerdan a los revolucionarios; que los fundamentos teóricos del marxismo-leninismo deben ser siempre la guía de los que buscamos una sociedad socialista, una sociedad nueva con justicia y dignidad para el pueblo.

Por nuestra parte, el Partido Comunista de México, como un gesto de internacionalismo proletario, ha publicado el libro La Segunda Marquetería, para poner a disposición de sus militantes y todo el que quiera, la experticia y las enseñanzas que en él se encuentran. Lo hemos hecho conscientes de que alzar la voz para saludar el resurgimiento de la rebeldía, puede valernos nuevamente el ataque (que nunca ha cesado en realidad) de los explotadores: represión, calumnias e intentos de desorientación ideológica nos esperan, pero esto no es nada en comparación con lo que han enfrentado nuestros hermanos de rebeldía en Colombia, y estamos seguros que sabremos hacer frente y salir bien librados de las múltiples armas del enemigo.