Sobre el desmantelamiento de los servicios de salud

   

Lucraban con el desmatelamiento de la Salud Pública ¿Y ahora qué?


Hoy durante la crisis sanitaria del COVID-19, una enfermedad de la cual seguro mucho han escuchado e informado en las últimas semanas, refleja mucho de los problemas de la administración pública actual y pasada, teniendo graves problemas de infraestructura sanitaria, no solo con los pocos hospitales y personal sanitario, muchos derivados de ataques al contrato colectivo de trabajo y gastos extraordinarios en hospitales que nunca se acabaron en complicidad del charrismo sindical y la pasividad de la sociedad ante el abuso, también están los múltiples casos de corrupción y enriquecimiento de unas cuantas empresas a costa de los trabajadores incluso de estas mismas empresas donde “ponerse la camiseta” y la creencia de que “si a la empresa donde trabajo le va bien, a mi me va bien” deja ver que esto no necesariamente es real y refleja la diferencia en los intereses de clase.

Los diez de los principales proveedores de medicamentos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) no tienen ningún trabajador registrado para recibir prestaciones como la atención médica.

Grupo Fármacos Especializados, empresa que acaparó el 35% de compras del sector salud durante el sexenio pasado tiene un solo trabajador registrado en el seguro, algo totalmente ridículo y fuera de la realidad donde la burguesía detrás de esta empresa no solo tuvo contratos millonarios sino que se va ahorrar hasta el último centavo que le corresponda al trabajador no reconociéndolos ante las autoridades y negándoles su derecho como trabajador y sin duda tal vez recurra a prácticas como las facturas falsas y empresas fantasma, cosa común en el sector salud que también alcanzó proporciones irreales alcanzando 22 mil 933 facturas falsas durante el periodo 2014-2019 y que acumulan un monto de 4 mil 179 millones 46 mil 254 pesos, siendo el Estado de México la entidad que más recursos debió.
Es claro que mientras la burguesía desmantela la salubridad pública y crea hospitales privados para poder lucrar y hacer de la necesidad su mejor negocio, el interés de las clases populares no es el mismo pues lleva décadas sufriendo las deficiencias del sistema sanitario y que hoy más que nunca se necesita reforzar, la salud de un pueblo no puede ser el lujo de unos cuantos, si bien es cierto que la lucha interburguesa deja ver este desfalco y que el modelo neoliberal es el principal culpable de esto, también es momento de que el presidente López Obrador demuestre que tan preocupado está por el pueblo y tome medidas más enérgica contra los saqueadores del pueblo poniendo bajo la tutela del gobierno los hospitales del sector privado y nacionalizando la industria farmacéutica como sector estratégico y de otros insumos médicos, así como presionando a las empresas que registren a sus trabajadores ante el IMSS mitigando el déficit que este tiene para la atención no solo de las emergencias sanitarias como la que vivimos sino de la salud de toda la población en general, no debe esperar a un mayor número de contagios y defunciones, ni de pasarle el negocio farmacéutico a la fracción burguesa que lo acompaña de la cual Alfonso Romo es vocero y que también tiene cuentas pendientes con el pueblo mexicano.

La salubridad es un reto nuevo a la administración socialdemócrata actual tendremos que esperar para ver cómo la resuelve junto con seguridad y la crisis económica que cada vez está más cerca. Si es precavido le dará lo necesario para que la población general pueda soportarlas si no tendrá que poner en riesgo su prestigio político y más aún la ira de las masas sin salud, sin pan, ni ley.