Ser Comunista

21.Abr.13    Opinión
   

El comunismo no es una liturgia teórica-.practica, como sucede con el saber en el sistema capitalista. En el capitalismo, el conocimiento no tiene relación con la realidad, lo que se sabe está en función de “interpretar” o “comprender”, sin embargo no pretende cambiar la realidad, el conocimiento está divorciado de la práctica; es ésta situación la que adquiere vital importancia para los comunistas.

Un comunista no lo es por el hecho de saberse de memoria la bibliografía comunista, pues por ejemplo, un perico podría aprenderse citas de los clásicos (Marx, Engels, Lenin) con base en la repetición constante de las mismas por parte de su dueño, pero esto no lo convierte en un perico comunista, ya que difícilmente llegará a la comprensión del método marxista-leninista. Creer lo contrario es continuar con el vicio intelectual capitalista y no acercarse en lo más mínimo al método comunista, el método dialéctico.

Por otro lado, el activismo y el practicismo tampoco acercan al método en tanto la actividad política no puede ser mecánica ni carecer de un análisis de la realidad, siendo ésta la razón de la máxima leninista: “Sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario”.

El comunista debe esforzarse por comprender el método marxista–leninista y con base en él realizar su práctica revolucionaria, esto significa entender de antemano el proceso dialéctico que se encuentra implicado, de la teoría a la práctica y de la práctica a la teoría.


Un comunista no actúa de manera aislada, de la misma manera que un comunista no lo es sólo por la repetición de consignas y tesis comunistas; su convicción nace de la comprensión del método y de su justa y consecuente aplicación en la práctica; es por ello que no se puede ser comunista sin organización partidaria. Creer en el trabajo individual, en la no necesidad de un tipo especifico de organización para cambiar el estado de las cosas, es también hacer de lado la teoría y la experiencia revolucionaria del movimiento comunista en la historia, pues implica que no se ha comprendido que las características de la organización del partido comunista residen justamente en las cualidades y condiciones de la clase revolucionaria, el proletariado. El proletariado no sólo es la clase generadora de la plusvalía que soporta el sistema capitalista -y por ende la que puede destruirlo-, sino que precisamente en esa condición ha aprendido a organizar el trabajo, ha aprendido la importancia de la distribución de tareas, la disciplina, la constancia, etc.

Esto quiere decir que el partido comunista es la estructura organizativa resultante de la teoría científica revolucionaria más avanzada y de las condiciones y características de la clase. Es preciso realizar la observación que, a pesar de que el partido comunista pretende reunir lo más avanzado de las filas del proletariado, no se debe perder de vista que mientras se esté en el proceso de ruptura con el capitalismo e inclusive ya en el proceso de construcción del socialismo, persisten vestigios de la cultura, la forma de pensar, las prácticas y en general los vicios de la burguesía; ésto no puede ser de otro modo, sostener lo contrario sería perder todo toque de materialismo en nuestro entendimiento.

Vivimos y hemos sido criados en el sistema capitalista, lo que implica que estamos sujetos a las condiciones materiales del capitalismo y también a sus condiciones ideológicas; Marx, Engels y Lenin nos han enseñado que “la conciencia social es determinada por el ser social”, y no viceversa, por lo cual la creación del hombre nuevo no se da por el simple cambio de conciencia, sino que hace falta la transformación de las condiciones materiales. Naturalmente el Partido Comunista no está exento de que camaradas tengan residuos de la sociedad capitalista, por lo cual las contradicciones del sistema capitalista también se encuentran dentro del Partido y es deber de sus militantes mantener la vigilancia, ayudar a los camaradas a comprender la teoría Marxista-Leninista, realizar las observaciones necesarias para la corrección del trabajo y combatir sin reservas a los oportunistas, infiltrados, revisionistas y toda expresión dentro del Partido dirigida a desviarlo de su papel revolucionario.