Quien es Quien en la Lucha de Clases.

   

Entre opresores y oprimidos.


Hace dos semanas, para ser más específicos, a partir del 27 de Abril del 2020, el Gobierno Federal, inició con una dinámica donde se dispone a “quemar” a las empresas que no cumplen con las medidas sanitarias, tal como lo viene haciendo con relación a las que se rehúsan a disminuir los precios de la gasolina. Esta acción de señalar a las empresas que se niegan a cumplir con la orden emitida por la “autoridad”, mucho abona y esclarece, para los que aun consideran que el Estado es un instrumento al margen de las clases sociales, sobre a qué intereses responde éste. Sobre todo cuando son capaces de usar toda la fuerza del aparato estatal para frenar mediante las balas a un autobús, por ejemplo, de normalistas en Michoacán, y a las empresas que están poniendo en riesgo la salud pública y abonando a desatar un brote sin posibilidad de contención, no se haga más que una mención que ni ha llamado de atención llega.

La clase obrera, los trabajadores, no debemos despistarnos con este mecanismo y concluir que los patrones son invencibles, tampoco concluir que es así porque ni el mismo Estado puede con ellos, pues ahí donde los obreros se han aglutinado, organizado y parado la producción, como en el caso de Parker, se han obtenido victorias; en otros casos como el de un grupo de trabajadoras de Gelden, con el simple hecho de enfrentar al patrón y no aceptar la firma de la renuncia voluntaria, consiguieron imponer una derrota, pues les tuvo que pagar el salario y mantener la relación laboral.

A los patrones, quien verdaderamente les aterroriza es la clase obrera organizada, unificada, con claridad en sus intereses y con disposición a luchar, a esto atiende que su organización estatal haya adoptado los mecanismos de denuncia que actualmente emplea la clase obrera. Los propósitos son distintos aunque se trate de una misma acción, cuando la clase obrera denuncia, no sólo señala al patrón “malo”, sino que permite demostrar al resto de sus compañeros y hermanos de clase que se esta en las mismas condiciones, que no bastan las denuncias y que en la medida en que se socializa las experiencias tanto de las jugarretas de la patronal, como las formas en que la clase obrera les hace frente y vence, se enriquece la experiencia de lucha de nuestra clase; cuando por el contrario, el aparato estatal denuncia a las empresas, sólo hace el ridículo, pues sólo dos cosas se pueden concluir, o intenta desmovilizar a la clase obrera sembrando derrotismo, o demuestra su incapacidad y miedo de sancionar a los capitalistas y, por tanto, demuestra a quién responde.

La clase obrera, a diferencia de la gestión de Morena y/o el aparato estatal, no le teme a sancionar a la burguesía, ya se ha hecho en el pasado y se puede repetir, ya lo han demostrado algunos sectores de trabajadores en el presente periodo parando la producción, el mismo hecho de la negativa a suspender labores por las empresas, encierra en su motivo, la potencia, fuerza y capacidad de la clase obrera, pues es ésta quien representa a los esenciales, sin los cuales no hay ni economía, ni producción, ni nada y, a los burgueses, nada les duele más que sus ganancias, al final por esto es que lloran amargamente. Si los trabajadores tuvieran el poder político, hace tiempo que habría vacuna o mínimamente, la capacidad en infraestructura para atender a todos los enfermos.