¿Qué intereses hay detrás de la Ley Federal de Variedades Vegetales?

25.Dic.19    Opinión
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Detrás de esta legislación hay un gran interés de parte de las transnacionales de la industria agrícola que buscan apropiarse de variedades vegetales.


La clase burguesa utiliza la agricultura para el mantenimiento de sus industrias debido a que las plantas son la materia prima de los productos de origen vegetal mismos que son industrializados y comercializados por empresas transnacionales dentro de las que destacan: Coca, Pepsi, Herdez, Barcel, Sabritas, Kellogs, Bimbo, Danone, La Sierra, entre otras solo por mencionar algunos ejemplos dentro de la industria alimentaria.  

Es por esto que hay un gran interés de parte de las transnacionales de la industria agrícola como Monsanto que actualmente le pertenece a Bayer, Dupont Pioneer y Syngenta que tienen más de la mitad de mercado internacional de semillas para apropiarse de variedades vegetales.

La apropiación de variedades vegetales se remonta a 1930 cuando Estados Unidos incorporó las actas de patentes de plantas y se comenzaron a pulir las leyes para este ámbito. En un principio se consideraba a las plantas nuevas y distintas a las obtenidas mediante reproducción asexual, sin embargo, con la creciente oleada del desarrollo de la biotecnología surgieron distintos tipos de variedades vegetales según la fisiología de las plantas de cada especie y la forma de reproducción que puede ser asexual o sexual aunado a esto se empezó a considerar y modificar el material genético (genotipo) y las características visibles (fenotipo). Mediante la selección de las plantas con características deseables que pudieran heredarse de manera estable.   

En este sentido, la Ley Federal de Variedades Vegetales es una ley de propiedad intelectual específica para las plantas, principalmente para las que tienen un interés económico. En el convenio de UPOV 1978 se reconoce el derecho del agricultor y se da un tiempo de 15 años mientras que en el convenio de UPOV 1991 aumenta a 25 años y limita los derechos del agricultor prohíbe la derivación, el intercambio de variedades protegidas entre productores agrícolas, limita las prácticas de conservación de semillas y obliga a comprar semillas cada temporada de siembra

A nivel internacional se han impulsado convenios para regular las variedades vegetales. Desde 1961, se formó la Unión Internacional para la Protección de nuevas Variedad de plantas en sus siglas en inglés “UPOV” y generó el convenio internacional para la protección de las obtenciones vegetales desde el 2 de diciembre de 1961, fue revisado en 1972, 1978 y el 19 de marzo de 1991. Donde actualmente hay 79 países dentro de ellos México que se incorporó el 9 de agosto de 1997 por el Tratado de libre comercio (TLC) al acta de 1978 y está cambiará por acuerdo a la de 1991 por ser firmante del TLC y el acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP11).

La UPOV considera a una variedad vegetal  un conjunto de plantas de un solo taxón botánico que pueda definirse por la expresión de los caracteres resultantes de un cierto genotipo o de una cierta combinación de genotipos, la variedad cumplir con una serie de requisitos para considerarla como tal, se debe distinguir al menos una característica técnica de las variedades ya existentes, debe propagarse sin alteración, todos los individuos deben mantener uniformidad en sus características y es necesario que no se haya comercializado esta variedad un año previo a la solicitud.

La persona física o moral que tenga una variedad vegetal tiene un título de obtentor que le da el derecho de reproducir o multiplicar la variedad con fines comerciales por cierto tiempo.

La Ley Federal de Variedades Vegetales se ajusta a la UPOV, la reforma que se pretende hacer es ajustar la ley a UPOV91 en cuatro años que es el tiempo que se le brindó desde los tratados internacionales. En la iniciativa que reforma y adiciona diversas disposiciones presentada por el socialdemócrata Eraclio Rodríguez Gómez de MORENA se plantean Infracciones, Multas y Delitos. Se infracciona a quien modifique las semillas con título de obtentor, que se oponga a visitas de verificación, explote o comercialice variedades ya protegidas y se impondrán multas o años de prisión.

La UPOV91 y la reforma de Ley Federal de Variedades Vegetales se impulsa por SAGARPA y Servicio Nacional de Inspección y Certificación de semillas (SNICS) respaldada por la Asociación Mexicana de Semilleros A.C. (AMSAC) que han tenido reuniones en el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT). El CIMMYT que se empezó a planear desde 1943 con el Gobierno Mexicano y la Fundación Rockefeller y fue liderado por Norman E. Borlaug quien fue premio Nobel en los 70´s. Para esos años el CIMMYT fue apoyado por “Consultative Group for International Agricultural Research” (CGIAR), organización que fue fundada por 11 países y 9 organizaciones dentro de estas la FAO, el Banco Interamericano de Desarrollo, El Banco Mundial, Fundación Ford, Fundación W.K Kellogg, Fundación Rockeffeller, El Banco Asiático de desarrollo entre otros.

Actualmente el CIMMYT y SAGARPA trabajan con proyectos como MasAgro con el objetivo de la dependencia alimentaria y aumentar de manera sostenible la producción de Maíz y Trigo del 2010 a 2020. Bajo el nombre de proyectos como MasAgro que despliegan las fuerzas internacionales para obtener material vegetal. Las organizaciones que apoyan la UPOV91 tienen intereses para la clase burguesa. Si el CIMMYT, SNICS y AMSAC apoyan el convenio  UPOV91 realmente no tienen el interés de apoyar a la clase proletaria, no buscan erradicar el hambre solo buscan mantener en pie a las empresas transnacionales. De la misma forma podemos deducir que la socialdemocracia con nombre de MORENA no está del lado de la clase proletaria ya que con la UPOV91 y su propuesta de la Ley Federal de Variedades Vegetales despoja a nuestra clase de sus conocimiento y de sus tierras.

Actualmente existen 1556 registros de variedades vegetales en México. De las cuales el 86% presenta vigencia, por ende el porcentaje de especies restantes quedan liberadas y a merced de los poseedores de los medios de producción. La burguesía, que seguirá haciendo más inversiones y privatizando aún más el sector, manteniendo en pie a estas grandes empresas que son responsables de la miseria y muerte del proletariado.

La importancia del conocimiento y preservación de nuestras variedades vegetales no solo radica en aquellas que representen un interés económico, sino que va más allá, dichas variedades deben ser estudiadas desde perspectivas moleculares a ecológicas con el fin de preservar la biodiversidad existente, para poder planear el empleo de estos recursos de manera sostenible y así satisfacer las necesidades alimentarias que tanto aquejan a la humanidad.

Es necesario defender  la soberanía alimentaria, los conocimientos de los pueblos indígenas, el sector agrícola e investigaciones de fitomejoramiento, producto de la clase proletaria del campo y el  laboratorio, de las imposiciones de la clase burguesa por medio de los convenios internacionales y leyes federales actualmente impulsados por la socialdemocracia para afectar a la clase proletaria haciendo imposible subsistir dentro de un modelo de desarrollo económico y con un contexto político y legal adverso que solo privilegia a la burguesía con grandes costos sociales y ambientales