¿Qué hemos hecho y que haremos entre la clase obrera y los sindicatos en el presente periodo?

11.Feb.14    Opinión
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*Documento presentado en la conferencia obrero-sindical del PCM

I

En primer lugar valoramos como positivo el que la mayoría de los camaradas de las estructuras de Jalisco (que realizan agitación en el corredor industrial de El Salto, con especial énfasis en HONDA), Tamaulipas (que han realizado labores de agitación entre petroleros, guardias de seguridad y esfuerzos organizativos de construcción sindical entre trabajadores de telecomunicaciones), Hidalgo (donde se agita con la construcción de un sindicato de periodistas), DF (donde se ha dirigido propaganda y agitación a plantas de manufactura en el área de Granjas), Morelos (organización de una corriente al interior de NISSAN, propaganda y agitación en la planta de Cartuchos, acompañamiento al Magisterio), Veracruz (propaganda y agitación entre trabajadores de papeleras e industria, acompañamiento al comité despedido) hayan realizado esfuerzos por vincular al Partido con la clase, que las estructuras de reciente formación, como Puebla o los compañeros del sureste o los nuevos núcleos de la LJC, sigan este camino, así como el proceso de integrar el FTI a nuestra política.


Hasta ahora, una vez conquistada la madurez ideológica del PCM en el IV congreso, del 2010 – principios 2013, hemos logrado la obtención de contactos, colaboradores, simpatizantes y militantes sueltos al interior de algunas plantas importantes. Ahí donde la venta del periódico, la agitación y la propaganda han tenido un carácter sistemático la influencia del Partido ha aumentado, al grado de desencadenar y potenciar algunas acciones de los trabajadores.

Sin embargo, el giro obrero del PCM no es algo que pueda considerarse consolidado mientras no predominen las células de centro de trabajo. Éste es un objetivo que no se ha cumplido, y que mientras no se cumpla no solo limita fuertemente la capacidad del Partido de dirigir a la clase sino que impide la mejora de la composición del propio Partido. Con giro obrero nos referimos a nuestro propósito de superar el hecho de que remontando la liquidación del PCM histórico, no siempre pudimos reconstruir el aparato partidario en los lugares y momentos que deseábamos –es decir, entre las grandes concentraciones industriales y de acuerdo a una actividad planificada– ni dirigir su actividad bajo las formas y con los objetivos pensados –sino sujetos, mientras las confusiones pervivían, a los vaivenes de las luchas espontáneas.

Los camaradas, en su mayoría jóvenes trabajadores con una situación laboral sujeta a lo que ya es común en su grupo de edad –con empleos temporales, empleados en la informalidad, desempleados, ocupados en pequeñas unidades de servicios, subcontratados, etc.- nos esforzamos en seguir la consigna del giro obrero, pero carentes de experiencia muchas veces se muestra una grave limitación en las consignas lanzadas –abordado las cuestiones sindicales carentes de experiencia, suficiente preparación y apabullados por los obstáculos jurídico-técnicos el cuadro se desoriente y desespera con facilidad, o limitamos demasiado nuestra propaganda a los asuntos parciales-, una falta de audacia en cuanto al alcance de nuestra actividad, etc.

El periódico cumple su cometido cuando logra hallar caminos al interior de la fábrica, en muchos casos se acompaña de propaganda especializada. Hemos conocido por experiencia que es eficaz la consigna particular, pero abandonar totalmente la agitación política se llama economismo y triunfarán con esa línea quienes mejor la expresan y mejor organizados están para ello –los agrupamientos charros y neo charros.

Encima, cada estructura regional y en algunos casos dramáticos, cada célula o camarada actúa por su cuenta sin que su actividad se articule en una totalidad, en un plan. En suma la consigna del giro obrero se ha venido dando con extremo voluntarismo, cuando es la línea principal del Partido y merece un plan con objetivos claros, con una correcta distribución de las fuerzas, y el mayor seguimiento por el CC y el BP.

Entendemos que la política obrera del Partido no consiste en volver a los cuadros comunistas en obreros activos o que su actividad se reduce a la misma que los activistas sindicalistas, ni mucho menos en volvernos ayudantes de los abogados que ejercerían una dirección estrictamente dentro de los marcos burgueses.

Pero si ese entendimiento no pasa a una actividad planificada, en que todos los camaradas entienden cuales son los objetivos y los métodos de su lucha aún reina la confusión en nuestro Partido.

La confusión es un reflejo también de la edad de piedra sindical en la que aún vivimos.

Oficialmente poco más del 10% de la PEA está sindicalizada, en la industria pesada la tasa de los sindicalizados reconocidos llega al 68%, 50% de los trabajadores sindicalizados reconocidos se hallan en el sector público, 90% de los sindicatos titulares de contratos colectivos en la ciudad de México son blancos o de protección.

Atendiendo a los datos de estudios sobre la PSSI que abarcan hasta el 2008, donde la tasa aumenta del 10% a cerca del 30%, la mayoría de los sindicatos son ilegales. Al mismo tiempo que 62% de los emplazamientos son por firma de contrato, el 65% sucumbieron ante la aplicación de un papel que citara el artículo 923.

II

La tarea principal de nuestros cuadros es llevar a la clase la conciencia de clase en tiempos de tormentosa lucha, de ofensiva del bloque de los monopolios, con la mayoría de la clase obrera desorganizada y una alta posibilidad de que el enfrentamiento en los centros de trabajo se dé sin garantías legales. La táctica que elijamos será correcta en la medida que cumpla o no esta tarea.

Los comunistas buscan tanto en las asambleas, como en las confrontaciones reales, como en toda otra forma de interacción con la clase detectar a los elementos más decididos, más claros, más conscientes y avanzados para formar las células.

La posición de Marx sobre la tendencia a la miseria relativa y absoluta, la ley del aumento de las necesidades y el descenso de su grado de satisfacción, es totalmente actual y justificada. El tema de la resistencia y la ruptura, o la incorporación, es un tema importante para la táctica del PCM entre el movimiento obrero sindical.

Los paros se multiplican, las reformas, entre ellas la laboral, no salvan al capitalismo de su crisis. El CCE estimaba el impacto de la reforma laboral en un 2% de crecimiento del PIB, lo cual no coloca a la producción al nivel previo a los primeros embates de la crisis, y su margen disminuye con nuevos desenvolvimientos de la misma. Recientemente 3 de las 4 mayores constructoras se declararon en quiebra (en el caso más dramático por cada $1 de capital se deben casi $3 en créditos e intereses, en el menos dramático $1.20), descenso en la producción industrial, reducción en 1/3 de las ventas al mayoreo, quiebra del 90% de los municipios, etc.

Para este año el salario ha disminuido un total acumulado de 78% en su poder adquisitivo, medio salario alcanza para medio kilo de carne o tres kilos de tortilla. A 5 meses de reforma laboral, el desempleo continúa rampante con unos 2.5 millones reconocidos en paro y 30 millones empleados en la informalidad, ninguna alteración positiva en las tendencias ahí, solo disminuyó brutalmente el valor de la fuerza de trabajo.

A nivel nacional, en 2012, el total de emplazamientos a huelga fue de 9 mil 877, este número representa una caída de 9.7 por ciento, respecto a la del año anterior; sin embargo, en cuanto a estallamientos efectivos de huelgas, el número creció 46.1 por ciento al pasar de 13 a 19 en el País.

Jalisco, Oaxaca y Veracruz, además de figurar entre las que mayor número de emplazamientos registraron en 2012, también la cifra de las huelgas estalladas creció 12.2 por ciento, respecto a las del año pasado.

En lo que va registrado del 2013 por la STPS, los conflictos laborales donde no se acreditó el emplazamiento las estadísticas son las siguientes:

Cantidad de obreros Conflictos
1: 12
2: 62
3-5: 2
6-9: 1
10-19: 5
20-49: 21
50-99: 4
100-499: 1
500-999: 6

Más otra cuestión a considerar es que los datos están muy lejos de reflejar la realidad pues una gran parte de las huelgas son declaradas “inexistentes” y no computan en las cifras. Ejemplos de hace menos de un año incluyen la huelga de maestros y administrativos del SICOBATAB en 101 planteles, los 258 trabajadores de calzado Sandak (116 en resistencia aún), los 1800 trabajadores afiliados al SUEUM, el emplazamiento del Sindicato del Ayuntamiento de Puebla, la huelga en la UNISON, los transportistas de Jalisco, el conflicto en Cananea donde 900 mineros de 1300 despedidos sigue inconformes, el emplazamiento a huelga de sindicato del COBAT, el paro en la acerería TAMSA, etc.

Nuestra práctica parece coincidir con las valoraciones que hacen centros de estudios laborales que consideran que la reforma laboral ha multiplicado los conflictos, aún si no se reconocen. Los obreros desafían con su constante acción los sacrificios que se le pretenden imponer. Algunos ejemplos del 2013:

*De 738 obreros en Lancermex (Coahuila) 220 organizaron un Paro por el tema de las utilidades al margen de CTM (cuya dirección, representante de solo 10 obreros, acordó un bono de 300 pesos a los que no participaron en el paro y despidos para quienes lo dirigieron).

*Honda, que vivió un paro por el reparto de utilidades.

*Los obreros de la planta Delphi de Nuevo Laredo se fueron a paro sin intervención de la dirigencia de la CTM(Una vez más por la cuestión de utilidades pues les ofrecieron 500 pesos cuando les debiera tocar 4500).

*Trabajadores de la construcción pararon las obras del Acabús en Acapulco tras 3 meses sin cobrar salario (la empresa argumenta retrasos en los plazos que se debería ejecutar la obra).

A pesar de la importancia de la lucha económica, si dejamos de señalar en cada caso como objetivo los cambios más radicales, más tarde o más temprano se enfrentará un callejón sin salida y trágicas contradicciones. El ataque a las posiciones oportunistas, socialdemócratas debe mantenerse.

En medio del panorama de edad de piedra sindical y cruentas agresiones contra el valor de nuestra fuerza de trabajo, hay fuerzas que insisten en colocarse a la cola del sindicalismo amarillo, de la UNT y otros agrupamientos ligados a la socialdemocracia, que confrontan en algunos niveles las reformas del presente gobierno pero que propagan las nociones de colaboración de clases, de fetichismo en la legalidad burguesa, etc. En muchos caso inclusive actuando como punta de lanza de un grupo monopólico contra otro, como es el caso de Telecomunicaciones, servicios públicos, o Minería.

Adoptar la línea de impulsar el sindicalismo “independiente” (de la CTM pero no de la burguesía y de la socialdemocracia) no solo nos subordina a esa política y nos coloca en la senda del fracaso asegurado –como se ha visto por años y años-, sino que nos aísla de cientos de miles de obreros de sectores estratégicos agrupados en la CTM. Sabemos que esas siglas no abolen la lucha de clases al interior de los centros de trabajo, y no anula de ninguna manera la necesidad de intervenir de manera bolchevique en su interior.

Por ejemplo se sabe de escaramuzas al interior de la CTM por desconocimientos e inconformidad con las dirigencias locales (Correos, Sistema de Agua y Cartuchos en Cuernavaca – donde se le dio salida por parte de “Sindicatos Nacionales y Autónomos de la CTM”, Músicos en Cuautla dieron golpe de estado, papeleras en Veracruz, Honda en Guadalajara, trabajadores de la construcción en Tabasco, subestación en CFE donde los trabajadores subcontratados porEdemtec en Sonora se fueron con la CROM). De las huelgas estalladas en el 2012 75% fueron bajo las siglas de la CROC, CROM, CTM, el 20% independientes. En lo que va del 2013 66 conflictos se dieron en secciones de la CTM, 33 en los llamados independientes, 17 en otros.

Viceversa, los sindicatos paralelos existen, son un fenómeno con el cual tendremos que coexistir por el momento, al cual tendremos que saber introducirnos también. Los comunistas no se negarán a realizar su trabajo político para conquista de la mayoría de la clase, para la organización de células, entre estos sindicatos.

III

El objetivo primero es elevar la organización y conquistar la dirección por centro de trabajo, la lucha dirigida contra las agresiones bárbaras, contra las reformas y medidas salvajes tomadas para transferir los costos de la crisis a los trabajadores. Cuando logremos avanzar en el objetivo de conquistar centros de trabajo podremos pasar a tareas más complejas que nos acercarán al momento de la contraofensiva, como la coordinación del trabajo preparativo de huelgas por rama, sector o general.

El objetivo prioritario serán los centros de trabajo de sectores estratégicos, puntas de lanza (sector automotriz, minero-metalúrgico, industria química, telecomunicaciones, energía, etc.). Consideramos que organizando a lo más compacto, lo más avanzado y concentrado de la clase podemos desencadenar con mayor facilidad luchas que rebasen a dichos sectores que si hacemos lo contrario, organizar en la periferia, en ramas secundarias, en centros de trabajo dispersos y pequeños.

Son de gran orientación nuestras Tesis del IV congreso para entender el sentido que guarda nuestra apuesta. Recordemos que hemos clarificado que hoy en día vivimos la época del imperialismo, cuyos lazos abarcan a la mayoría de los países del planeta. En esta época alrededor de 1000 empresas monopólicas articuladas por un puñado de grupos financieros concentran en sus manos más de la mitad de la producción mundial y explotan de manera directa a una alta proporción de la clase obrera de todo el globo, cuando menos la absoluta mayoría de la que se halla en grandes concentraciones, una empresa como Wal-Mart emplea a más de 1 millón 300 mil trabajadores, General Motors a 626000, Siemens a casi medio millón, etc. Las luchas que abarquen casi cualquier concentración grande de obreros en casi cualquier rincón del mundo interesan de manera directa al resto de sus hermanos de clase enfrentados a exactamente la misma patronal.

Casi en la totalidad de los centros de trabajo donde pretendemos conquistar a la mayoría predominan las direcciones sindicales oportunistas y charras, el descontento obrero que se acumula tiende a desatar acciones de manera espontánea. Los choques sin garantías legales deben tener de todos modos garantías y respaldos organizativos. El choque espontáneo y sin preparación es el preludio de una derrota, cierto que también esa experiencia puede resultar ventajosa si se extraen lecciones y se insiste en su enseñanza a los obreros. Los cuadros en esa situación acompañan la lucha sin dejar de señalar la necesidad de organizar mejor, de clarificar el enemigo de clase. Los comunistas deben insistir en la preparación de las acciones de los trabajadores, en la formación y elección de órganos dirigentes de esas luchas (aún si no son reconocidas legalmente y sin dejar de usar la misma legalidad cuando es conveniente y de manera auxiliar), en la preparación de reservas de recursos, en preparar los apoyos sindicales e internacionales, en la planificación y elaboración previa de propaganda.

Dependiendo de las condiciones del centro de trabajo, la contradicción puede expresarse directamente en la lucha económica y por reivindicaciones, o en la demanda de democratizar la vida sindical, o inclusive en la necesidad de organizar el sindicato mismo, cuando este es inexistente. En algunos casos la lucha deberá darse en los marcos del sindicato ya existente, en otros casos se empujará el crecimiento de la secciones del FTI.

En absolutamente todos los casos anteriores consideramos que es relevante dirigir agitación y propaganda contra las reformas y agresiones del poder de los monopolios. Eso forma parte de la táctica general del Partido, y cobra especial relevancia en la educación de nuestra clase, en ligar el aspecto político con el económico, en plantear la cuestión del poder a nuestra clase.

No es tarea ni de esta conferencia, ni del CC dar una casuística. La tarea de definir la consigna principal en el centro de trabajo concreto es de la célula actuante en primer lugar, y será tarea de las instancias medias y superiores el conocer las valoraciones y los planes de las células para orientar, articularlos en un todo y movilizar sus fuerzas.

Es posible que los camaradas maniobren y oculten su actividad de la patronal y los elementos poco seguros de nuestra clase, lo que no es posible es renunciar a intervenir (ni bajo argumentos de la adscripción sindical de los obreros en cuestión, ni de presencia de elementos reaccionarios en las dirigencias sindicales, ni especialmente de atraso del nivel de conciencia) y reclutar. La célula por centro de trabajo, sujeta plenamente a la disciplina y línea política del Partido, es la piedra de toque para elevar nuestra influencia en los sindicatos, en la clase obrera.

Crear células por centro de trabajo es la tarea primera e indeclinable de las células geográficas.

Nuestra actividad dentro de las fábricas y los centros de trabajo se desarrollará en varios “pisos”. En primer lugar la célula, que deberá observar previsiones de trabajo cerrado. En un segundo piso se organizará a elementos de nuestra clase para la lucha obrera y sindical, comités que organicen con antelación las acciones, que puedan intervenir en las asambleas o en las acciones mismas para convencer a la clase. No es recomendable que la totalidad de la célula o exclusivamente la célula conforme este nivel. Encima círculos más amplios donde ya se actuaría con reconocimiento, como el sindicato o la Federación.

Es recomendable que los núcleos de la LJC intervengan para realizar propaganda y agitación, así como otras tareas auxiliares (organizar y enlazar comités de despedidos, intervenir en movilizaciones y mítines, etc.) de esa manera auxilian en preservar el secreto de los camaradas al interior de la fábrica y fortalecen el trabajo político. Para estas tareas también se puede movilizar a otras células del partido, o a integrantes de células geográficas que no laboren en el mismo centro. La LJC, que es la cantera de cuadros del partido, no se enfocará exclusivamente en los centros de enseñanzas ni se confinará a los muros de las escuelas, también se recomienda que despliegue acción para reclutar a jóvenes trabajadores directamente en centros de trabajo no atendidos por el Partido.

La prensa partidaria debe acompañar el giro obrero de nuestro Partido, siendo el consejo particularmente exigente en la elaboración y recepción de mayo cantidad de notas provenientes de los centros de trabajo (los últimos números del 2012 del periódico son un buen ejemplo de lo que se espera).

En el plano internacional, están puestas ya las bases para hacer un trabajo político para convencer a los trabajadores agrupados en el FTI de ligarse a la FSM, desplazando con fuerzas vivas a los membretes que en México no han sabido traducir el pacto de Atenas en acción. El departamento internacional del PCM debe tomar nota a través del BP y CC de todas las acciones de clase desencadenas por nuestras organizaciones, para recurrir a la solidaridad internacional como una cobertura más. Viceversa hace falta plantear acciones más amplias, entre los trabajadores, de solidaridad con las huelgas que sacuden de manera especial Grecia, España y otros países donde el polo leninista del MCI actúa.

La secretaria de organización, la comisión de seguridad del partido deben tomar nota de todas las acciones de clase desencadenas por nuestras organizaciones, para intervenir en la organización de la defensa de la integridad de los cuadros y de las masas obreras ahí donde se estime necesario.

El control de los centros de trabajo y los órganos creados por la clase para su defensa, la conquista de la mayoría de la clase en la mayoría de los centros de trabajo estratégicos serán el pilar fundamental de nuestra lucha por el poder, por el socialismo-comunismo.