Ponencia del KKE en el Seminario sobre la Comuna de París, Universidad Federal del Rio de Janeiro

27.Sep.11    Opinión
   


Intervención de Nikos Seretakis del Partido Comunista de Grecia-KKE en el Seminario sobre los 140 años de la Comuna de París efectuado en la Universidad Federal de Rio de Janeiro el 14 de Septiembre del 2011. Queridos amigos:
En nombre del Partido Comunista de Grecia –KKE- quiero agradecerles por su gentil invitación para participar y contribuir en este seminario importante sobre los 140 años de la Comuna de París.

Aprovecho la oportunidad para agradecer a todos los camaradas, trabajadores y jóvenes de Brasil que manifiestan su solidaridad con las luchas del KKE y del PAME (Frente Militante de Todos los Trabajadores), el movimiento sindical clasista en nuestro país.

El tema que este seminario aborda es de gran importancia teórica, política y práctica, especialmente en condiciones de crisis capitalista, porque el estudio de las experiencias, positivas y negativas, de las revoluciones anteriores y de la construcción socialista, la defensa de las leyes de desarrollo del socialismo y la defensa de la contribución histórica de la Unión Soviética y en general del socialismo en el Siglo XX, son condiciones imprescindibles para construir hoy una estrategia revolucionaria, científicamente elaborada.


El legado político de la Comuna de Paris
El gran heroísmo de hombres, mujeres y hasta niños que dieron sus vidas por la nueva sociedad en el primer asalto obrero al cielo, la experiencia de la Comuna de París y las lecciones extraídas del curso de los 72 días del primer poder obrero en el mundo, continúan vigentes.
La burguesía se mostro capaz de cometer los mayores crímenes, a fin de salvar el poder del capital. Opto por aliarse a los invasores del ejército prusiano, para masacrar a la clase trabajadora de París. Probó que había dejado atrás definitivamente su papel progresista anterior.

La principal lección de las experiencias de la Comuna de París es, como escribió Marx, que “la clase obrera no puede simplemente tomar posesión de la maquina estatal existente y colocarla en movimiento para sus propios fines”. Al contrario, como afirmó Lenin, “la clase obrera debe quebrar, destruir la ʻmáquina del Estadoʼ, y no sólo limitarse a tomar posesión de ella”. La dictadura del proletariado, es el poder más democrática de cuantos hayan existido hasta hoy, en lugar de la dictadura del capital.

La segunda lección fundamental que la historia de la Comuna nos enseña es que el nuevo poder debe comenzar inmediatamente “a la expropiación de los expropiadores”, esto es la socialización de los medios de producción concentrados.

La Comuna de París da respuesta a todos los derrotistas y conformistas que consideran la correlación de fuerzas como algo estático, que cierran los ojos a la objetiva agudización de las contradicciones y a la maduración de la lucha de clases.

Finalmente la historia de la Comuna enseña, a través de la experiencia de su derrota, que el proletariado debe tener estrategia y táctica con base científica, conocimiento profundo de las leyes que rigen la lucha de clases. Esta tarea puede ser realizada solamente por un partido comunista con teoría revolucionaria, en conflicto con la ideología burguesa, el reformismo y el oportunismo.

Estas conclusiones tienen importancia vital para el movimiento revolucionario. Fueron confirmadas por las experiencias siguientes, es decir, de la Gran Revolución de Octubre, en Rusia, de la Revolución Cubana y de la construcción socialista en el siglo pasado. Las lecciones extraídas de las experiencias de las revoluciones y contrarrevoluciones, de los éxitos y retrocesos nos dan fuerza para la lucha que libramos hoy. Avanzamos para el futuro enseñados por el pasado.

Esas experiencias derriban las ilusiones sobre la posibilidad para un gobierno de colocar al Estado burgués al servicio de los intereses del pueblo. Tales ilusiones costaron caro al movimiento popular en el pasado (como en el caso de Chile) y hoy día se vuelven aún más peligrosas, ya que el movimiento obrero se encuentra frente a desafíos muy grandes, donde la elección entre la línea de ruptura y la de adaptación determinará la dirección de los acontecimientos.

Las contrarrevoluciones, los retrocesos del socialismo en la Unión Soviética y en otros países socialistas, no alteran el carácter de nuestra época, como la época de la transición del capitalismo para el socialismo.

La necesidad de la revolución socialista, el derrocamiento del capitalismo y la construcción de una nueva formación socioeconómica comunista, no es determinada por la correlación de fuerzas en un momento histórico dado, pero por la exigencia histórica de la resolución de la contradicción fundamental entre el capital y el trabajo, la abolición de la explotación del hombre por el hombre, la abolición de las clases.

La crisis capitalista y las luchas en Grecia
Permítanme presentar algunos aspectos de la lucha actual del KKE que tal vez sean interesantes para ustedes, desde el punto de vista del intercambio de experiencias.

La crisis económica capitalista encontró al KKE ideológica y políticamente preparado, en razón de nuestros análisis sobre las siguientes cuestiones:

- El desarrollo del capitalismo griego, en las condiciones de su incorporación a la Unión Europea;
- la política de alianzas, que perfeccionamos y que se basa en la estructura social y de clases del país;
- el trabajo que desarrollamos en los últimos dieciocho años para extraer conclusiones científicas sobre la construcción socialista en el siglo XX y sobre las causas de la victoria de la contrarrevolución, particularmente aquellas de carácter interno.

El KKE enfatizó, desde el primer momento, que la crisis actual es una crisis de sobreproducción capitalista, que presiona la agudización de la contradicción principal del capitalismo. Mostró que las medidas antipopulares expresaran necesidades del capital para asegurar su competitividad y rentabilidad.

Nuestro Partido llamó la atención sobre las contradicciones dentro de la Unión Europea, los conflictos entre las potencias imperialistas principales y con las fuerzas capitalistas emergentes, como China –donde todos los hechos prueban que las relaciones de producción capitalista predominan ya- la India, Brasil, el papel de Rusia, etc.

Más de 20 huelgas generales ene l ámbito nacional fueron organizadas con éxito, del 2010 hasta ahora, además de innumerables huelgas por ramas, sectores y empresas, manifestaciones, ocupaciones con la participación de centenas de millones de trabajadores.

Los comunistas están en la vanguardia de estas batallas, luchando en las filas del PAME, que congrega a todos los sindicatos, federaciones, centros laborales y comités de lucha de las empresas y sectoriales de orientación clasista, involucrando a millares de trabajadores.

La organización de las luchas se hace en condiciones de polémica aguda con las fuerzas del sindicalismo al servicio de la patronal, con las direcciones de las confederaciones generales en el sector privado y público, cuyas mayorías son compuestas por cuadros del PASOK (partido socialdemócrata y actualmente en el gobierno) y de la ND (partido liberal) contando, simultáneamente, con el apoyo de las fuerzas oportunistas. Este bloque constituyó un pilar para la estrategia del capital. Defiende a la Unión Europea, siembra ilusiones y mistificaciones y cultiva la colaboración de clases.

Organización en los locales de trabajo- Alianza Social

Tomamos medidas adicionales para consolidar la intervención del Partido y realizar trabajo de masas en las fábricas y en la industria en general, porque aquí se coloca el terreno principal de la lucha y ahí será decidido el desarrollo de la lucha de clases y la perspectiva de las alianzas sociales. En este cuadro, procedimos a una restructuración interna en la organización de los miembros del Partido y la unificación de las organizaciones partidarias que tienen un campo de acción unificado.

Colocamos las cuestiones del reagrupamiento del movimiento obrero como cuestión aún más urgente. Elaboramos un cuadro de acción y de reivindicaciones comunes para el movimiento obrero y su alianza con las capas medias más pobres, los autónomos, los artesanos, los pequeños comerciantes y agricultores, los movimientos de la juventud y de las mujeres.

Dimos impulso a la formación de una alianza social a nivel nacional en base de ese cuadro común de objetivos y de lucha. Es un acontecimiento que se da por primera vez en Grecia en tal dirección. Esa iniciativa tomada por el PAME fue apoyada por el Frente Militantes de los Campesinos –PASY, el Frente Antimonopolista de los Trabajadores por cuenta propia y Pequeños Comerciantes (PASEVE). Este agrupamiento se amplió con la participación del Frente de Lucha de los Estudiantes –MAS- y la Federación de Mujeres Griegas –OGE. Nació así un núcleo de Alianza Social sustentada en organizaciones y fuerzas clasistas y radicales. Esto llevo a la formación de comités populares de esta alianza en barrios, comités de lucha en locales de trabajo, etc.

Nosotros queremos que los comités populares sean formados de manera bien preparada a través de amplios procesos de masas, que no sean una mera “etiqueta”. Que se dirijan a las más vastas masas populares atendiendo problemas específicos o un conjunto de problemas. Cada parte constituyente de esta alianza (sindicato, asociaciones de mujeres, otra organización) continuara su actividad en su campo o sector, en locales de trabajo, zonas industriales, barrios, universidades y escuelas. No se trata de un agrupamiento temporal, sino de una fuerza que facilita la entrada de los trabajadores y de otras capas populares a la lucha organizada en una dirección antimonopolista y antiimperialista.
El éxito y fuerza de esta alianza se juega en las fabricas, en los centros de trabajo, donde el conflicto entre el trabajo y el capital se expresa calara y directamente. Ya hay algunos resultados positivos en la readmisión de trabajadores despedidos, en el pago de salarios e indemnizaciones y en la reconexión de la electricidad a familias que no pagaron las facturas debido a su pobreza. Se vienen dando y continuaran importantes movilizaciones por la abolición de los peajes en las autopistas, los nuevos impuestos, los problemas de la salud, contra el cierre de escuelas y otros.

Reivindicaciones y politización de la lucha
Prestamos gran atención a las reivindicaciones del movimiento obrero. Las luchas que se limitan a ciertas reivindicaciones parciales, cuyo objetivo es mitigar las consecuencias de la crisis, no son eficaces; lo gobiernos muestran dureza, corren riesgos, con todo, no pueden hacer las concesiones que hacían en el pasado.

Cada lucha por cuestiones específicas debe contribuir en la organización, concentración y preparación de las fuerzas populares para el derrocamiento del sistema explotador, y abrir el camino apara el poder del pueblo y la economía del pueblo, para el socialismo.
El criterio nuestro es si las exigencias van al encuentro de las necesidades actuales de los trabajadores. Punto de partida es la afirmación de que la clase obrera es la productora de la riqueza y debe reivindicarla. De esta manera, elevamos la exigencia de los trabajadores, promovemos la conciencia de los intereses de clase comunes entre las capas populares y forjamos la alianza social.

Existe hoy una oportunidad histórica en el terreno de la incesante lucha de clases: dirigir el pensamiento y la acción de los pueblos en lucha –bajo la dirección de la clase obrera –para el poder de la clase trabajadora. Se debe entender que si igualmente en un determinado país, fuera electa por el pueblo una mayoría parlamentaria favorable a los trabajadores y si sobre esa base se formara un gobierno, este no será capaz de rebasar los límites de las leyes básicas del capitalismo si no resuelve las cuestiones de la socialización de los principales medios de la producción, de la desvinculación del país de la Unión Europea y de la OTAN, de la planificación de la economía y del establecimiento del control obrero. Es una oportunidad para madurar la idea de que es imperativa el cambio de la clase que detenta el poder estatal y no solo una mudanza de gobierno.

La propuesta política del KKE
La propuesta política del KKE se resume en la consigna: Frente Democrático, Anti-imperialista, Anti-monopolista por el poder popular y la economía popular.

Para que la economía popular pueda existir, buscando satisfacer las necesidades de la población y no las necesidades de la ganancia, es necesario resolver la cuestión de la propiedad.

Esto implica: cambio en las relaciones sociales de propiedad, históricamente rebasadas, que determinan el sistema político. Socialización de los medios de producción básicos y concentrados en las siguientes áreas: energía, telecomunicaciones, riqueza mineral, industria minera, abastecimiento y distribución del agua, transporte. Socialización del sistema bancario, del sistema de extracción, transporte y gestión de recursos naturales; del comercio exterior; construcción de una red centralizada de comercio interno. Sistemas exclusivamente públicos, gratuitos y universales de educación, salud, de bienestar y de pensiones y jubilaciones.

Al lado del sector socializado, se podrá formar un sector de cooperativas de producción en el nivel de la pequeña agricultura, en ramos donde la concentración tenga un nivel bajo. Ambos sectores estarán incluidos en un mecanismo central de planificación económica.
La planificación central es imprescindible para que se formulen las elecciones y los objetivos estratégicos para priorizar sectores y ramos de la producción, para determinar donde nuestras fuerzas y medios deben ser concentrados. Es una necesidad que se deriva del propio desarrollo social.

¿Cuál es el Poder que asegura tal rumbo de desarrollo?
Hoy es posible agrupar a la clase obrera, capas intermedias de la ciudad y del campo, a todos los trabajadores independientemente del nivel de acuerdo con la concepción del KKE sobre el socialismo, en torno a reivindicaciones y objetivos anti-imperialistas y antimonopolistas. En el ámbito de la alianza popular pueden existir fuerzas con diferentes concepciones sobre el poder. Para nosotros los comunistas, el poder popular no puede ser otro sino el poder de la clase obrera, el poder socialista.

Nuestro Partido en su 18 Congreso enriqueció su concepción programática sobre el socialismo, utilizando las conclusiones sobre la construcción del socialismo en la URSS durante el Siglo XX.

El Estado revolucionario de la clase obrera, la dictadura del proletariado, tiene el deber de obstruir las tentativas de la clase burguesa y de la reacción internacional para restaurar el dominio del capital. Tiene el deber de crear una sociedad nueva con la abolición de la explotación del hombre por el hombre. Sus funciones organizativa, cultural, política, educativa y defensiva son guiadas por el Partido de la clase obrera. Dará expresión a una forma más elevada de democracia, teniendo como característica fundamental la participación enérgica de la clase obrero, del pueblo en la resolución de los problemas básicos de la construcción de la sociedad socialista y en el control del poder del Estado y de sus órganos. Es un órgano de la clase obrera en la lucha de clases, que continua a través de otras formas y bajo nuevas condiciones.
El centralismo democrático es el principio fundamental del Estado socialista. Es indispensable que el ejercicio del control obrero sea garantizado en la práctica.

El poder revolucionario de la clase obrera se basará en las instituciones que nacerán de la lucha revolucionaria. Las instituciones parlamentarias burguesas serán substituidas por nuevas instituciones del poder obrero.

El poder del Estado de la clase obrera estará basado en las unidades de producción, en los centros de trabajo, a través de los cuales la clase obrera ejercerá el control social de la administración y elegirá las mayoría de los representantes para los órganos del poder (otras formas de elección son las escuelas y facultades, las organizaciones de masas y de las mujeres)

La representación de las cooperativas de agricultores y de pequeños productores autónomos asegura su alianza con la clase obrera. El poder popular velara por la composición social de los órganos en todos los niveles, y en particular de los órganos superiores de poder.
El más alto órgano del poder del Estado será un organismo de trabajo –que legislará y gobernara al mismo tiempo- investido de los poderes ejecutivo y legislativo dentro de su ámbito de competencias. No es un parlamento, y sus representantes no son permanentes, pueden ser destituidos, no se desligan de la producción y no tienen ni un beneficio económico especial por su participación en los órganos del poder del Estado.

Las conclusiones sobre el carácter del poder popular, la importancia de la organización de los trabajadores en los locales de trabajo constituyen provisiones valiosas. Nos da fuerza, nos ayuda en la lucha cotidiana, reforzando nuestra orientación principal para la organización de la clase obrera dentro de las empresas y locales de trabajo y la consciencia sobre los límites objetivos que tienen las instituciones y las estructuras que el movimiento obrero desenvuelve en los marcos del capitalismo, promoviendo formas de alianza popular que puedan, en virajes de la lucha de clases, tornarse en embriones del nuevo poder.

Estimados amigos y camaradas,

Tenemos la convicción firme de que el Siglo XXI estará marcado por una nueva onda de revoluciones socialistas, o sea, como el gran poeta comunista de Grecia Yianis Ritsos afirmó, vivimos “el último siglo antes del hombre”.