Persuasión para los monopolios, violencia contra el pueblo trabajador

06.May.20    Noticias nacionales
   

Siguen los actuares del Mal Gobierno.


Persuasión o violencia, dos palabras que definen la política del Estado y el Gobierno de AMLO, que distinguen el trato distinto que dan a los monopolios empresariales, por un lado, y a los sectores populares, por otro lado, en las circunstancias de pandemia por covid-19. Y habría que precisar: con sectores populares nos referimos a pequeños propietarios con máximo cinco trabajadores asalariados; artesanos; un sector de prostitutas; trabajadores autónomos (tiangueros, ambulantes, estilistas), etc.

El lunes 4 de mayo de 2020, durante su conferencia matutina, el Presidente contestó así una pregunta sobre la negativa de Coppel y Grupo Elektra a suspender operaciones, pese a muertes, contagios y riesgos de toda índole por saturación de espacios o el trabajo casa por casa: nosotros hemos optado por convencer y persuadir, no por imponer nada. Espero que la semana que viene no haya ninguna empresa que incumpla con lo establecido por las normas sanitarias, vamos a esperar. Este es el método elegido para que se cumpla. Más que la sanción, la multa o lo coercitivo. 

“El que espera, desespera”, reza el refrán. Y aquí sufrir la esperanza no toca al Presidente, sino a los trabajadores forzados a creer en sus patrones, a resignarse a sus decisiones por insistencia presidencial. La respuesta de Grupo Elektra no tardó en llegar: la mayoría de los mexicanos viven al día, no cuentan con el privilegio de las compras por internet ni la facilidad de las tarjetas de crédito. Elektra está para quienes requieren productos y servicios durante la emergencia (Forbes, 4 de mayo).

Y entre la esperanza del burgués que gobierna y la del burgués que manda, trabajadores corren el riesgo de ahogarse si no se deciden a actuar políticamente por su propia cuenta. Los monopolistas de Grupo Elektra no tienen prisa por cumplir la ley, ni el gobierno por hacerla cumplir, al contrario. AMLO ya dio su postura sobre monopolios que no cumplen las normas sanitarias: “No es nada más el que se les multe, eso hasta se ríen, les produce cosquillas. No, que aquí se diga es mejor.” (CM, 27 de abril) 

La tolerancia, paciente espera y llamados a la humanidad empresarial contrastan violentamente con el trato de los gobiernos para los sectores populares, en el que no hay exhortos pacíficos sino las persuasiones predilectas frente al pueblo: coerción y represión. El Gobierno de AMLO, por ejemplo, incluso volvió ley su determinación contra los sectores populares al prohibir claramente, en el Acuerdo del 31 de marzo de 2020, el comercio informal o ambulante en cualquiera de sus modalidades. 

Por un lado, el viejo sueño de los monopolios se hizo realidad, suspender a los trabajadores y pequeños propietarios que se desempeñan comercialmente a cuenta propia. Por otro, y dado que la Cuarta Transformación proclama que nada al margen de la ley, el Acuerdo de fecha citada ha servido de debido protocolo a la franca violencia. Hace unas semanas al repicar de macanas y escudos, en el Estado de México, se hizo desalojar de sus puntos de venta a trabajadores a cuenta propia. 

Y esa historia de imposición mal disimulada continúa a la fecha, con la debida omisión que sanciona por parte del Gobierno Federal: cierres arbitrarios de pequeños comercios en Tabasco, por parte de la Policía Estatal de Adán Augusto López Hernández (Morena); suspensión de labores y cancelación de pagos a los trabajadores eventuales de INEGI; suspensión de 18 tianguis en Netzahualcóyotl, Estado de México (PRI); despojo y desalojo de indígenas artesanos en Chiapas, por Policía Estatal de Rutilio Escandón (Morena); centenas de cierres de pequeños negocios en Ensenada y San Quintín, por parte de la Fiscalía Estatal y la Secretaría del Trabajo en Baja California (Morena). 

Lo anterior es una pequeña muestra de cómo afectan los gobiernos de Morena y aliados favoritos a los pequeños comerciantes, trabajadores autónomos, etc., a quienes no sólo fuerzan a cuarentana -¡En casa y sin comida! es una protesta actual frente a esos hechos –sino que los criminalizan al presentarlos como causantes de la propagación del covid-19. Mientras, focos de contagio en puntos de afluencia masiva siguen imperturbables en beneficio de los grandes capitalistas. 

El discurso de AMLO y la Cuarta Transformación respecto a no imponer o no llevar a cabo medidas de fuerza tiene dos propósitos fundamentales: proteger a los monopolios con jugosos beneficios durante la pandemia y reservar el castigo a los trabajadores independientes. Prostitutas, pequeños comerciantes, tiangueros, globeros, payasos, ambulantes, estilistas, artesanos, chachareros, pueblos indios, eventuales, tienen en la burguesía un enemigo y en los obreros el mejor aliado. 

La clase obrera que activa, en el marco de la pandemia, intuitivas y espontáneas acciones e iniciativas de organización, necesita procurarse aliados en la lucha contra el patrón que manda y gobierno que lo respalda. No puede permanecer indiferente ante los abusos y la brutalidad contra los sectores populares. Entre sus pendientes político-organizativos está estrechar unidad y lucha con el pueblo trabajador. Una iniciativa a promover en barrios, colonias, plazas y centros de trabajo son los Comités de Solidaridad Obrera y Popular, que unan a obreros y sectores populares en la lucha inmediata por la supervivencia y en la lucha fundamental contra los capitalistas y su sociedad.