Nuevo Orden, una crítica necesaria

24.Dic.20    Opinión - Cultura
   

En el presente artículo, se presenta un ejemplo de cómo la industria cinematográfica, es usada como herramienta de propaganda y adoctrinamiento de la burguesía, (…)


En el presente artículo, se presenta un ejemplo de cómo la industria cinematográfica, es usada como herramienta de propaganda y adoctrinamiento de la burguesía, y que incluso en películas que simulan ser críticas al sistema, analizadas bajo una mirada clasista podemos darnos cuenta que solo lo son en apariencia y no salen del rango de mera propaganda burguesa.

Hace un par de semanas que se estrenó la película Nuevo Orden, del director mexicano Michael Franco, la cual fue presentada como una ficción de la que todos nos admiraríamos y de la cual -supuestamente- nos serviría para reflexionar sobre la realidad de este país. Pero, no fue así.

 

No hablaremos entonces de cuestiones técnicas, ni de lo escueto de su guion, pues la crítica necesaria se tiene que dar en el falso argumento principal que envuelve a la película.

 

Ya las criticas generales de esta película se referían a “un argumento prejuicioso”, que en esencia es de clase, y se entendía que solo era un guion que nos hablaba del temor de la burguesía ante una supuesta revolución, así sin más. Sin embargo, tras 35 minutos de película, el argumento va tomando otra forma. Primero, tenemos el escenario de una boda en el pedregal, en dónde los invitados ignoran una manifestación que se está llevando a cabo en la ciudad, pues solo es eso, una manifestación, aunque después está -sin más argumentación de fondo- se desborda y los manifestantes invaden las colonias y zonas dónde viven los ricos, para desencadenar una violencia en bruto, con las únicas consignas de fondo de “putos ricos”.

 

Primero analicemos aquí, toda ficción ya sea en la literatura o en el cine, tiene algo de la realidad, contiene elementos de la vida real que permiten desenvolver el argumento de una historia, en el caso de esta película, una distopía. Pues bien, para presentar esta sociedad ficticia indeseada, los elementos de la realidad que se presentan en esta historia son totalmente exagerados y burdos.

Continuando con el filme, se nos presenta una vulgar imagen de manifestantes que con solo unas cuantas armas de fuego, unos palos de hockey  y cualquier cosa que encuentren a su paso -no se sabe porque protestaron y además, es necesario mencionar que el distintivo de estos manifestantes es el color verde-, deciden ir a infundir miedo a los ricos, interrumpiendo en la escena de la boda y matando a varias de las personas ahí presentes, es así como se nos presenta la burda imagen, que ha decir verdad, seguramente tiene la burguesía de los sectores que hoy se manifiestan a pesar de la pandemia, los médicos, los trabajadores del metro, los maestros, etc.

 

Sin embargo, la intención del director quién además fue el guionista, no es explicar o hacernos entender que hay un hartazgo de las masas trabajadoras, ni mucho menos querer hacer consciencia sobre el hartazgo de estos manifestantes, sino que esta manifestación que se presenta en el filme, es solo el pretexto para el verdadero argumento del “Nuevo Orden”. Pues insisto, es presentada solo como una manifestación llena de violencia absurda, como si de repente se les hubiese ocurrido ir a matar burgueses, cual fantasía anarquista de un grupo de adolescentes.

Continuando con el film, resulta muy corta esta manifestación y su resultado, pues se presentan imágenes reales, de diferentes manifestaciones que ha habido en la ciudad, dónde los que aparecen en escena son, feministas y anarquistas. Ya acabando con la noche de terror en dónde además, no se aclara como desbordaron a la policía y al gobierno. Se nos presentan imágenes en un aspecto técnico deplorable, una paseo de la reforma lleno de algunos cuerpos, sangre y basura; después parece ser que las fuerzas militares están tomando el control de las calles, ejecutando a algunos manifestantes en tiendas de campaña, como si entonces las protestas ya hubiesen llevado tiempo. Así de engorroso se empieza a tornar la trama de la película.

Pues bien, aquí empieza a desarrollarse el argumento que queremos criticar.

 

Siguiendo a una de las protagonistas, nos enteramos que el ejercito ha establecido un toque de queda, sin embargo, empiezan a ejercer un control sobre los trabajadores, y empiezan a rescatar a los ricos -a los burgueses-, ¿Para qué?, Para secuestrarlos, pues resulta que una parte del ejercito empieza a secuestrar a los ricos después de lo que parece ser, un golpe de estado derivado de la manifestación del principio. No hay gobierno, y ahora solo el ejército controla al país.

 

Pues bien, Michael Franco de verdad que nos ha presentado sus más torpes y risibles distopías y ficciones, probablemente de una parte de la burguesía, aunque no toda, pues nuestro enemigo es un poco más lucido que este guion.

 

Este parece ser todo el “nuevo orden”, el ejército ha dado un golpe de estado ¿Y quién está sufriendo en realidad? No es la clase trabajadora a la cual se le controla todo, se le fusila si no obedece, se le raciona la comida. Todo esto es presentando por Michael Franco, pero es solo un vehículo en el guion para seguir desarrollando “la verdadera historia de importancia” en la película, el sufrimiento de la burguesía secuestrada por esta facción del ejercito que pide dinero por su rescate. Así es, este es el futuro al que no queremos llegar, es el argumento de esta ficción necesaria para reflexionar. Entonces, ¿Debemos dejar de exigir nuestros derechos como trabajadores, porque por nuestra culpa puede haber un golpe de estado? ¿y dónde queda el gobierno? Este quedó rebasado en el filme, y también puede aparecer como una crítica a la gestión actual de una parte, de la pequeña burguesía, de la más conservadora, la que no está alineada al gobierno de Obrador.

 

Pero, ¿Enserio la burguesía quedaría al margen de un golpe de Estado? ¿Acaso las fuerzas armadas, los militares, la guardia nacional actuarían por sí solas? ¿Enserio la burguesía sería la verdadera victima de la violencia desatada como represión a una manifestación? Por supuesto que no, los comunistas afirmamos que el Estado tiene un carácter de clase y bajo el modo de producción capitalista, las instituciones, las fuerzas armadas atienden y se mueven de acuerdo a los intereses de la burguesía. Nuevo Orden, independientemente de su escueto guion y burdos aspectos técnicos, fue hecha no para cuestionar de fondo la violencia de este país, sino para seguir insistiendo en que la miseria, la violencia y todo lo que se desencadene de ello, es culpa de los trabajadores, de las capas populares, y no de la burguesía y los capitalistas.