“No votar favorece al PRI”

04.May.15    Noticias nacionales - Opinión
   

400Esta frase, si no mal recuerdo, la he escuchado desde 1988, como verán no soy ya muy joven. Creo que esa frase la repetía contra quienes ante la pregunta ¿por quién vas a votar? Decían: “yo no voy a votar” o “todos son iguales”, esto que les cuento sucedía antes del escandaloso fraude de aquel año. Y hasta la fecha de hoy sigo escuchando esa frase, y también los reproches cada sexenio en contra de, quienes siendo individuos u organizaciones, manifestaron su posición de negarse a participar en la farsa, perdón, en el acto clímax de la “Democracia”. (Acudir a tachar el papelito aquel, para luego E-xi-giiir que cumplan).


Con esa frase ya desde hoy están culpando a todos aquellos que desconfían de “las elecciones” como medio de cambio o de ”participación en las decisiones”. ¿De verdad será de ese modo? De verdad será que no existe otro modo pacífico de cambiar las cosas, de lograr que los trabajadores del campo y la ciudad consigan tomar las decisiones que le incumben?

En las elecciones de 2006, después de las votaciones, los primeros resultados, el 15% aproximadamente, decían que el candidato que contaba con más votos era Obrador, según algunos observadores, con conocimientos de las matemáticas afirmaban que esa cantidad era suficiente para afirmar que el ganador había sido Obrador, sin embargo ante tal hecho salieron a relucir los aspectos cualitativos; se dijo que esos votos pertenecían al DF que es donde hay mayor votación hacia el PRD y que faltaba el conteo en los estados. De este modo parece que las matemáticas fueron fallidas y finalmente, el señor que dijo que iba a acabar con la “delincuencia”, acabó en los pinos, bañando de sangre el país.

En el siguiente sexenio, en el 2012, las cosas fueron similares. Ante una creciente desconfianza ante los procesos electorales y los partidos, apareció un “movimiento” que fue bendecido por todo el mundo, desde la “izquierda” electoral, los intelectuales de “izquierda” como Poniatowska, que en su tiempo aprobó el cheque en blanco que necesitaba el gobierno de Zedillo para lograr el consenso en la represión de los huelguistas de la UNAM en el 2000, hasta los intelectuales de Televisa, como Denise Maerker, que en su programa nocturno, les daba un espacio llamado “La aventura de organizarse” y que por cierto en el caso de los normalistas que fueron reprimidos a balazos algunos días antes, estos intelectuales, no les dedicaron un segundo.

Finalmente, este grupo de jóvenes, le dio al proceso electoral de aquel año, la legitimidad necesaria. Los opinólogos decían que daba “nuevos aires a la democracia” y lo celebraban como una “revolución”, casi la de 1968, y estimuló a muchos jóvenes en edad de votar a “participar” en el entendido de que “ahora si vamos a ganar”, “ahora sí va haber un cambio” y si no, “ahí está el 132 y no lo van a permitir”.

¿Y qué pasó? Ya lo sabemos. Por la televisión se transmitió que habiéndose contado el 15% de los votos, el ganador era Peña, y que dado que recurriendo a las matemáticas, esos datos eran suficientes para considerar que el ganador ya estaba confirmado, la tendencia no podría ser revertida en el conteo de los votos restantes, al contrario, se vería confirmado, y casi de manera inmediata, el carnicero Calderón , si acaso unos minutos después de haberse anunciado el conteo preliminar del 15% de los votos, Aparece dando un mensaje en el que ya felicitaba al ganador en las elecciones, y aún no se contaba sino el 15% de los votos.

Y lo que sigue ya lo sabemos también, la represión de las protestas, y las movilizaciones maniatadas por ellos mismos de lo que quedó del 132.
Y bueno, siguen diciendo, los de la “izquierda” electoral, que no votar favorece al PRI, pero a mí me parece que tal cosa es muy relativa, porque en el proceso electoral anterior, las cosas se revirtieron: votar favoreció al sistema actual, dando legitimidad a su proceso con la participación, generando la ilusión de “que ahora si”. Y sexenio tras sexenio, elección tras elección, los partidos de la izquierda electoral, siguen trabajando para que la gente vaya a poner su papelito como clímax del “ejercicio democrático” del “derecho que tenemos de elegir”. Y cuando han sido “elegidos” hay que ver que han hecho, quienes son y a quien representan, cosa que ha quedado muy evidenciado, que no representan sino a los diferentes grupos de monopolios y mafias criminales.

También hacen comparaciones con proceso fuera de México y del continente, como el caso de Venezuela, Brasil, y recientemente Grecia. Este último caso se ha hecho muy sonado, tanto como el fracaso estrepitoso casi inmediato de postración ante los monopolios de Europa.

La clave está en descubrir, quiénes son y a quién representan en realidad. Estos grupos o partidos, trabajan mucho en épocas electorales, y nada en los intermedios, a menos que sea ir buscando votos para la siguiente, pero nada de organización popular.

Para estos señores de la “izquierda” no hay más que el dilema cuadrado de que si no votas favoreces al contrario y extrapolado en las discusiones se transforma en si no votas es porque eres guerrillero, y si no lo eres es porque eres un cobarde y todo eso se debe ante todo a que “eres un estalinista”.
Las discusiones sobre los argumentos de la toma de postura ante los procesos electorales, lo trasladan del análisis de la situación concreta, a la discusión de si “eres estalinista y Stalin fue un criminal”.

Para ellos no hay nada más que hacer, las experiencias de organización popular y poder popular que han surgido en los últimos años, no son motivo actividad alguna, que no sea cooptarlos para seguir acumulando votos, o montarse en ellos, lo mismo para ganar más votos. ¿Qué hay de diferente y de nuevo aquí?

Es curioso el modo de hacer malabares con las ideas de estos “izquerdistas”, hay que vivir para verlo.