Los operadores de camiones frente a la pandemia

30.Mar.20    Reportaje
   

¿Si les ha amolado la cuarentena? Pregunto al chofer y me responde -toda la semana ha estado de la fregada, joven. Se detiene y sube un operador que parece descanso. Empiezan a charlar de cómo les ha ido en la semana…

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A pesar de la cuarentena, tuve que salir temprano. Crucé la ciudad para ir a las afueras, abordo el camión de la línea Sur en la TAPO, donde si ha bajado la afluencia pero aún hay bastante gente saliendo de viaje, compre mi boleto en la taquilla de Sur-volcanes filiales del monopolio del transporte foráneo ADO, apenas cinco pasajeros hemos abordado, estoy sentado en los primeros asientos. En una ruta que siempre ha sido lenta por la cantidad de vehículos rumbo al oriente hacia la salida, a pesar de ser domingo se ve muy extraña ante los pocos carros, pero sobre todo los peseros y combis casi vacías como el camión en el que voy. 

¿Si les ha amolado la cuarentena? Pregunto al chofer, el cual me responde - toda la semana ha estado de la fregada, joven. Se detiene y sube un operador que parece descanso. Empiezan a charlar de cómo les ha ido en la semana. El operador al volante se queja que le tocó la primer corrida a México solo con dos personas, a lo mucho en el trayecto sólo subieron cinco. Es común en estas líneas de autobús que los pasajes tomados en paradas que no son terminal al final tienen una comisión extra en el salario mínimo de los operadores. Además de ser una chamba muy extenuante, los operadores tardan días e inclusive semanas en regresar a sus hogares con sus familias. 

A pesar de la contingencia, ni en la terminal ni siquiera en los camiones hay medidas mínimas de prevención, solo carteles para los usuarios. A pesar de que los operadores estaban en su plática, nuevamente pregunté, ¿y la empresa les ha dado capacitación o alguna charla respecto a las medidas que se deben tomar? A lo cual ambos dijeron que no, desde el inicio de la contingencia y cuarentena no se han tenido medidas, algunos operadores han comprado sus cubrebocas, pero la empresa ni siquiera les ha proporcionado equipo. 

- Y se va poner peor joven, dicen que en unas semanas se va detener todo - dice el operador que se subió- imagínese, sin trabajar que nos espera, hay que pagar a coppel, a Elektra, esos no perdonan nada. 

-Con los precios subiendo -dice el otro operador mientras no descuida el volante -esperemos la crisis ojalá pase pronto porque que vamos hacer, sin pasaje no nos va alcanzar, parando y quedándonos sin chamba va ser peor. 

Un trayecto de una hora y media en fin de semana lo hacemos en casi una hora, dejo que los trabajadores continúen su charla sobre cómo afrontan la actual situación, los conflictos a veces con los mismos usuarios que creen que los trabajadores del transporte tampoco suelen  también estar estresados por rutinas acompañadas de caos como es entrar y salir de la ciudad de México y su zona metropolitana. Además de los atropellos que suelen pasar por parte de la empresa, como son los cambios de horarios, de descanso. 

Mientras pienso como unos cuantos tienen la posibilidad de poder guardarse en sus casas sin preocupación de vivir al día, miles tenemos que afrontar el salir para tener algo de dinero para comprar lo que falte en la casa, además de pagar a las sanguijuelas de los bancos y tiendas que nos chupan hasta el último peso