Los obreros industriales de la Nissan indican el camino de la lucha: insumisión, insubordinación, rebeldía contra la reforma laboral

26.Sep.12    Noticias nacionales - Opinión
   

La resistencia proletaria se opone a la reforma laboral, que impulsada por los monopolios busca cancelar los derechos sindicales y laborales conquistados por la lucha de la clase obrera y pretende desvalorizar el trabajo para buscar la estabilidad del capitalismo en las turbulencias de la profunda crisis que lo sacude. Dicha reforma cuenta en el parlamento con el aval de las fracciones parlamentarias del PRI, PAN y PANAL; en días anteriores el PRD había manifestado su apoyo, que hoy retira, sin necesariamente colocarse del lado de los trabajadores.

En esta lucha se destaca, por su sentido militante, instinto de clase y empuje, la marea roja de los obreros industriales de Nissan y su Sindicato Independiente.


Después de celebrar su asamblea sindical, en un marco de discusión democrática, han pasado a la acción y movilización permanente, bloqueando caminos y manifestándose, planteando la necesidad de los paros laborales escalonados y la huelga. Contrastan con el sindicalismo amarillo que desmovilizado confía su suerte a los diputados de la socialdemocracia y el populismo, los practicantes del cretinismo parlamentario del PRD, PT, MC, que durante la pasada campaña electoral no dijeron ni una palabra a favor de los trabajadores, para agradar a los monopolios que les apoyaban.

La concientización es un proceso, en donde interviene sobre todo, como factor decisivo, la actividad del partido revolucionario, el partido comunista; sin embargo, en el curso de la lucha, la clase obrera efectúa un rápido aprendizaje, y en éste caso los obreros industriales de la Nissan tienen claro que la defensa de los derechos conquistados está en manos de los trabajadores exclusivamente, que la clase obrera sin presencia en el parlamento deberá con sus métodos y en su propio terreno - el centro de trabajo, la calle y el barrio- librar la lucha sin cuartel contra el poder de los monopolios.

Salirse del carril de la confianza en el legalismo y concentrar sus fuerzas en la lucha desde el centro de trabajo, con todo el aval que da cada asamblea de trabajadores e indicando al sindicato la ruta y el ritmo, es un paso significativo de los obreros de Nissan.

Los obreros de la Nissan son un ejemplo para los trabajadores y sindicatos de México, rechazando el pactismo de la aristocracia obrera y el esquirolaje de los charros sindicales; confrontando al capital en su corazón: la generación de plusvalía.

El Partido Comunista de México saluda a los compañeros obreros y obreras de la Nissan y a su Sindicato Independiente. No somos desconocidos para ellos, conocen nuestro trabajo en puerta de fabrica y en el interior, agitando en la misma línea de producción y con nuestra intervención sindical. Los resultados del trabajo comunista, consistente en la elevación del nivel de desarrollo de la conciencia de clase, están a la vista. La actualidad y fortaleza del Partido de tipo leninista, la necesidad de su composición basada en cada vez más obreros militantes, la centralidad de la clase obrera en la lucha de clases, el planteamiento de superar los límites históricos del capitalismo son temas cuya validez se refrenda.

El PCM y la Liga de la Juventud Comunista, en estos días hacen parte activa de la resistencia proletaria a la reforma laboral; brigadas se despliegan por centros de trabajo en varias entidades del país, informando, agitando, organizando, con un planteamiento que busca la politización de la lucha: eslabonar la oposición a la desvalorización del trabajo con la necesidad del derrocamiento de los capitalistas, con la alternativa del poder obrero y popular, la expropiación de los medios de la producción y el cambio, la planificación de la economía, con la propuesta de las transformaciones profundas del socialismo-comunismo.

El PCM reitera que la movilización y la resistencia deben continuar ininterrumpidamente, independientemente de que la reforma laboral se apruebe, escalando la lucha, porque no podemos admitir leyes antiobreras y antipopulares; rebelarnos es una necesidad, no someternos, no subordinarnos a una modificación constitucional que se elabora para aumentar las superganancias de los monopolios y cargar los costos de la crisis sobre los hombros de la clase obrera. Es necesario eslabonar el aspecto económico y el aspecto político de la agresión, es necesario entender que se trata de un asalto general contra las posiciones obreras. La bancarrota económica del capital conlleva la bancarrota política de su régimen. Debemos plantear la ruptura, es decir plantear la cuestión de la toma del poder a nuestra clase como algo que se pone a la orden del día. Las leyes del futuro se comienzan a escribir en las fábricas, las calles y centros de trabajo, con huelga y movilización.

Con gran emoción el Partido Comunista de México saluda a la clase obrera, la productora de la riqueza, la que puede cambiar la injusta situación de los explotados y desposeídos, la clase llamada a encabezar la Revolución, la constructora de un futuro sin explotados ni explotadores. Con el destacamento de los obreros industriales, el partido proletario, el Partido Comunista de México, marchará en filas compactas a la vanguardia de la lucha, enarbolando las banderas rojas con la hoz y el martillo.

Somos el destacamento en México de una lucha mundial de la clase obrera contra el capitalismo, que en Grecia con el KKE y el PAME, en España, en Portugal, en Europa y en todos los continentes, levanta las banderas del mundo nuevo frente a la bancarrota y los límites históricos del capitalismo. Los destacamentos obreros de Europa ponen el ejemplo de verdaderas huelgas generales, al tiempo que los destacamentos comunistas redoblan sus esfuerzos por articular una estrategia unificada. El nuevo mundo anuncia su atronador desafío al poder de los monopolios.

Hoy la clase obrera está de nuevo en el centro de la lucha anticapitalista.

¡Proletarios de todos los países, uníos!

El Buró Político del Comité Central