Los electricistas de CFE se preparan para luchar por reconquistar sus derechos*

29.Mar.15    Noticias nacionales - Opinión
   

300Hoy en día, el “intocable” S.U.T.E.R.M. sufre el impacto de las reformas estructurales que tanto dijo que no le afectarían, argumentando que la reforma laboral no los tocaba por tener un contrato colectivo de trabajo independiente. Pero el caso con la reforma energética es muy distinto.


Los efectos de la reforma energética y sus leyes secundarias ya comenzaron a causar afectaciones a los trabajadores de CFE como la pérdida de la prestación de luz en un 40%, el cierre del Programa de Pérdidas que dejó sin trabajo a gran parte de la plantilla laboral y la que entró en el Programa de Recuperación de Pérdidas del 2015 está bajo los criterios de productividad a lo que a boca de los secretarios de trabajo de las secciones es: trabajar “gratis una hora o dos al día” y “no ponerse tan exigentes con las cargas de trabajo”, “ponerse la camiseta de la empresa”. El cierre del Departamento de Construcción, sustituido éste por empresas privadas, ocasionando que los obreros de construcción estén aprendiendo en otros puestos de trabajo sin goce de sueldo en las ya saturadas plazas que quedan causando malestar económico entre los trabajadores ya que los eventuales trabajan 14 días y están en paro otros 14 o a veces más.

Pero esa no es la peor parte, ya que en el 2016 el contrato colectivo vence, teniendo que poner en la mesa de negociaciones las demandas de la empresa contra la vendida y desclasada dirección del S.U.T.E.R.M. lo cual no da ninguna garantía a los trabajadores. Ya que han aceptado la reforma a la clausula 24, facultando a que un Comité Mixto de Productividad, integrado por el director general, Enrique Ochoa, y el secretario general, Víctor Fuentes, así como los directores de Finanzas, Operación y Proyectos de Inversión Financiada, entre otros, apruebe las modificaciones de estructuras organizacionales y plantillas de personal, mismas que podrán ejecutarse “por supresión o instalación de maquinaria o aparatos que alteren o supriman el desarrollo de determinadas labores”.

Y la cláusula 46 determina que los trabajadores podrán ser separados, además de las causas previstas en la Ley y en los acuerdos ya pactados, por “no acatar los estatutos” de su sindicato, por voluntad propia, “por determinación de la CFE”, por modificaciones, aditamentos o “nuevos sistemas de trabajo”. El inciso IV de la castrante cláusula deja bien claro que la adopción de nuevos esquemas de trabajo, o la instalación de maquinaria o aparatos que alteren o supriman el desarrollo de determinadas labores, podrán ser causa de que se despida a trabajadores, previo acuerdo entre autoridades y el Sindicato. Si no hay acuerdo, reza el ordenamiento, la CFE podrá liquidar personal si la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) se lo autoriza. Con esto el S.U.T.E.R.M. ya prevé atacar las disidencias que surjan en el próximo año.
Y con el inciso IV tenemos el caso de los medidores de prepago los cuales ya no requieren al lecturista, ni que corte ni que reconecte un servicio. Ya que el medidor lo hace solo. La instalación de restauradores automáticos en las redes de distribución y la sustitución de paneles por equipo autómata en las subestaciones como parte del plan nacional de automatismo.

El S.U.T.E.R.M. advierte que en esas plazas, en caso de que la empresa no las necesite, no abra despidos, sino reinstalaciones. Pero esas reinstalaciones, ¿dónde serán? si ahora una plaza vacante es rolada entre 3 ó hasta 4 eventuales. ¿Despedirán a los eventuales? ¿u obligaran a los de base a jubilarse antes de tiempo con el 80% o el 70%? Desvalorizando la mano de obra para que los que quieran entrar a la empresa acepten cualquier condición laboral.

El 2016 será un fuerte año de lucha por parte de los trabajadores de la industria energética, ya que aplazar y amortiguar a los trabajadores de CFE diciéndoles que no pasará nada, no es más que una estrategia para que en las calles no estén marchando de la mano con los petroleros, los maestros, las enfermeras y los campesinos de San Quintín. Quieren separar la fuerza de la clase trabajadora. Desde el inicio de la reforma energética, una huelga en la no distribución de energía a los parques industriales estratégicos y las zonas portuarias hubieran paralizado al país. La reforma hubiera declinado. Ningún gobierno aguanta una huelga energética. Nunca es tarde para ello, y los electricistas de los años 40´s, y 70´s ya lo han demostrado.