Legalizar lo ilegal

09.Oct.12    Opinión
   

Entonces era ilegal todo lo que durante muchos años cometieron en agravio de los derechos y garantías de los trabajadores. Entonces ellos –los patrones– sabían que estaban violando una ley plasmada en la Constitución de la República, la misma que juran los gobernantes hacer valer y respetar.

Entonces todos ellos ricos empresarios, dueños de los medios de producción, en complicidad con los gobernantes en turno, estuvieron todos estos años actuando fuera de la ley. Ahora manifiestan que a todas esas ilegalidades cometidas, valiéndose de la necesidad de los trabajadores, es urgente y necesario darles legalidad. Y como lo prometido es deuda, y entre sinvergüenzas se entienden para resolver sus prioridades, no les queda más que volver legal lo ilegal. Y eso que este es el país en donde muchas veces hemos escuchado: “¡nadie debe estar fuera de la ley!” O sea que debemos entender cuando dicen eso en sus medios de comunicación que se refieren a que los trabajadores no deben estar fuera de la ley. Nosotros los trabajadores si tenemos quien nos aplique todo el peso de la ley. La reciente aprobación de la reforma a la Ley Federal del Trabajo así lo confirma; y las cárceles llenas de gente acusada por delitos famélicos.


Desde hace muchos años, según la experiencia laboral de quien esto escribe, para poder trabajar en cualquier empresa, grande o pequeña, ha sido condición firmar mi renuncia voluntaria por adelantado, sin fecha, para que el patrón la haga válida cuando le convenga, esto es aberrante, nadie renuncia voluntariamente a sus derechos a menos que se los arrebaten como es costumbre en un país como el nuestro; un contrato cada 30 días y ni mencionar la seguridad social o la asistencia médica, porque entonces nada más no hay trabajo. Siempre tratando de pagar el menor salario posible; elaborando inventarios donde siempre hay faltantes que son pagados por los trabajadores; los retardos de 5 ó 10 minutos se descuentan, pero no se pagan las horas extras, pues siempre se sale varias horas más tarde de lo que es el horario pactado en el contrato.

Todos estos abusos contra los trabajadores los cometen al amparo del poder, ¿quién los va a castigar por eso? ¿En qué instancia se podrán interponer las miles de denuncias contra ellos? Si las Juntas de Conciliación y Arbitraje que por ley tutelan los derechos de los trabajadores hace mucho que en realidad tutelan y representan los derechos de los patrones y cuando no pueden dictar un laudo a favor de ellos, entonces el expediente puede tardar años sin resolverse.

¿Quieren acaso que ahora vayamos los trabajadores a la Comisión Nacional de Derechos Humanos a quejarnos ahí porque nos están matando de hambre?

Los diputados han legalizado lo ilegal, ahora lo harán los senadores, todos ellos representan a los patrones, ninguno de ellos está con los trabajadores por más que así lo digan y lo aparenten. Para hacer valer las conquistas laborales hoy derogadas los trabajadores tendremos que hacerlo solos, organizados. Y luchar no sólo por recuperar las conquistas laborales hoy perdidas, sino por arrebatarles también los medios de producción y comenzar a construir la nueva sociedad: el socialismo-comunismo.