Las Medidas ante el COVID-19 tienen posición de Clase

31.Mar.20    Opinión
   

El Estado y la burguesía invitan a que la humanidad se solidarice y haga los sacrificios necesarios con tal de preservar el sistema que nos oprime, sacrificios que ellos mismo no están dispuestos a realizar por la humanidad. Podemos enumerar una serie de sucesos que están ocurriendo que demuestran que no es de otro modo, y nos permiten observar el criterio claramente de clase de las medidas adoptadas.


La situación que se nos revela de forma más clara a partir de la pandemia que azota el mundo, requiere de la intervención de los trabajadores, a diferencia de los sostenido por los medios y los órganos de difusión de la burguesía, su interés no es otro que el de mantener y preservar sus ganancias. El Estado y la burguesía invitan a que la humanidad se solidarice y haga los sacrificios necesarios con tal de preservar el sistema que nos oprime, sacrificios que ellos mismo no están dispuestos a realizar por la humanidad. Podemos enumerar una serie de sucesos que están ocurriendo que demuestran que no es de otro modo, y nos permiten observar el criterio claramente de clase de las medidas adoptadas.

Se nos llama al distanciamiento social, pero las empresas que concentran mayor numero de trabajadores no se suman a la iniciativa aunque no sean un sector indispensable para hacer frente a la pandemia; se llama a tomar medidas higiénicas y de seguridad como el uso de cubrebocas (aunque tendrían que contener filtro de carbón activado y no el común desechable), gel antibacterial (actualmente encarecido y agotado en las farmacias), lavado de manos constante con agua y jabón (aunque muchas colonias proletarias no tienen acceso al líquido o hay cortes del mismo debido a  obras públicas); sin embargo las empresas acaparan o encarecen los artículos y de este modo se restringe el acceso a la población y facilita el pretexto para “entender” por qué algunas empresas no ponen a disposición de los trabajadores las medidas de seguridad, arguyen pues, la implicación de un costo importante para ellas que no están dispuestas a asumir y los trabajadores pagamos esta situación con el riesgo.

Las empresas que participan de la medida de distanciamiento social lo hacen descansando sin sueldo, o tomando a cuenta de vacaciones los días, enviando así a los trabajadores al desamparo, ya sea por la imposibilidad de adquirir lo mínimo para vivir o en su defecto, asumiendo que durante un tiempo no habrá posibilidad de descanso, pues es importante señalar que aunque los días se tomen a cuenta de vacaciones, no son tales, pues la intención es que no salgan de casa. Otras empresas más francamente miserables, están aplicando recortes de personal. Podría resumirse en que la burguesía antepone sus intereses antes que las necesidades objetivas presentadas por la pandemia, dando énfasis a la necesidad de acumular ganancias y no perder ni un centavo o lo menos posible.

¿Debe entonces la clase obrera y los sectores populares ceder ante los intereses de los patrones, sacrificando los propios? Sostenemos que no. La clase obrera no tiene por qué pagar con su vida para salvar los intereses que no le son propios. Aprobar que es razonable sacrificar a algunos compañeros con tal de que la mayoría conserve el puesto de trabajo, es proporcional al opuesto, es decir, que es razonable sacrificar las ganancias del patrón (que sólo es uno o un pequeño grupo de accionistas) con tal de que se salven los puestos de trabajo de los compañeros que no tienen en la mayoría de los casos, ahorros para sobrevivir y que en el contexto actual, difícilmente podrían conseguir trabajo.

Otro tanto ocurre con los trabajadores informales, vendedores ambulantes y micro propietarios, todos estos sectores dependen directamente del consumo o la compra de sus productos por la clase trabajadora, si la clase obrera no tiene para comprar, este sector se sume en la miseria, ni decir que en la mayoría de los casos, no son más que distribuidores de los monopolios como las tiendas de abarrotes, dulcerías, cremerías, etc.

Estamos a unos meses del 1º de Mayo, fecha en la que se conmemora la heroica lucha de los trabajadores, cuya enseñanza fundamental consiste precisamente en ser recordatorio de que los trabajadores organizados, con disposición a la lucha y con claridad en sus intereses y necesidades, pueden doblar la mano al patrón, más aun nos plantea que los trabajadores podemos construir un mundo distinto, donde sean los trabajadores los que controlen la economía y la planifiquen en torno a sus necesidades, la experiencia de las construcciones socialistas lo demuestra.

Para el capitalismo, es imposible construir hospitales, equipo médico, medicamentos, artículos de seguridad e higiene si esto no representara una ganancia, para la economía planificada de los trabajadores no, pues el objetivo es satisfacer la necesidad. Para el capitalismo, sostener un sistema de seguridad social le parece una locura, pues representa un gasto que no se reditúa en ganancia, aunque dependa de los trabajadores (sanos) para producir y consumir lo producido. En el capitalismo, garantizar viviendas dignas con condiciones de sanidad acordes al siglo 21 le resulta absurdo si eso implica minimizar su utilidad, aunque los patrones no tengan ni idea de cómo poner un ladrillo. Para el capitalismo, la educación no es más que un negocio, esto lo demuestra con la cantidad de jóvenes que deja fuera de la oportunidad de estudiar y las condiciones precarias que impone a los maestros.

Los trabajadores y los sectores populares tenemos ante la situación que se nos presenta con la pandemia, la posibilidad de identificar, señalar y organizarnos para arrebatar conquistas, tenemos la posibilidad de pasar de la contemplación, la resistencia y la tolerancia, a la ofensiva; no debemos permitir que la barbarie del sistema capitalista nos arrastre a las más inclementes condiciones, al falso dilema de morir de hambre o por coronavirus, si una clase habrá de pagar que sea la de la burguesía.