La violenta imposición del tren “maya”

07.May.20    Noticias nacionales
   

El caprichito de la burguesía y su gobierno lacayo


Andrés Manuel López Obrador anunció dentro de sus 11 medidas para enfrentar la crisis económica; que no se reduce ni se pospone el gasto para la construcción del tren en la península de Yucatán y Chiapas. Esto un día después de haberse publicado en el Diario Oficial de la Federación la asignación de la obra a favor de FONATUR Tren Maya S.A de C.V. para construir, operar y explotar el denominado tren Maya. 

El tren en la península de Yucatán y Chiapas es, de acuerdo a lo dicho por López Obrador, el proyecto más importante del sexenio. Este proyecto ferroviario pretende impulsar el desarrollo de iniciativas turísticas a su paso y fortalecer las ya existentes. Es decir, una vez más el turismo es para la península de Yucatán y Chiapas, la eterna promesa de desarrollo. Sin embargo, a los pueblos originarios, campesinos y trabajadores de la península de Yucatán y Chiapas,  el turismo sólo les ha significado despojo de tierras, pérdida de autonomía, incremento de la delincuencia, del alcoholismo, de la drogadicción y servidumbre. 

Ante la insistencia de la construcción del tren, la Red de Litigio Estratégico en Favor de las Comunidades Indígenas y Campesinas de la Península de Yucatán (integrada por 200 comunidades, organizaciones y colectivos) exigió al gobierno federal detener la construcción de dicho tren porque violenta directamente el derecho a la autodeterminación de los pueblos. 

La Red denunció que a pesar del decreto federal de la detención de actividades no esenciales, ONU-habitad y FONATUR continuaron haciendo entrevistas para hacer un mapeo de desalojo y reubicación de viviendas que obstruyan el paso del tren, poniendo en riesgo de contagio por COVID-19 a las comunidades, las cuales no cuentan, en su mayoría, con clínicas para la atención médica. En la ciudad de Campeche estas entrevistas pretenden dar fundamento “legal” para desalojar a más de 100 familias asentadas hasta por más de 50 años en los barrios y colonias populares por dónde atravesará el tren.

El gobierno federal ha priorizado la construcción del tren a pesar que en múltiples ocasiones se ha exigido que se resuelvan problemas de primera necesidad en las comunidades, como falta de agua, caminos, hospitales, escuelas y tierras de cultivo. Problemas que han ocasionado muchas veces el enfrentamiento de organizaciones indígenas y campesinas con los gobiernos estatales y federal, finalizando siempre en una brutal represión hacia quienes luchan por sus derechos fundamentales.

Para el gobierno federal, el tren es la solución a todos los problemas económicos de la península porque “generará” empleos, pero ¿Qué tipo de empleos son a los que tendremos acceso las y los trabajadores de la península de Yucatán y Chiapas? Desde el inicio de los proyectos turísticos en los años 70, los trabajos que nos ofrecen son, en la construcción, en el servicio de hotelería, restaurantes, plazas comerciales, en dónde los salarios son bajos o se depende de las propinas de los turistas. 

Los proyectos turísticos como promesa de desarrollo y el abandono del campo han provocado la migración gradual de las comunidades rurales a las urbes turísticas, lo que ha permitido la venta de tierras y el cultivo de soya transgénica y palma africana para la fabricación de aceites. De esta forma se cultiva menos alimentos y la burguesía monopolista de la agroindustria local se favorece. Todo esto ha incrementado la pobreza, la delincuencia y la prostitución en el campo y la ciudad. 

Es claro que el tren no busca beneficiar a las comunidades, ni a las y los trabajadores. No se busca el desarrollo humano. Lo que este tren trae son grandes riquezas para la burguesía que creará nuevos centros urbanos, recibirá concesiones para explotar parques, playas y sitios arqueológicos, construirá hoteles y restaurantes. Se beneficiaran las empresas constructoras, quienes podrán, según el decreto oficial, ser contratadas por FONATUR Tren Maya S.A de C.V. y se despojará de territorio a los pueblos, obligándolos así a trabajar en alguna de las áreas del turismo.

El tren es la imposición más autoritaria del gobierno federal. Desde que se anunció y organizaciones como el Congreso Nacional Indígena, el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional y el Partido Comunista de México se manifestaron en contra, el ejecutivo ha tachado de “fifís”, conservadores  y enemigos del progreso de México a quienes nos hemos opuesto a su proyecto. Se han manipulado las consultas, se ha ocultado la información básica del proyecto y el ejecutivo ha declarado en más de una ocasión que el tren “va porque va”. En Calakmul, tras haber ganado el amparo que impide la construcción del tren en su territorio, miembros de MORENA han hostigado e intimidado a quienes interpusieron y apoyaron dicho amparo.

Ahora, en medio de una pandemia mundial, Andrés Manuel insiste en su construcción, ofreciendo el tren como reactivador de la economía, como promesa de empleo. A pesar de la oposición, a pesar de haberse declarado la Fase 3 de la pandemia y se incremente el riesgo de contagio por COVID-19. Sin información clara, y aprovechando el “quédate en casa” para tratar de impedir la oposición. Esta situación muestra claramente cómo ni una situación sanitaria frena los intereses de la burguesía a la que este gobierno sirve, pues ni el abierto rechazo, ni la salud de los trabajadores y las comunidades en los que este proyecto se desarrolla presentan un impedimento para ser puesto en marcha.

Esto demuestra que a pesar de que Andrés Manuel López Obrador en el discurso de todos los años que estuvo en campaña señaló hasta el hartazgo que primero es el pueblo, que primero son los pobres, al día de hoy, en la práctica, demuestra que no fue más que demagogia, pues es claro que defiende los intereses de los monopolios dejándose ver abiertamente como un enemigo de la clase obrera y campesina, por lo tanto cómo enemigo hay que enfrentarlo para detener este y todos los proyectos que busquen enriquecer a la burguesía a costa de la vida y la salud de las y los proletarios.