La privatización de la salud y lo que viene

06.Ago.15    Noticias nacionales - Opinión
   

Desde hace unos días, altos funcionarios del IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social) y del ISSSTE (Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado), en diferentes medios de comunicación, se han empeñado en desmentir los rumores que están circulando en redes sociales sobre una futura reforma que privatizaría el actual sistema de salud pública.


En el contexto presente, con la puesta en marcha de las reformas energética y educativa no resulta absurdo pensar que esa posibilidad llegue a concretarse. De hecho, es necesario recordar que el sector privado ya tiene tiempo interviniendo en el sector público de la salud con las subrogaciones de servicios, que van desde la limpieza de centros médicos hasta la renta de equipo de diagnóstico. Por lo tanto, en la realidad, hemos observado que ha habido una paulatina transferencia de recursos públicos la salud a sectores privados según el modelo de outsourcing.

Secretarios, directivos y portavoces de las dos principales organizaciones gubernamentales que en México administran el cuidado de la salud han mencionado que las subrogaciones se hacen de manera excepcional y sólo en algunos casos en los que se carece de medicamentos o de la tecnología requerida, y puntualizan que los servicios siguen siendo dados primordialmente por el personal médico, de enfermería y técnico de dichos organismos. Sin embargo, tanto en el IMSS como en el ISSTE, ya es práctica común contratar particulares para ofrecer atención clínica, como el caso de la hemodiálisis (tratamiento que tiene como finalidad sustituir de manera parcial la función de los riñones).

El gobierno y sus instituciones pretenden que esto llegue a generalizarse: incluso ya se ha convocado a la licitación y la empresa que gane proporcionará un máximo de 7 millones 178 mil 344 sesiones distribuidas en tres años. Además, se planea que el IMSS haga lo mismo con el servicio de guardería, licitando 15 mil lugares para niños en todo el país. Por otro lado, en el caso del transporte de pacientes ya se ha contratado el arrendamiento de 300 ambulancias y en un futuro cercano elevar esa cifra a mil 500. Lógicamente, la empresa que invierta su capital hará de este servicio un gran negociazo: esto contradice las versiones que declaran que el sistema de salud pública en México está enfrenta una crisis económica.

Es insostenible la afirmación de que las subrogaciones se hacen de manera excepcional: por el contrario, es un acto de sabotaje desde el interior, para que en un momento determinado se dé un golpe contundente y se privatice por completo la salud. Una de las medidas ocultas para lograr este fin ha sido justamente la implementación del modelo de Seguro Popular, aunque se siga publicitando como una medida para beneficiar a la población que carece de acceso al IMSS, ISSTE o a las unidades del Sector Salud. Esta medida, por el contrario, ha tenido como propósito iniciar con la separación en la atención de los niveles entre consulta externa y servicios hospitalarios, lo que obligaría a los asegurados y derechohabientes a comprar seguros privados para atender enfermedades fuera de las abarcadas en un esquema básico predeterminado.

En un mediano plazo, la reforma pretende también destruir los derechos laborales de los trabajadores del sector público de la salud. Es por ello necesario que todos los trabajadores comiencen a organizarse para contrarrestar estas medidas, que en un momento determinado perjudicarán a toda la clase trabajadora sin excepción.