La escalada represiva en Yucatán con el Covid-19 como pretexto

   

Ataques contra los trabajadores en Yucatán


El 22 de abril, el Gobernador del Estado de Yucatán, Mauricio Vila Dosal, anunció nuevas disposiciones de su gobierno, según él, para frenar la tasa de contagios del virus en la entidad, en el contexto de la entrada de nuestro país a la fase 3 de la cuarentena por el Covid-19. Dichas medidas son las siguientes:

-Uso obligatorio de cubrebocas al salir a la calle

-Prohibición de más de un pasajero por vehículo privado

-Cierre de calles y avenidas “no esenciales”

-Aumento en el número de operativos policiales y retenes en todo el Estado

Se ha amenazado con hasta 43 mil pesos de multa y un arresto de 36 horas para quienes no acaten dichas medidas. Esta situación, en el contexto de Yucatán, confirma la escalada represiva que el gobierno de Vila ha ido implementando y que, al día de hoy, no hace más que dejar en claro que está listo para aplicar mano dura en caso de que la situación se torne insostenible para la población y se enfrente a la organización popular. Las represiones a manifestaciones pacíficas del 25 de noviembre y del 19 de enero son ejemplo del cada vez más descarado talante represivo del gobierno estatal, que con estas nuevas medidas preparan el terreno para la contención de la ira popular que cada día que pasa se vuelve inevitable.

La maquinaria del Estado está preparada y dispuesta para cuando los despedidos, los que están siendo obligados a trabajar sin condiciones mínimas de seguridad, los que han sido enviados a sus casas sin la paga correspondiente, los pasantes de medicina que arriesgan su vida para llenar el hueco de un sistema de salud ineficiente e incluso los que ni siquiera puedan comprar un cubrebocas o no tienen un hogar donde quedarse, salgan a las calles a protestar y asegurarse por la fuerza lo que con un salario depauperado no puedan adquirir.

La clase trabajadora no puede dejarse intimidar por estas nuevas medidas, debe redoblar la organización por centro de trabajo, más ahora que con estos nuevos ataques, la burguesía podrá continuar con los despidos y todo tipo de atropellos que ha venido implementando desde que el Covid-19 llegó a Yucatán y de esa forma reducir al máximo las pérdidas económicas para la clase explotadora. La lucha de clases se está agudizando y la clase obrera no puede quedarse de brazos cruzados viendo como sus posibilidades de sobrevivir se vuelven cada vez más escasas, ya que se les impone la elección de morir por el virus o morir de hambre.