La controversia Bolivia-México y los intereses de los monopolios

04.Ene.20    Noticias internacionales
   

La atroz relación entre Bolivia y México; violaciones al derecho internacional y tensión diplomática


En los últimos días de 2019, de las acusaciones de México acerca de excesiva vigilancia al exterior de su Embajada en La Paz, Bolivia, se transitó a un nuevo nivel de controversia entre ambos gobiernos cuando las autoridades emanadas del Golpe de Estado en el país andino expulsaron a diplomáticos de México y España. Los motivos visibles son la exigencia de parte de la burguesía boliviana para procesar penalmente a funcionarios del gobierno de Evo Morales que han gestionado asilo fuera de su país. 

Los golpistas, en contradicción con el gobierno socialdemócrata de Andrés Manuel López Obrador y gestores gubernamentales reformistas de América Latina, como Alberto Fernández en Argentina, justifican la medida como expresión de la democracia. Y no han tardado en recibir respaldo. En primer lugar, de lo que la prensa mexicana denominó como una red de bots que difunden masivamente mensajes automatizados en Bolivia. 

La CIDH afirma esta red ha sido detectada desde los primeros días del Golpe. Cerca de setenta mil cuentas en Twitter habrían creado diversos hashtags replicados al menos un cuarto de millón de veces en más de un millón de tuits: #BoliviaLibreyDemocrática, #NoHayGolpeEnBolivia, #BoliviaUnida, entre otros.  Esta práctica, mediante la cual la burguesía boliviana busca crear unanimidad en torno a sus nuevas autoridades, no es exclusiva de “la derecha”. El gobierno de AMLO se distingue por ella. 

Por ejemplo, circulan en Facebook miles de videos con protagonistas “plebeyos” que ensalzan, adoctrinan y linchan moralmente a propósito de las urgencias del gobierno de la 4T. En uno de ellos se afirma: “Ni los mejores gobiernos de la historia se han salvado de las críticas. Esto se debe a que en todos los países existe algo llamado oposición (…)”. En uno del 28 de diciembre y bajo el título “El país de la manipulación” en la cuenta Tello Ponce de León, se afirma, entre otras cosas, que “intentan convencernos de que el único presidente que se ha preocupado por el bienestar de los adultos mayores. O que se ha preocupado por plantar millones de árboles frutales y maderables es igual a todos. (…) me parece lamentable ver cómo convencen a algunos mexicanos, y hago este video para exhortarlos a que no se dejen manipular por los mismos de siempre. Si AMLO luchó toda su vida en contra de un sistema corrupto, para mejorar su país, ¿qué nos cuesta a nosotros apoyarlo y no dejarnos manipular? (…)”

Así, las burguesías de ambos países en América Latina –con gobiernos entrampados por ahora en una controversia política, y a los que ya han indicado el criterio fundamental para resolverla– apelan a sus reaccionarios seguidores, reales o virtuales, para instruir en los valores de la sociedad capitalista, para distorsionar la noción de la realidad, denostar a sus verdaderos opositores asociándolos con sus rivales de corte liberal y, fundamentalmente, insistir en la unidad nacional en torno a sí mismas. 

Este objetivo fundamental es al que ha llamado una y otra vez el gobierno de la 4T. Ahora, en pugna con el gobierno golpista, lo remarca a través del Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard: “Ante los adjetivos e insultos a México y su Presidente, se imponen la unidad nacional y aquella serenidad que dan la conciencia tranquila y la solidez de la posición mexicana en defensa del derecho internacional y el respeto entre los pueblos” (Twitter, 26 de diciembre de 2019).

¿Coincidencias entre golpistas andinos y “demócratas” de la 4T? La coincidencia suele ser una ilusión. Fuera de divergencias triviales, del aparatoso uso de la fuerza de uno en comparación del otro en este momento en particular, del origen superficialmente legítimo del segundo en comparación del primero y la retórica “cautivante” de AMLO frente a las limitaciones creativas de los aliados del fascismo en Bolivia, no existen diferencias sustanciales entre ambas gestiones capitalistas. 

Con razón, desde la trinchera revolucionaria, se ha calificado de timorata o débil la respuesta del Gobierno de México, con AMLO como Ejecutivo fuerte, frente a la decisión del gobierno boliviano de sanciones a su cuerpo diplomático. No obstante, no hay que perder de vista que entre ellos –como entre sus burguesías y monopolios– no existen diferencias de principios. La 4T utiliza el poder del Estado para auxiliar a sus pares socialdemócratas del MAS, pero apenas ha prodigado palabras y muecas nada solidarias en los hechos con los verdaderos combatientes contra la reacción y el fascismo en Bolivia: la clase obrera y los sectores populares. Mientras, ha colaborado con la táctica cretino-parlamentaria del MAS y su oportunismo que privilegia las elecciones. Una actitud distinta sólo podría venir de un Poder Obrero, guiado por los intereses obrero-populares, y ajeno al beneficio como gen compartido. 

La verdadera táctica de los monopolios y Morena se percibe en las coartadas intelectuales de personajes como Lorenzo Meyer, otrora impoluto académico contra el régimen “de Partido de Estado” y ahora integrante del Instituto de Formación Política de Morena: “El gobierno golpista de Bolivia necesita un enemigo externo (pero que no le haga daño), para poner de su lado a la opinión pública. México no debe entrar en ese juego; debe ignorarlo. Los golpistas bolivianos no son pieza digna de atención. Ignorarlos es la mejor respuesta.” (Twitter, 2 de enero de 2020). 

Y así, tras los consejos por ignorar al gobierno golpista, con sus crímenes y atropellos por delante, la burguesía trastocará pasividad, tolerancia y mutis como elementos hacia la conciliación y, sobre todo, el debido y ampliado auxilio a los golpistas. El diario El País, vocero de monopolios fuertemente entrelazados en México y España, publicó un sutil regaño para olvidar los juegos de cámara y no perder de vista lo esencial para los monopolios de ambos países en este asunto: 

“(…) El deterioro de las relaciones con México y con España a raíz de un incidente diplomático aún pendiente de explicación no hace más fácil la delicada tarea que el Gobierno interino de Bolivia tiene por delante, sino que le abre un frente exterior por completo innecesario. La Paz ha dado pasos para encontrar una salida, y es momento de que España y México respondan de manera que esta crisis a tres bandas se cierre cuanto antes. No porque lo exija ninguna retórica de la historia compartida, sino porque los motivos conocidos no justifican que tres países con tantos intereses en común hayan desarrollado entre sí tal grado de desconfianza.” (A tres bandas, Editorial, 3 de enero de 2020). 

Es decir, las burguesías entre los tres países no tienen realmente principios que las opongan, eso sería en todo caso asunto de poca monta frente al hecho de que lo que sí comparten entre ellas son grandes intereses capitalistas. Aquí se encuentra parte de la iluminación que guía el actuar tímido y débil de la 4T, así como del “sabio” consejo a favor de ignorar y conservarse sereno (para preservar). 

Por el momento, otras fracciones partidarias de la burguesía ponen la muestra de certeza respeto a los intereses que de verdad cuentan para ellas: los de los monopolios. Es el caso de VOX, cuyos representantes viajan a La PAZ para darle el espaldarazo al actual gobierno “democrático” de Bolivia en el tercer día del año nuevo. Tarde o temprano, con sus modos, con sus tratamientos demagógicos y con todos los subterfugios habidos y por haber, AMLO y la 4T llegará a los mismos resultados.