Jalisco en llamas. Crónica de una protesta

05.Jun.20    Noticias nacionales
   

Generalmente Jalisco es conocido como una región de gente conservadora y “mocha”, sin embargo la realidad muestra algo distinto donde las medidas de las gestiones burguesas contra el pueblo son resentidas y la respuesta de las masas comienza a subir de nivel, tal como nuestra lectura de la realidad y programa político lo mencionan, estamos entrando en un periodo de algidez política.


El 4 de mayo, familiares de un joven albañil llamado Giovanni López grabaron el momento en que elementos de seguridad pública en el municipio Ixtlahuacán de los Membrillos lo suben a una patrulla al cometer una “falta administrativa” por no portar cubrebocas. El 3 de junio se viralizó la noticia de que Giovanni había sido encontrado sin vida y con signos de tortura.

Ante esto, el descontento escaló en el estado de Jalisco y diferentes colectivos, principalmente universitarios lanzaron convocatorias para movilizarse y no pasar por alto los sucesos ya que en los hechos guardar silencio equivale a legitimar el asesinato de nuestra clase a manos del aparato represor de la burguesía.

La cita con mayor alcance se dio en el “Parque Revolución” el día jueves 4 de junio a las 5:00 pm, al lugar llegaron aproximadamente 300 personas y de forma puntual la movilización salió rumbo a Palacio de Gobierno. El contingente comunista coreaba las consignas más incisivas para señalar la militarización del país y el interés clasista que defiende el aparato represor el Estado. Al momento de llegar al Palacio de Gobierno y de forma inmediata comenzó la lluvia de vidrios rotos, pintas, banderas quemadas, camionetas de policía incendiadas y todas las acciones que circularon en los medios de comunicación. Si bien es cierto que la acción no estuvo coordinada y que el brote fue espontáneo, los comunistas rescatamos la escalada en el descontento de las masas, ya que desde los acontecimientos de “La Cumbre” en 2004, el estado de Jalisco no había presenciado una manifestación similar. Contrario a lo que señala Enrique Alfaro en su comunicado oficial, no fue Morena quien inició el enfrentamiento sino una horda de jóvenes, comerciantes, mujeres y trabajadores enardecidos. Podría pensarse que muchos de los manifestantes se asustaron al ver en cuestión de minutos las llamas crecientes, sin embargo hubo más solidaridad y en el punto de mayor algidez había cerca de 800 personas concentradas en Plaza Liberación, todas en apoyo a la movilización.

Alrededor de las 7:00 pm, se tumbó la puerta trasera del Palacio de Gobierno donde se amotinaron los elementos de seguridad, quienes lanzaron granadas de gas lacrimógeno y chorros de agua para dispersar a los manifestantes. Media hora después la zona centro era un ir y venir de policías municipales, estatales y cabe mencionar que la Guardia Nacional también desplegó sus elementos. No sólo por tierra, también helicópteros vigilaban la zona. Se cuentan más de 30 detenidos, algunos ya han sido puestos en libertad pero la mayoría continúa encarcelada.

Enrique Alfaro se encuentra acordonado y cualquier fallo político le cuesta caro. Por una parte no cuenta con todas las cartas de la burguesía estatal a su favor, el pueblo de Jalisco está cansado del encarecimiento en el costo del transporte público, el desempleo y la inseguridad que vive el Estado. Por otro lado, sus declaraciones en las que abiertamente señala al gobierno Federal como responsable en la escalada de estos sucesos choca con la lectura de buena parte de la población y lo ponen en picota frente a López Obrador y el absurdo juego de “quién tiene la bolita” si Morena o MC, cuando la realidad es que en Jalisco ya se está cristalizando con mayor claridad el conflicto entre capital – trabajo.

Se vienen tareas grandes para los comunistas en todo el país. Generalmente Jalisco es conocido como una región de gente conservadora y “mocha”, sin embargo la realidad muestra algo distinto donde las medidas de las gestiones burguesas contra el pueblo son resentidas y la respuesta de las masas comienza a subir de nivel, tal como nuestra lectura de la realidad y programa político lo mencionan, estamos entrando en un periodo de algidez política.