Inicia el año con el imperialismo preparando agresiones

   

Si bien no hace poco el ejército de los Estados Unidos se retiró finalmente de Irak tras 9 años de ocupación, no sin antes cerrar jugosos contratos para la venta de armas y prestación de servicios mercenarios, simultáneamente prepara nuevos escenarios de guerra y agresión.

Desde Corea del Sur se lanzaron a Corea del Norte desde globos aerostáticos 50 mil panfletos, pidiendo a los norcoreanos que se subleven. Supuestamente la responsable de tal acto de provocación es una ONG. En todo caso funciona a la maravilla para los planes del imperialismo, que buscaría generar un escenario que justifique una sangrienta ocupación. Solo que aquí arriesga una cantidad de vidas muchas veces mayor que en sus anteriores aventuras.

Durante las últimas semanas Rusia y los Estados Unidos han sostenido un pulso diplomático sobre sus esferas de influencia y concretamente sobre Siria. Provocativamente los Estados Unidos han dirigido la organización de un Consejo Nacional de Transición similar al de Libia y piden su reconocimiento a Rusia y China y la posibilidad de introducir armas.


A mediados de Diciembre Irán montó la exposición de aviones no tripulados (UAV) israelitas y estadounidenses derribados en su territorio. Por las mismas fechas funcionarios americanos discutieron con sus pares turcos la instalación de sistema de radares para avanzar en su escudo antimisiles. Hace un par de día Irán anunció que ha podido producir combustible nuclear. Hace unas horas Estados Unidos lanzó un misil de mediano alcance en el estrecho de Ormuz.

No nos aventuramos a actuar como oráculo y definir momentos de estos escenarios, latentes desde hace tiempo. Lo que es cierto es que el imperialismo continuará actuando como lo observamos el año pasado. Más hundimiento para la clase obrera y los pueblos, más agresiones bárbaras para los pueblos.

La crisis trae a la superficie y sin mediaciones el fenómeno de la repartición de los territorios y los mercados por los centros imperialistas.