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Acotaciones sobre el Movimiento Magisterial

Víctor Manuel, militantes de base del PCM
20.Sep.13 :: Opinión

Los movimientos sociales que se han estado desarrollando en los últimos años, han despertado interés en la población que antes no tomaba en cuenta aquéllos fenómenos sociales. Y no es para menos, pues con una crisis capitalista como la del 2008, ha obligado a los conformistas consciente o inconscientemente, a mirar las condiciones sociales que cada día los oprimen: Privatización del petróleo, mafias del narcotráfico, inseguridad, desempleo en aumento, salarios bajos, etc.

Todas estas circunstancias económicas, y por tanto sociales y políticas obligan a la gente a luchar contra el gobierno. Las condiciones objetivas están, las condiciones críticas están: los de arriba a duras penas pueden contener las luchas del pueblo y los de abajo ya no aguantan vivir así como están, y además hay una crisis general no sólo del capitalismo en México, sino mundial. Pero, las condiciones subjetivas aún no están maduras. El pueblo aún no termina de desempolvarse décadas de ideologización burguesa, se rebela por instinto pero no por conciencia de clase. Esto no significa que estalle un movimiento social que derroque el Estado: las leyes sociales son objetivas y actúan independientemente de si los hombres las conocen o no, por ejemplo las revoluciones contra el esclavismo y el feudalismo; revoluciones que se hicieron sin que los que lucharon supieran de luchas de clases. Por otra parte, derrocar el gobierno en turno no significa necesariamente derrocar la clase en el poder, pues la forma que adopta el Estado puede ser sustituida por otra controlado por la misma clase, como sucedió al derrocar el Fascismo en Italia, pues al ser derrotado el fascismo se sustituyó por un gobierno diferente, pero al fin y al cabo burgués. Sólo el derrocar a la clase dominante, la guerra civil se transforma en revolución. Eso es algo que Marx y Engels aprendieron de la comuna de París: no basta con ocupar el Estado, es necesario eliminarlo y construir uno nuevo que defienda los intereses del proletario.