Autor: Búsqueda de “Federico Piña Arce”

México: ¿coyuntura o el inicio de un período de lucha popular y de clase?

Federico Piña Arce, integrante del CC del PCM

200 Durante los últimos cuarenta años, el México postsesentayocho ha experimentado importantes expresiones de lucha popular, detonadas desde diferentes trincheras. El movimiento estudiantil, postrado y en repliegue durante muchos años demostró en diferentes momentos una vitalidad, una frescura y una rebeldía propias de la juventud que con conciencia de clase lucha por un futuro digno, brillante y sin explotación.


El debate sobre la miseria ideológica o la miseria del debate ideológico

Federico Piña Arce

Según las estadísticas que elaboran los principales centros económicos del imperialismo mundial, los signos más agudos de la crisis económica que afectó, en meses pasados, gravemente el nivel de vida de los asalariados de diversos países del centro de Europa, parecen apaciguarse. Las variables macroeconómicas, referidas a las cuentas nacionales, el PIB, los presupuestos nacionales y otros grandes agregados económicos, presentan cifras positivas en España, Portugal, Italia, Francia.

Los flujos de capitales, sobre todo los que se invierten en las bolsas de valores, también comienzan a experimentar mayores dinamismos. Aunque la productividad del trabajo se mantiene baja, lo que impide la producción de plusvalía relativa, por lo que la nueva fase de acumulación de capital sigue gravitando sobre la base de la plusvalía absoluta, con el consecuente estancamiento de los niveles de empleo y producción que se mantienen sin crecimiento real, a pesar de que las estadísticas de la economía afirmen datos de 1 o 1.5% del PIB.


El neoizquierdismo fase superior del lombardismo

Federico Piña Arce
02.Ago.14 :: Opinión

Aunque sea poco moderno escribir en clave leninista, nunca como hoy la paráfrasis tiene mayor sentido.Entre los críticos del neoizquierdismo rampante, pocos en realidad, comienza a perfilarse una idea: resulta que Vicente Lombardo Toledano (VLT) triunfó como teórico y práctico de la lucha social en México.

Hemos insistido, casi hasta la terquedad, que este neoizquierdismo parece no tener historia. Y le llamó neoizquierdismo no en el sentido de una “nueva” izquierda, sino con su connotación posmoderna, es decir, del liberalismo se ha desprendido el neoliberalismo, como una política del capital en donde el individualismo y lo ciudadano son el sujeto social, en donde el sistema capitalista es sólo un fenómeno de gerencia administrativa.Para la neoizquierda las contradicciones del capitalismo, la desigualdad, la pobreza, la enajenación, la explotación, son sólo consignados como meros hechos administrativos, sancionados para vivirlos así, de por vida, y sólo buscan “atenuarlos”, esperando encontrar en el dios-mercado los mecanismos del equilibrio natural de las cosas. Así, la neoizquierda juega el papel de soporte, de frente social al nuevo proceso de acumulación capitalista. Por eso sus políticas son tan parecidas a las neoliberales, por eso cuando gobierna estados o municipios no introduce nuevas formas de gobierno, por eso no es extraño sus alianzas con la derecha panista. Es sólo el espejo “social” del neoliberalismo.


El marxismo y la izquierda actual

Federico Piña Arce
14.Ene.14 :: Opinión

El pensamiento, las ideas, el método, incluso la figura y la vida personal de Carlos Marx ha estado en cuestión desde hace muchos años. En México existen dos campos diferenciados respecto a este tema: el campo del marxismo, propiamente dicho, con tres tendencias principales y el campo de la llamada “izquierda”. Por lo que respecta al primer campo, una tendencia de plano declara su extinción, señalando que el marxismo en México se ha convertido en una lengua extranjera, sin traducción posible, incluso “habrá que pensar en otra cosa”, aseguran.

Una segunda tendencia sigue anclada en el pasado. Aferrada en escribir, pensar, leer y entender los acontecimientos políticos, económicos y sociales desde una óptica cerrada, en clave, con dialectos y mensajes obsoletos, que poco ayudan a desarrollar teorías, propuestas y análisis. Reivindican un marxismo talmúdico, inamovible, pseudocientífico, hablan como poseedores de la verdad absoluta, pero no atinan a proponer nada que permita el desarrollo y la organización independiente de los trabajadores y asalariados.