Autor: “Alberto Buitre, tomado de Los Ángeles Press”

Después de las Autodefensas

La guerra en Michoacán no es de buenos contra malos. Es el origen de un sistema descompuesto basado en la corrupción económica y política. En la exacerbación continua de la miseria. Todo ello ha dado origen a estos grupos que han nacido para combatir al cartel de Los Caballeros Templarios, cuyo nacimiento se asemeja a otro fenómeno de similares formas, patrocinadores y devastadoras consecuencias para un país casi idéntico a México: Colombia. Y más específicamente, a un personaje protagonista de entonces como lo es del presente mexicano, el general colombiano Óscar Naranjo Trujillo, jefe de la policía nacional con Álvaro Uribe Vélez, y hoy asesor en seguridad del presidente Enrique Peña Nieto.

Las Autodefensas Unidas de Colombia nacieron en los años noventas patrocinados por empresarios decididos a frenar los avances de la guerrilla. Pronto, se aliaron al narcotráfico y desde las cúpulas gubernamentales persiguieron y asesinaron a cientos de campesinos y líderes populares. Como las autodefensas mexicanas, las AUC surgieron para preservar –dijeron-, las instituciones y el llamado Estado de derecho. Su relación con el Palacio de Nariño ha sido denunciada a través de los años por activistas y jefes revolucionarios. Que su causa no es precisamente preservación de la legalidad, sino el combate a las insurrecciones anti sistema.

Reforma Energética: Gobierno y paramilitares disputan a indígenas zonas petroleras

Huautla, oriente de la Huasteca hidalguense, México.- Un conflicto entre indígenas y paramilitares por la posesión de tierras petroleras sacude esta zona de lomas cálidas al norte de la Sierra Madre Oriental.

A 75 años de la expropiación petrolera y mientras Enrique Peña Nieto y el Pacto por México aprueban la reforma energética, indígenas de la etnia nahua denuncian la incursión de paramilitares con la intención obligarlos a vender sus tierras. Ahí yacen 500 millones de dólares de ganancia en hidrocarburos.

Empresas nacionales y extranjeras, como la estadounidense Halliburton, aguardan expectantes, mientras gozan de licitaciones para la exploración de pozos. Pero los comuneros se niegan a vender su territorio; frente a esto, el Gobierno se vale de paramilitares y hasta del Ejército para quebrar la resistencia, denuncian.

Pero el tema no es nuevo. El conflicto ya cumple más de 30 años. El saldo: más de 200 indígenas muertos, cuyos asesinatos no se han esclarecido.

Masacre de campesinos, estrategia de gobierno de Colombia

ALBERTO BUITRE / LOS ÁNGELES PRESS .- Una mano destrozada. El joven campesino Ricardo Amado bajaba el monte, desplazado por el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) que había tomado el municipio de Sinacota, Santander, cuando una granada de fragmentación lanzada por los militares se la quebró. Bajó como pudo la loma, hincado de dolor, chorreando sangre, cartílago y hueso de su brazo derecho. Eso ya no era mano, ni siquiera un amasijo de carne; sino un trozo deshebrado de algo. Uno de los suyos le puso un trapo encima. Por todos lados volaban esquirlas y gases lacrimógenos. Los gritos lo inundaban todo. Era el paro de productores cafeteros del pasado marzo.

En respuesta y desde el 19 de agosto, campesinos e indígenas de once regiones agrarias colombianas iniciaron el Paro Nacional Agrario que dura hasta la fecha. Están sumados los departamentos de Putumayo, Caquetá, Tolima, Cauca, Nariño, Santander, Meta, Valle, Antioquia, Casanare y Arauca, de muchos sectores agrícolas: cafeteros, paperos, lecheros, cacaoteros, arroceros, algodoneros; pero también trabajadores hospitalarios, mineros, estudiantes, sindicatos obreros y fuerzas políticas.

“Naranjo, siniestro para México”: Resistencia Colombiana

BOGOTÁ, Colombia.- Para México sería “muy negativo” la posible integración como asesor de seguridad pública del general Oscar Naranjo Trujillo, ex jefe de la Policía Nacional de Colombia en gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Así lo consideraron dirigentes de la Resistencia Colombiana en su encuentro con comunistas de México realizado en la ciudad de Bogotá.

Naranjo ha sido de acusado de la “creación de grupos de choque contra el crimen organizado en México”, lo señalan como un “colombiano siniestro, promotor del paramilitarismo y del terrorismo estatal”. Así mismo es acusado de la imbricación del narcotráfico con la institucionalidad, y en esta red de corrupción la violación de los derechos humanos y el asesinato político de centenares de patriotas colombianos son parte responsabilidad de Naranjo, señalaron miembros de la Resistencia quien en carne propia han experimentado la persecución.

Oscar Naranjo, conexión fascista de Enrique Peña Nieto

La inclusión del general colombiano Oscar Naranjo a la fila de asesores extranjeros de Enrique Peña Nieto es una muy mala noticia para el precario sistema de derechos humanos en México. Significa que, de llegar el priísta a la Presidencia, con su asesoría se instalará en México un régimen de persecución e impunidad jurídica, con el pretexto del combate al narcotráfico y el “terrorismo”. Y como en la Colombia de Álvaro Uribe –a la cual Naranjo sirvió como Director de la Policía Nacional-, podrían establecerse políticas extraoficiales para favorecer el abierto accionar de grupos de choque que, como en el caso colombiano, no establecería límites visibles entre la reacción institucional y la clandestina.

Ni más ni menos que Naranjo es uno de los responsables de la Operación Fénix el año 2008 en la región de Santa Rosa de Sucumbíos, Ecuador, en la cual murieron los estudiantes mexicanos Soren Ulises Avilés Ángeles, Fernando Franco Delgado, Juan González del Castillo y Verónica Natalia Velásquez Ramírez, quienes, junto a la única sobreviviente nacional, Lucía Morett, se encontraban en un campamento de paz de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).