Impera en las zonas fabriles de nuestro país un régimen de terror

30.Ene.12    Noticias nacionales
   

El 28 de Febrero en el corredor industrial de Ciudad Sahagún, Hidalgo, guardias de seguridad atacaron a balazos a un grupo de ex trabajadores que intentaron tomar la fábrica de Motor Coach Industries. Como resultado 7 obreros resultaron heridos y uno (José Matilde Cotonieto Sánchez) resultó muerto.

Esta planta funcionó de 1951 a 1995 para DINA. En 1995 fue adquirida por Motor Coach Industries. Sobre la base del deterioro de las condiciones laborales y salariales logró decenas de millones de pesos en ganancias. Desde Febrero del 2003 la empresa encontró dificultades financieras y transfirió los costos de la misma a los obreros, pasó a cerrar la planta, dejando desempleados a 1,300 trabajadores a los cuales se negó el pago de finiquitos, salarios y prestaciones.

Pese a que hubo un fallo en las cortes que adjudicaba los bienes muebles e inmuebles a los obreros, como garantía del pago de liquidaciones, la empresa vendió la planta a Pacific International Development. Esta empresa se vio forzada a llegar a un acuerdo. Acordó pagarles 170 millones de pesos por concepto de liquidaciones y pagos atrasados de 9 años, más solo llegaron a pagar 10 millones.


Pesando una demanda en su contra por lo anterior, los empresarios decidieron retirar la maquinaria y el equipo de la planta. Cuando se enteraron de esto, los obreros intentaron ocupar la fábrica para evitar la sustracción. Al llegar fueron recibidos a tiros, con el resultado ya reportado.

Acciones como ésta nos recuerda persecuciones y ataques sufridos por camaradas que han intentado romper con la férula de los sindicatos blancos y charros, dar orientación clasista a sus organizaciones sindicales o comenzar a construirlos, donde no existen. En nuestro país es una generalidad que la patronal viole su propia ley y se apoye en el uso de las armas para sus ataques bárbaros, mientras los obreros se aferran con superstición a los papeles y las órdenes de los juzgados durante años y años. Una y otra vez se debe machacar en que solo la fuerza organizada de la clase obrera es la que puede detener los ataques bárbaros contra nosotros.

¡Abajo la legalidad burguesa! ¡La ley es la necesidad del obrero!