Felix Dzerzhinski, ardiente paladín del comunismo

27.Oct.19    Cultura
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En el XXV aniversario de su muerte


Hace 25 años se cortó la admirable vida de Félix Edmundovitch Dzerzhinski, figura eminente del Partido Bolchevique y el Estado soviético, ardiente revolucionario y héroe de Octubre, amado del partido y de todo el pueblo de la U.R.S.S.

Dzerzhinski, fiel compañero de armas de los grandes jefes de los trabajadores, Lenin y Stalin, consagró toda su vida, llena de fuego a la lucha por la causa de la fuerza obrera y por la victoria del socialismo.

Desde su primera juventud se incorporó  al movimiento revolucionario y luchó intrépidamente contra el zarismo, soportando con valor las pruebas y privaciones más terribles, que lleva siempre consigo la vida del revolucionario profesional. Cerca de 12 años de trabajos forzados y destierros no quebrantaron la voluntad de hierro de ese bolchevique leninista.

En 1908, en el período de desenfreno sangriento de la reacción autocrática, Dzerzhinski, encerrado en una celda individual de la ciudadela de Varsovia, escribía en su diario: “¿Dónde está la salida del infierno de la vida actual, en la que reina la ley lobuna de la explotación , de la opresión y de la violencia?… La salida está en la idea del socialismo,  en la idea de la solidaridad de los trabajadores. Esa idea se acerca ya a su realización, y el pueblo está, con el corazón en la mano, dispuesto a aceptarla… El socialismo debe dejar de ser sólo un concepto,  que puede convertirse en realidad en el futuro. Debe convertirse en antorcha que encienden los corazones de las gentes fe invencible  y energía… No serán en balde la sangre derramada por personas completamente inocentes, el hambre y los sufrimientos de las masas populares, el  llanto de los niños ni la desesperación de las madres… Son esos los sacrificios que tienen que hacer el pueblo para enfrentarse al enemigo y vencer”. (F. Dzerzhinski. Artículos y discursos escogidos,  págs. 12 y 13. O.G.I.Z; 1947).

La fe en la fuerza de la clase obrera y en la victoria del socialismo ardía con llama inextinguible  en el corazón de F. Dzerzhinski . En cuanto la revolución de febrero de 1917 le liberó de la cárcel, entregó de nuevo todas sus fuerzas y toda su inagotable energía al trabajo político. La organización de Moscú del  Partido Bolchevique  le eligió delegado suyo al Sexto Congreso del Partido Bolchevique. En ese Congreso, que encamino al Partido a la insurrección armada, a la revolución socialista, F. Dzerzhinski apoyo calurosamente a  J. V. Stalin, que defendió la táctica leninista dirigida a la insurrección armada y que llevó con mano firme el Partido por el caminó leninista hacia la gran victoria de Octubre. El congreso eligió unánimemente  a Dzerzhinski miembro del Comité Central del Partido. El 16 de octubre en el pleno ampliado del Comité Central se creó un centro del Partido, con Stalin a la cabeza para dirigir la insurrección, y Dzerzhinski entró a formar parte de él.  Trabajando en estrecho contacto con  V. I Lenin y  J.V. Stalin, en las ramas del trabajo más responsables  y decisivas de la dirección de la insurrección de Octubre,  F. Dzerzhinski reveló energía y arrojo excepcionales  en la lucha por el triunfo de la Revolución Socialista.

Héroe de Octubre lo llamo Stalin. Desde los primeros días de la Revolución de Octubre, los enemigos de la Revolución, las clases derribadas del poder de los terratenientes y capitalistas, se unieron con los intervencionistas extranjeros contra la joven  República Soviética e iniciaron lucha armada abierta contra el poder de los trabajadores. El sabotaje de la intelectualidad burguesa, la labor de zapa contrarrevolucionaria de los mencheviques, los socialrevolucionarios y anarquistas, los complots de los guardias blancos, el terror y el bandidaje: todo eso pusieron en marcha los enemigos del pueblo. Ante el Partido se alzó la tarea primordial de defender las conquistas de la revolución. El 20 de diciembre de 1917, el Gobierno soviético firmó el decreto que disponía la creación de la Comisión Extraordinaria de toda Rusia para la lucha contra la contrarevolución y el sabotaje (la Cheka). La gigantesca importancia de la Cheka, en la lucha con la contrarevolución, exigía que al frente de ella  se pusiera a uno de los mejores y más probados hijos del Partido Bolchevique. El Partido tenía en alta estima a Dzerzhinski, como hombre de principios, de profunda fidelidad al Partido Bolchevique y de cristalina honradez,  cualidades que le habían conquistado enorme autoridad entre el pueblo. He ahí porque puso el Partido a Dzerzhinski  al frente del órgano combativo de la dictadura proletaria, al frente de la Cheka. Apoyándose en la ayuda activa y en el apoyo de las amplias masas de los trabajadores, Dzerzhinski resolvió brillantemente el problema de la organización del contra espionaje soviético. La Cheka descubrió, desenmascaro y aniquilo los arteros planes e intentonas de los enemigos. Bajo la dirección de F. Dzerzhinsk, la Cheka defendió la Revolución de una serie de grandes conspiraciones y revueltas y se convirtió en “terror de la burguesía, guardia vigilante de la revolución y espada desnuda del proletariado” (Stalin). En los años de la Guerra Civil y de intervención extranjera, el Gobierno soviético se esforzaba incansablemente  por sacar el país del estado de guerra y conseguir la paz. Y en eso la Cheka presto ayuda inestimable, aplastando a los conspiradores que trataban sistemáticamente de frustrar  la causa de la paz. La actuación de Félix Dzerzhinski en la Cheka, y después en la O.G.P.U., fue gran ejemplo de intrepidez y de vigilancia.

El paso del país de los soviets a los carriles de la construcción pacifica exigía insistentemente el restablecimiento y reavivación de los transportes,   destruidos durante la guerra. El Partido y el Gobierno soviético confiaron esa difícil e importante tarea a Dzerzhinski, que en 1921, se puso a la cabeza del  Comisariado del Pueblo de Vías de Comunicación. Sin dejar la dirección de la Cheka, llego rápidamente a dominar esa nueva labor, unificó e inspiró a las amplias masas de ferroviarios  y luchó con entusiasmo para liquidar la pesada herencia del zarismo, de la guerra imperialista y de la Guerra Civil. F. Dzerzhinski llevo a los transportes los métodos de trabajo leninistas- stalinistas: profundo espíritu de Partido preocupación por las gentes, estilo de eficacia en alto grado y férrea disciplina. En corto plazo se restablecieron los transportes y se pusieron al servicio de la economía internacional.

En 1924 el Partido, a propuesta de Stalin, promovió a Dzerzhinski al cargo de Presidente del Consejo Supremo de Economía Nacional de la U.R.S.S. F. Dzerzhinski, ardiene bolchevique y fiel colaborador de Lenin y Stalin vio claramente que el Partido le había encargado de resolver honroso y responsabilísimo problema: demostrar con hechos la justeza de la política del Partido y refutar con hechos  la teoría contrarevolucionaria de Trotski sobre la imposibilidad de construir el socialismo en un solo país. En su nuevo puesto, F. Dzerzhinski  mostró en toda su fuerza su extraordinaria capacidad de gran nombre de Estado, reflexivo y previsor, que rompe con audacia los hábitos inveterados y la rutina y anima a los que le rodean con su ejemplo, su energía y su fe en la fuerza de la clase obrera.

  1. Dzerzhinski era un luchador apasionado, que convertía en realidad el plan genial de Stalin de industrialización socialista del país. Enseñó a los trabajadores a ver en el minucioso trabajo diario en la fábrica y en la oficina “un régimen nuevo, fuerte por su plan bien reflexionado y por su creación y voluntad colectivas, y que por su productividad en el trabajo y su victoria sobre las fuerzas de la naturaleza adelanta al viejo mundo anárquico burgués y lo vence para siempre.

Toda la esencia del comunismo  y del poder de los obrero, decía Dzerzhinski, consiste en la elevación de la productividad del trabajo a nivel superior, en comparación con el capitalismo” (F. Dzerzhinski  artículos y discursos escogidos, pág. 159, O.G.U.I.Z, 1947, ed. rusa).

Dzerzhinski indicaba siempre que las fuentes decisivas de la potencia del Estado socialista, las fuentes del bienestar creciente del pueblo, son el aumento incesante de la productividad del trabajo, la disminución del precio de coste, la alta disciplina en el trabajo y el régimen rigurosísimo de ahorro en todas las ramas de la economía internacional y de la administración. Excitaba la iniciativa creadora de las amplias masas laboriosas, de los constructores de la nueva sociedad socialista.

En la política staliniana de industrialización socialista del país, veía la garantía de la independencia económica de la patria soviética  y el fundamento de la victoria del socialismo. F. Dzerzhinski   fuel más próximo compañero de armas del gran Stalin en la lucha por el socialismo, por la unidad y la cohesión en las filas del Partido Bolchevique. Con toda la pasión e intransigencia de un ardiente bolchevique, luchó sin piedad contra los enemigos del pueblo, trotskistas y zinovievistas.

En la lucha con los traidores trotskistas, zinovievistas,  bujainistas, kamenevistas y nacionalistas de toda laya, se formó y tomó definitivamente cuerpo el núcleo dirigente del Partido Bolchevique que con Stalin como jefe, defendió la gran bandera de Lenin y encauso al pueblo soviético al ancho camino de la industrialización del país y de la colectivización de la agricultura. A ese núcleo pertenecía Félix Dzerzhinski, al que se eligió reiteradamente miembro del Comité Central desde 1917, y que hasta el fin de sus días estuvo al frente de la Cheka (después O.G.P.U.).

  1. Dzerzhinski murió repentinamente el 20 de julio de 1926, en su puesto de combate, inflamado como siempre en el fuego de la lucha indomable por el triunfo de la causa del Partido de Lenin y Stalin. “No sabiendo lo que es el descanso, no rehuyendo a ningún trabajo, por modesto y laboriosos que fuera, luchando valientemente con las dificultades y venciéndolas, consagrando todas sus fuerzas y todas sus energías a la tarea que el partido le encomendó, se consumió en el trabajo en aras de los intereses del proletariado, en aras de la victoria del comunismo”, escribía Stalin de su amigo y compañero de armas (J.V. Stalin, Obras, t. VIII, pág. 193, ed. rusa).
  2. Dzerzhinski no alcanzó a ver las grandes victorias del socialismo. La causa a la que entregó toda su brillante vida, la defienden y llevan hoy adelante millones de trabajadores.

La figura magnifica e inolvidable del intrépido paladín de la Revolución,  Félix Dzerzhinski permanecerá para siempre en la memoria de la clase obrera y de los trabajadores del mundo entero, y será ejemplo de vigilancia revolucionaria y de servicio abnegado al pueblo, en su lucha por la paz, la democracia y el socialismo.

  1. DIMITREV Moscú, Junio de 1951.