Falacias del líder de la CTM

30.Mar.16    Noticias nacionales - Opinión
   

CTMMuy recientemente el líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Carlos Aceves, declaró que “los grandes cambios que requiere el país no se van a lograr con grandes huelgas”. Los argumentos que adujo para esto fueron que las grandes huelgas asustarían la inversión extranjera (en la cual ve la solución), y que la mejora salarial y de condiciones laborales va de la mano con el incremento de la productividad.


El Partido Comunista de México (PCM), entre cuyas filas se encuentran trabajadores que pertenecen a secciones sindicales de la CTM, se halla en la necesidad de aclarar las falacias aducidas por este personaje.

En primer lugar la falacia de que la mejora salarial y el nivel de vida de los trabajadores se halla directamente relacionado con la productividad. Miremos los datos duros de la fría realidad.

Los trabajadores mexicanos han venido trabajando más pero ganando menores salarios cada vez. De acuerdo a estadísticas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), un organismo completamente patronal y que no podrá ser acusado de comunista, los trabajadores mexicanos son los que más laboran de los países industrializados. Los mexicanos en edad laboral trabajan un promedio de 2226 horas a lo largo de un año, mientras que el promedio de los trabajadores de los otros 36 países industrializados es de 1765 horas. Inclusive, de acuerdo a un estudio de la revista Forbes, un 29% de los trabajadores mexicanos laboran más de 50 horas a la semana, mientras que en estados Unidos es el 11.4%, en Rusia el 0.2%, en Alemania el 5.6%, etc. Pero aunque trabajamos en promedio 500 horas más esto no se refleja en mayores ingresos. Al contrario, los obreros mexicanos ganamos cerca de la mitad de lo que en promedio ganan nuestros hermanos de clase en los otros países industrializados.

Ni siquiera en el corto plazo se cumple esta falacia que sale de boca de los defensores de la patronal. Como podemos ver con los “Índices de Productividad Laboral y del Costo Unitario de la Mano de Obra” realizados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en varias industrias la productividad aumento pero los obreros no encuentran compensación sino todo lo contrario. En la construcción el último año la productividad aumentó 6.8% pero los salarios disminuyeron un 8.8%, en la manufactura la productividad aumentó 5.7% pero los salarios disminuyeron un 2.2%, en el comercio las ventas aumentaron 1.2% pero los salarios se redujeron en un 4.2%, y así podríamos pasar revista a todas las ramas de la producción.

¿Dónde están los aumentos con la productividad señor Aceves?

Cuando en promedio la clase obrera mexicana dedica poco menos de 3 horas a la semana a descansar, de acuerdo a la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo (ENUT) 2014 realizada por el Inegi e Inmujeres, solo un ocioso puede aducir que nuestros bajos salarios se deben a la “baja productividad”.

Si no se dan cambios a favor de los trabajadores como resultado de la productividad, sino solo aumento de las ganancias y se vuelve más intensa la explotación, entonces ¿De dónde vienen los cambios a favor de la clase obrera? Y aquí viene la otra gran falacia sobre los grandes cambios con relación a las grandes huelgas. Haría bien la base trabajadora en hacer memoria y recordar que todas sus conquistas fueron resultado directo de la lucha de las generaciones de obreros que nos antecedieron, recurriendo de manera importante a las huelgas. Resultado de esto fueron la conquista de la jornada de 8 horas, el acceso a la vivienda, la seguridad social, el derecho a la maternidad, la prohibición del trabajo infantil, el aguinaldo, las pensiones, etc. Muchas de estas conquistas se hallan hoy afectadas o en riesgo de perderse. Los niveles de vida de los trabajadores guardan una relación directa con la fortaleza y la combatividad de sus organizaciones, de sus sindicatos y de su partido.
De ahí que llamemos a los trabajadores en las filas de la CTM a tomar las riendas de su sindicato, de la asamblea de su centro de trabajo, y defenderse colectivamente, ya que nuestros niveles salariales y de vida no se elevan por arte de magia ni por bondad de la patronal. Trabajadores de la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, afiliados a la CTM, se han organizado y se han ido a paro, obligando a su sindicato a responder. Lo mismo ocurre con sus hermanos trabajadores de la siderúrgica en Lázaro Cárdenas, de la base descontenta con la privatización en CFE, con los obreros que se oponen a los miles de despidos en PEMEX, etc.

Cierto, hay líderes que no defienden a la base, que colaboran con el enemigo, que se dedican a hacer negocios, charros y mafiosos, capataces asalariados de los patrones, pero mientras los sindicatos los conformemos en un 99% trabajadores podemos y debemos usarlos para nuestra defensa. En el PCM tendrán un aliado para su lucha los obreros de todos los sindicatos así como aquellos desprovistos de uno, y sobre todo tendrán lugar para preparar la contraofensiva de nuestra clase.

Si nosotros generamos la riqueza, y generamos cada vez más, no es nuestra familia la que debe apretarse el cinturón hasta lo intolerable. ¡Basta ya de sacrificios inútiles! ¡Que la crisis la paguen los patrones que la provocaron! ¡Abajo el gobierno del hambre y la miseria!