Entrevista a Julio Cota, Secretario de Organización del BP del PCM

07.Jul.14    Opinión
   

De acuerdo a las decisiones del XIII Pleno del Comité Central entramos en la recta final para la realización del V Congreso del Partido Comunista de México. Estaremos presentando entrevistas con cuadros, que permitirán conocer más de cerca la política marxista-leninista en nuestro país y la acción revolucionaria.

Camarada Julio, provienes de la clase obrera, hijo de obreros y obrero mismo tú; trabajador despedido de la Compañía de Luz y Fuerza, junto con otros 40 000 trabajadores en 2010. Háblanos desde tu perspectiva como parte de la clase obrera de la importancia de contar con un partido comunista.

Hoy más que nunca contar con un partido comunista es fundamental porque un obrero que vive en carne propia la explotación, la injusticia y la represión, necesita una estrategia, un análisis científico de la realidad, una organización que lo oriente y que le de rumbo y certeza de que es posible cambiar las cosas. Y cuando hablo de cambiar las cosas me refiero a identificar al verdadero responsable de nuestra condición de explotados, es decir, saber que los obreros o luchamos por derrocar al capitalismo o perecemos como esclavos asalariados por el resto de nuestros días.


Pero aquí hay algo importante, mi convencimiento de luchar contra el capital no nació por iluminación. Aquí jugó un papel esencial el partido comunista, el cual cumplió parte de sus objetivos: generar una conciencia revolucionaria en un joven proletario. Uno no nace comunista de un día para otro, esta es una decisión seria, que tiene que ser bien pensada; pero debido a las condiciones de explotación y represión en que vivimos, así como la influencia de las ideas revolucionarias del Partido Comunista, hicieron que mi conciencia se radicalizara y por ende mis acciones. Porque la militancia comunista es un proyecto de vida, un proyecto real y verdadero que se opone a la mentira y la fantasía de proyecto que promete el capitalismo a los jóvenes: el de estudiar, trabajar y tener un buen auto, un buen trabajo, tener “éxito y ser muy feliz”. Pero siendo honestos con nosotros mismos uno no se puede ser feliz trabajando ocho horas o más todos los días, 35 años o más para enriquecer a un parásito capitalista y a su familia.

Por otro lado, uno no elige donde nacer pero me siento orgulloso de saber que mi abuelo fue electricista, mi padre fue electricista y que yo formo parte de esa continuidad y responsabilidad de pertenecer al proletariado. Pero desde mi experiencia como obrero comprendí que no basta pertenecer a una organización fuerte como el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), en el que sus integrantes han resistido dignamente estos años al desempleo, la persecución y la represión del régimen. Quién iba imaginar que el régimen burgués desaparecería la empresa Luz y Fuerza del Centro con un simple decreto. Y más aún, quién iba imaginar que el SME ni siquiera rompería un sólo foco de luz para defender por con la razón y la fuerza organizada su fuente de trabajo. Ahí está la necesidad del partido comunista, ahí está nuestra responsabilidad como comunistas, ahí está la importancia, la razón de ser del partido; dotarle a nuestra clase obrera los elementos necesarios para enfrentar a un régimen capitalista mañoso, asesino, traicionero, el cual sólo genera desempleo hambre y miseria.

Eres un obrero despedido que por dignidad y parte militante de un sindicato combativo no aceptó la liquidación aún, sin embargo sigues trabajando y estudiando, pronto a graduarte como licenciado en filosofía, danos tu opinión sobre el fenómeno del desempleo, de los ninis.

No he aceptado mi liquidación por el simple hecho de que mi sentido de pertenencia al SME es fuerte, primero porque viene de sangre, y segundo porque no estoy en las mismas condiciones que la mayoría de mis compañeros; desempleados y fichados por el régimen como personas conflictivas laboralmente por pertenecer a un sindicato combativo. Pero a pesar de vivir las penurias del desempleo, para mí fue un retroceso, no tanto el trabajo laboral, sino el trabajo político dentro del SME; porque para un comunista coartarle su tarea sindical, sacarlo de centro de trabajo y quitarle su contacto cotidiano con los obreros es un golpe fuerte, como lo fue para mí y también para el Partido. Sin embargo, para un comunista nunca hay derrotas, simplemente retrocesos en el objetivo político, por eso aquí seguimos necios dando el giro obrero.

Ahora bien, cualquier proletario con conciencia clase sabe que necesita resistir, seguir luchando organizadamente, trabajar y prepararse para devolver el golpe. Y en ese sentido de preparación, un comunista es una persona insaciable de conocimiento de la teoría y la práctica revolucionaria que brinda el marxismo leninismo, no para ser presuntuoso sino para aportar y desarrollar el trabajo del partido entre la clase obrera. Y el estudio de la filosofía es algo muy práctico para mí, antes de ser estudiante soy un trabajador que estudia, desde ahí hay otro enfoque. Asumo consecuentemente la XI tesis sobre Feuerbach que escribió Marx: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversas maneras el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Como sabemos, la lucha ideológica dentro y fuera de las academias es necesaria, y en filosofía tomo partido por el marxismo leninismo, porque es la filosofía de mi clase social y única que puede guiarnos hacia la emancipación verdadera.

En el caso del desempleo, no hay mayor frustración para alguien que lo único que tiene para vender en el mercado es su fuerza de trabajo y saber que nadie se la compra. Y no porque no sirva, sino porque el desempleo es inherente al capitalismo para desvalorizar nuestra fuerza de trabajo, reducir salarios y obligarnos a aceptar condiciones laborales humillantes debido al gran ejército de reserva que espera una oportunidad para trabajar y malbaratar su fuerza de trabajo. Y no puede ser de otra manera en el capitalismo, porque los jóvenes vivimos al día y en la incertidumbre de no saber cómo tener un presente y un futuro mejor. El capitalismo nos ha condenado a varias generaciones que hoy somos jóvenes a mal vivir sin derechos laborales, sin prestaciones, sin jubilaciones, sin estudio, sin acceso a la recreación sana, sin acceso a la cultura. Somos criminalizados por el hecho de ser jóvenes, por no tener la oportunidad y las condiciones necesarias para ingresar a una universidad, por no tener un trabajo estable. Y por si esto fuera poco, somos la presa perfecta de la brutalidad policial y la represión del Estado que se ensaña en cualquier oportunidad que tiene para cuartarnos nuestra naturaleza rebelde. El régimen capitalista sabe de la potencialidad revolucionaria de los jóvenes, por ello desde temprana edad busca inculcarnos la obediencia ciega al poder del capital a través de la familia, la escuela y el trabajo. Y por otro lado, trata de alienarnos con sus drogas y su cultura de la competencia. De ahí que las organizaciones revolucionarias juveniles sean también de gran importancia.

Antes de ser militante del Partido, con otros jóvenes construiste la Unión de Lucha Juvenil por la Emancipación del Proletariado (ULJEP); ¿crees que los jóvenes revolucionarios y las colectividades que vienen creando deben confluir en el Partido Comunista de México (PCM)?

En los últimos años en nuestro país hay un fenómeno muy interesante respecto al surgimiento de organizaciones juveniles revolucionarias. Hay un vacío de referente político nacional revolucionario en nuestro país que el PCM y las juventudes comunistas poco a poco están llenando. Y hay que decirlo, la historia no empieza cuando uno nace o cuando nos integramos a la lucha. Somos parte del proceso histórico y las contradicciones del mismo sistema, y como tal, debemos asumirnos. Pero desde mi experiencia desde hace unos 10 años, mis compañeros y yo decidimos dejar de quejarnos del capitalismo en las reuniones y las tertulias de amigos, para pasar a las acciones organizadas. Bueno lo que en ese entonces como jóvenes de preparatoria considerábamos acciones organizadas, como realizar círculos de lectura de las obras de Marx, Engels, Lenin y el Che; proyecciones de películas de la Revolución Cubana, la Revolución de Octubre, de los Sandinistas y los Tupamaros, etc. Y la verdad luego de varias “locuras” de infantilismo de izquierda, con muchos errores y malas experiencias, logramos clarificar un proyecto político. En realidad como jóvenes sin experiencia no sabíamos qué hacer exactamente, hasta que de manera paradójica nuestra pregunta fue respondida por Lenin en su texto ¿Qué hacer?

Las enseñanza de esas experiencias nos hicieron madurar políticamente, y cada miembro de la ULJEP tomó caminos diferentes y legítimos según sus propios criterios e intereses. Esto no quiere decir que los compañeros y yo nos hayamos resignado o integrado al aparato de dominación; por el contrario, cada uno buscó su lugar para aprender y seguir luchando con posiciones más elaboradas y radicales. Y en lo personal fue así como encontré al Partido Comunista. Luego de haber comprendido en la práctica que una organización juvenil revolucionaria a pesar de tener todo el ímpetu y la disposición de a hacer todo por la revolución, tiene limitantes. Y estos límites no sólo son biológicos y generacionales, sino políticos porque para dirigir una revolución se necesita la vanguardia política, es decir, el Partido Comunista.

En ese sentido, soy honesto, falto de experiencia política yo idealizaba al Partido Comunista, cuando una compañera militante me invita a conocer al partido, lo primero que espero es encontrarme con sus oficinas, cientos de militantes, recursos financieros para la actividad política, cientos de publicaciones etc. Luego me doy cuenta de que no es así, de que el partido hay que construirlo a diario, de que la revolución empieza ahí, construyendo organización y reclutando a cuentagotas. Y no puede ser de otra maneara porque es real, porque la convicción de darlo todo: tiempo, dinero, libertad y hasta la vida misma, sólo puede ser por conciencia. Y debo destacar, que quienes me reclutaron y me formaron dentro del partido llevaban años haciendo lo mismo y hoy ya hay resultados palpables.

Es por eso que me entusiasma demasiado que hoy más jóvenes que yo tengan la oportunidad de integrar un referente nacional como el que se proyecta la Federación de Jóvenes Comunistas. Yo hubiera querido ingresar desde mi adolescencia a las Juventudes Comunistas para asimilar el marxismo-leninismo de manera consecuente desde una edad más temprana, porque desgraciadamente en esta lucha el tiempo está en nuestra contra. Sin embargo, veo a mis camaradas más jóvenes y me llena de alegría el saber que hay continuidad en el proyecto revolucionario. Saber que los camaradas cuadros de la juventud y el partido tienen una gran capacidad ideológica que se demuestra con su decisión, su compromiso, su firmeza y disposición al sacrificio, elementos indispensables en los jóvenes para hacer la revolución. La gran ventaja del PCM es que es un partido de jóvenes, con una clara orientación revolucionaria, resultado de un análisis de la realidad correcto y de su estrecho relacionamiento con la clase obrera y las masas populares.

Háblanos del papel de la teoría en la lucha en general y en la actividad del Partido en particular.

Si hay algo que identifica al PCM es el nivel ideológico de sus cuadros, entendidos estos como seres integrales que conocen el marco teórico del marxismo-leninismo que saben aplicar el método dialéctico en el análisis y la orientación de las masas en cada lucha concreta. Cuando retomamos la frase de Lenin: “sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario”; y viceversa, sin práctica revolucionaria no hay teoría revolucionaria, nos referimos a un vínculo permanente con el movimiento obrero y sindical así como las luchas populares.

Esta dialéctica entre teoría y práctica es la esencia del marxismo leninismo y por ende del PCM, quien no ha descuidado estos dos elementos; por un lado el estudio constante de la teoría revolucionaria para combatir posiciones oportunistas, reformistas, lombardistas y trotskistas dentro del movimiento obrero; y por el otro, una práctica revolucionara y organizativa que nos va marcando los tiempos y los ritmos de la lucha de clases para crear la táctica en cada momento concreto, sin perder la estrategia de la toma del poder.

Con mucha satisfacción puedo decir que como otros camaradas fui formado en las escuelas de cuadros del partido. Si algo ha promovido el partido es el constante estudio colectivo e individual de sus militantes, entendido el estudio no sólo como los seminarios y círculos de estudio, sino cada acción práctica concreta con alguna lucha obrera sindical y popular. Y esto es así porque la realidad es tan compleja que nos exige constantemente una actualización, un desarrollo y una innovación de las piedras angulares del marxismo leninismo. La especialización, la organización de tareas de partido requieren militantes debidamente preparados para orientar a las masas y cumplir de manera asertiva los pasos, aunque pequeños a veces y otros en forma de saltos, pero siempre firmes hacia el objetivo de la revolución.

Hoy en día la exigencia de estudio y la responsabilidad es mayor en un cargo de dirección, porque el estudio y el aprendizaje nunca terminan, porque somos parte de un todo que está en movimiento constante. Pudiera sonar presuntuoso pero los cuadros del PCM se preparan no sólo para derrocar al régimen capitalista, sino también para ser gobierno revolucionario y construir el socialismo. Para tal propósito se necesita mucha firmeza ideológica, mucha capacidad y conocimiento teórico práctico que sólo nos puede brindar los años de estrecho relacionamiento con las masas. Un partido comunista no se hace de la noche a la mañana, se requiere mucha vigilancia en los principios, mucho tacto para mantener la unidad ideológica, orgánica y programática.

De acuerdo al estado de organización presentado en el XIII Pleno del CC tenemos presencia en 25 entidades del país. Con el “Nuevo Paso” ¿estamos avanzando? ¿Consideras que la ruptura con el oportunismo en 2010 es base del desarrollo y crecimiento?

Definitivamente. Parece increíble pero es cierto, cuando hay unidad ideológica, orgánica y programática, el partido avanza. Antes de mí, otros camaradas venían trabajando dichos elementos para construir en materia de organización un partido verdaderamente revolucionario. Del IV Congreso en 2010 a la fecha, el PCM creció más en lo organizativo y pudo verdaderamente generar una influencia dentro de sectores estratégicos de la industria y el movimiento obrero y popular que en casi una década. Cómo se explica esto, bueno simple y sencillamente porque se tomaron decisiones importantes dentro del partido. La primera, romper con los lastres del lombardismo que tanto daño le hizo al movimiento obrero mexicano, con las corrientes reformistas y los análisis caducos y sin fundamento de las luchas de liberación nacional y de la llamada vía mexicana al socialismo. Segundo, por el rompimiento con los elementos academicistas y sectarios de la pequeña burguesía, propios de la lógica de los movimientos estudiantiles. Y tercero, el rompimiento con la visón de que alguien más vendrá a hacernos el trabajo, es decir, esperar a que de “sé den” las condiciones para la unidad de todos los marxistas y socialistas de México en un sólo partido. En cambio, elegimos lo que nadie quiere hacer: ir a puerta de fábrica y concientizar a la clase obrera, reclutarla, organizarla, formarla y prepararla para la insurrección. Y eso nadie lo hará, más que los comunistas, porque no es fácil y no es cómodo; por eso ahí estamos empecinados en el trabajo obrero sindical como nuestro frente principal.

Por otro lado podemos decir que conocemos gran parte de este país y en cada lugar nos encontramos con pequeños grupos e individuos que quieren organizarse en un referente nacional verdaderamente marxista-leninista. Esto no es algo casual, sino que es un reflejo de la descomposición del régimen capitalista y su crisis, además de la gran desilusión que han causado los partidos electorales y movimientos reformistas como el PRD, Morena, Yo soy 132 y una larga lista. La gente comienza a darse cuenta que la única manera de cambiar las cosas es organizándose en el PCM o en alguno de sus frentes de masas: Frente de Trabajadores Independientes (FTI), Frente de Izquierda Revolucionaria (FIR), Federación de Jóvenes Comunistas (FJC). El crecimiento del partido en varios estados del país, 25 para ser exactos, es un resultado del trabajo de toda la militancia. En ese tenor la comisión de organización tiene el reto de visitar a todos esos nuevos contactos, nuclearlos y formarlos con las tesis y programa del Partido para que comiencen a realizar la agitación en los centros de trabajo estratégicos.

¿Cómo evalúas los procesos de unidad con la OCPCM, FIR y ahora con la JCR?

Totalmente positivo. Aquí se demuestran varias cosas. Una de ellas que existe en el PCM un espíritu de unidad a pesar de los fallidos procesos unitarios. Otro elemento es que con los destacados cuadros de la OCPCM, OPR y del FIR se fue construyendo en el diálogo, en el intercambio de ideas y el debate sano, las coincidencias ideológicas y programáticas, pero sobre todo y lo recalco, en la práctica de construcción organizativa fue donde se formó una sólida unidad. El resultado de este proceso es palpable: crecimiento de militancia en varios estados donde hasta ahora no teníamos presencia, influencia con las masas populares, creación de células comunistas en centros de trabajo estratégicos, dirección de varios sindicatos y desarrollo de nuevos cuadros políticos que garantizan la continuidad de la lucha, además de generar los embriones de lo que será el Frente Anticapitalista, Antimonopolista y Antimperialista, y además con una organización juvenil que va en ascenso como parte de los instrumentos necesarios que esboza el Plan Estratégico para la toma del poder.

Quisiera resaltar una cuestión, en el caso de la Juventud Comunista Revolucionaria (JCR) debo señalar que son camaradas extraordinarios, porque asimilaron las tesis del “nuevo paso” del IV Congreso del PCM de una manera militante y bolchevique con crecimiento entre la juventud trabajadora y estudiantil, y con una clara orientación hacia el giro obrero. Debo mencionar que buena parte de la dirección de la JCR salió de las filas del PCM, pero a pesar de esto, hoy con mayor madurez política, ambas partes se reencuentran gracias a la fuerza de las ideas del marxismo- leninismo y la solidez de las tesis esbozadas en el IV Congreso. Dichas tesis serán desarrollas con mayor profundidad en este V Congreso y se verán reflejadas en el Programa del partido.

Por otro lado quiero señalar que a pesar de que se ha vuelto un cliché dentro de la “izquierda” el anti vanguardismo, el culto a la espontaneidad y el movimientismo; al PCM le tiene sin cuidado ser “políticamente incorrecto” para los ojos puritanos y moralinos de “izquierda”, porque trabajamos con seriedad y señalamos con honestidad que es necesaria conformar una vanguardia política que oriente y dé dirección a la clase obrera en su lucha por el poder. En ese sentido reiteramos nuestra disposición a generar alianzas estratégicas con otras fuerzas revolucionarias que tengan en común la lucha consecuente contra el capitalismo, el imperialismo, el poder de los monopolios para construir en su lugar un poder obrero y popular.

Camarada, tu reclutaste a Raymundo y a otros camaradas para la militancia del PCM en Guerrero. ¿Qué representó para el Partido, y para ti el asesinato de nuestros camaradas?

El asesinato del camarada Raymundo y los camaradas de Guerrero es una herida abierta que todavía le duele al partido y sólo cerrará hasta que logremos la victoria para llevar a los autores intelectuales y materiales a juicio por este crimen. El asesinato de Raymundo demuestra que el régimen identifica a su enemigo, el Partido Comunista, y actúa en consecuencia. En un estado históricamente de lucha, marginado y de alta explosividad como lo es Guerrero, la vinculación de Raymundo con una fuerza clasista y radical, que rompe con los límites regionales, como los es el PCM, generó para el Estado una alerta de nivel mayor. Raymundo Velázquez Flores como dirigente nato, llevó la línea del partido consecuentemente en el desarrollo y ascenso del Movimiento Popular Guerrerense, la creación policías comunitarias y de autodefensa armada netamente del pueblo así como en cada una de las luchas sociales de las siete regiones que conforman al combativo estado de Guerrero.

Desde que el partido le encomienda a la comisión de organización realizar el contacto en Guerrero, tuvimos una gran expectativa de volver a reencontrarnos con Raymundo, quien había acercado al partido hace años, pero después le había perdido la pista. Luego el, Raymundo cayó preso durante tres años por cuestiones políticas, posteriormente tuvo que trabajar como migrante en los EE UU, sin embargo a su regreso a Guerrero, en muy poco tiempo levantó la organización social, campesina y popular para ayudar a su pueblo a través de la Liga Agraria Revolucionara de Sur Emiliano Zapata (LARSEZ), legado del comandante guerrillero Genaro Vázquez Rojas.

En ese contexto Raymundo representa la esencia de lo que busca el PCM, que los trabajadores del campo y la ciudad integren el partido, que lo asuman y que lo dirijan. Raymundo, un indígena de la zona de la Montaña, formado en la Normal de Ayotzinapa, asumió su papel en la historia gracias al acercamiento con el marxismo, creó escuelas en varias comunidades, su vocación docente lo llevó a ganarse la confianza y el reconocimiento de su pueblo, se convirtió en dirigente social incorruptible que ni con cárcel, persecución y ni siquiera con la muerte, el Estado pudo borrar su labor y su ejemplo.

En esta lucha contra el régimen uno tiene que mentalizarse para lo peor, y ser optimista para luchar por lo mejor. Personalmente tengo un sentimiento de deuda hacia Raymundo, su imagen está frecuentemente en mi mente y en mis sueños, lo que me provoca un constante impulso a continuar con el proyecto por el cual él y nuestros camaradas dieron su vida, la construcción de una sociedad donde la dignidad de los indígenas, obreros y campesinos sea respetada. No lamentamos a nuestros muertos porque estamos orgullos de ellos y estamos dispuestos a correr la misma suerte si ese es el único camino para lograr la justicia en nuestro país.

¿Qué libros te han marcado en tu militancia y cuáles recomendarías?

En una primera etapa, antes de mi militancia en el partido, la biografía del Che Guevara de Paco Ignacio Taibo II me marcó la vida. Independientemente del autor lo recomendaría porque es una investigación muy profesional y documentada que desmitifica al comandante Guevara y lo muestra como lo que fue, un comunista ejemplar.

Algunos dirán que todos los manuales soviéticos son reduccionistas, pero en otra etapa, el manual de Filosofía: fundamentos del comunismo científico de Víctor Afanasiev me ayudó a comprender el materialismo histórico y las categorías dialécticas. Este libro me lo encontré por casualidad en una bolsa de basura de papelería cuando iba en preparatoria.

Ya en mi militancia del partido, sin duda El Capital de Marx me hizo entender científicamente, fuera de sentimentalismo idealistas, cómo funciona el sistema y cómo debemos destruirlo. En verdad no está de sobra repetir que es más que obligatorio el estudio permanente de la obra cumbre de Marx. Sin demeritar las aportaciones de grandes pensadores en la historia de la humanidad, me atrevo a decir que El Capital es la obra más importante de los últimos siglos, porque es la que más ha influido en las masas, la más discutida, la más criticada y la más vigente.

Y bueno, si pudiera recomendar algunos títulos para la formar la mística del militante mencionaré algunos que me vienen a la mente en estos momentos: la biografía de Lenin de Gerard Walter, Rompiendo la noche. Memorias de un Bolchevique de Osip Pianitzki, la Historia del Partido Comunista Bolchevique de la URSS, Otra mirada sobre Stalin, de Ludo Martens, Espartaco, de Howard Fast, La montaña es algo más que una inmensa estepa verde, de Omar Cabezas, La Madre, de Maximo Gorki, Así se templó el acero, de Nikolái Ostrovski, El Mexicano, de Jack London, Los Weatherman Underground, de Armando Velázquez Huerta, Las armas del Alba y Guerra en el Paraíso, de Carlos Montemayor por mencionar algunos.

Camarada tu vienes insistiendo en la solidaridad con otros procesos, en reconocer que hay otras fuerzas que convergerán en el proceso de rebelión y revolución en el país, como el EZLN. Háblanos de esa solidaridad y ese respeto a otros que luchan en el país.

Debe reiterar que el PCM está claro de que la revolución la hacen masas conscientes y organizadas, y que en ese proceso confluirán muchas organizaciones revolucionarias con distintos orígenes e historias, todas ellas respetables. En ningún momento nosotros hemos pretendido, ni pretenderemos, suplantar el papel de las masas en la historia. Lo que nos dice la práctica y la historia, es que la clase obrera necesita su estado mayor integrado por obreros mismos que dirijan su lucha organizada por el derrocamiento del régimen capitalista. Y en ese contexto la clase obrera necesita aliados de otras capas explotadas que seguramente comparten la visión de una sociedad nueva sin explotación del hombre por el hombre. No somos los únicos marxistas leninistas y comunistas en México, seguramente en el camino de la lucha y la práctica organizativa revolucionaria nos iremos encontrando como hasta ahora.

En el caso del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), reitero lo que el PCM siempre ha expresado en distintas ocasiones: los zapatistas son un referente que respetamos y que sin ellos no es posible hacer un cambio radical en este país, como tampoco es posible hacer otro mundo fuera del capitalismo sin los pueblos indígenas. En lo personal si algo aprendí de las comunidades zapatistas es a respetar la diferencia. Y en ese sentido la clase obrera, sin dejar de ser lo que es, con su modos y sus formas organizativas, aportará lo necesario para que juntos, obreros, indígenas y sectores populares logremos construir un mundo nuevo mejor.

Creo que todos los que militamos en el PCM insistimos en que la solidaridad se da entre iguales y con el respeto a las diferencias, pero poniendo sobre estas diferencias las coincidencias. No es de comunistas sacar las cuentas y exponer cuánta solidaridad se da en determinado momento y a determinada organización o movimiento. Simplemente señalo que el PCM no utiliza la solidaridad como tarjeta de presentación o cheque al portador. Nuestra solidaridad se basa en los principios de la clase obrera, la cual da todo lo que tiene sin esperar nada a cambio. Los comunistas queremos hacer de la solidaridad una costumbre mediante acciones cotidianas. Acciones que parecieran insignificantes pero que tienen mucha fuerza en un contexto de desesperanza, porque una acción por muy pequeña que sea, es mucho más fuerte que cientos de discursos y declaraciones.

¿Cuál es tu balance de la política del IV Congreso y la perspectiva del V Congreso del PCM?

El balance es el de una política acertada. El V Congreso del PCM se desarrolla como respuesta al contexto de crisis capitalista en el nivel nacional e internacional. El PCM busca generar una respuesta organizada, construida cotidianamente en su andar junto a la clase obrera y los sectores populares para orientarlos en su lucha contra el capitalismo y poder de los monopolios. En ese contexto el V Congreso radicalizará y profundizará los planteamientos del “nuevo paso” de 2010. La práctica como criterio de verdad nos indica debemos seguir por el camino de la ruptura con el reformismo, el oportunismo y el lombardismo. Para los comunistas del PCM se acabó el tiempo de los clubes ideológicos, es momento de disputar la hegemonía del proceso de lucha y la vanguardia del proletariado. ¿Cómo lo vamos hacer? Desde los centros de trabajo estratégicos, desde el trabajo obrero sindical, creando un fuerte movimiento obrero clasista y rojo, con un fuerte movimiento popular de masas nacional, con una fuerte organización juvenil. Nunca más permitiremos la subordinación de la clase obrera y el proyecto comunista a los intereses de la burguesía. El PCM trabaja sin descanso por crear y fortalecer los instrumentos de masas para el derrocamiento de la dictadura burguesa y el poder de los monopolios. Nuestro análisis y nuestra práctica nos demuestran que en nuestro país es necesaria la Revolución Socialista sin etapas intermedias.

¿Por qué en Oaxaca el V Congreso?

Porque Oaxaca es el ejemplo más reciente y palpable de que en este país vamos hacia una rebelión. El PCM tiene muy claro que la experiencia que surgió en 2006 a través de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), es un elemento necesario que debemos replicar al unísono a nivel nacional en cada uno de los estados del país. Para el PCM realizar su V Congreso en Oaxaca tiene un mensaje muy claro, el partido no es una fuerza sectaria y aislada de las masas; por el contrario, el PCM es una fuerza real y viva que crece diariamente en influencia porque sus militantes están inmersos en movimiento obrero y popular, y su análisis y sus tesis son correctas. Para quien dude de esto puede ir a comprobarlo este próximo 13,14 y 15 de septiembre de 2014 en Oaxaca. Por ello reiteramos el compromiso de 2010, para los interesados en militar en el PCM les decimos que tienen las puertas abiertas si es que quieren organizarse junto a los trabajadores del campo y la ciudad para luchar contra la barbarie capitalista. Faltan muchos comunistas y revolucionarios honestos y convencidos por engrosar las filas del PCM. Confiamos en que las ideas del marxismo-leninismo nos abrirán la posibilidad de encausar todos nuestros esfuerzos para dar los siguientes pasos del PCM. Llevar a cabo el Plan Estratégico para la toma del poder, el cual independientemente de la coyuntura o la represión, los militantes de PCM debemos concretar en unos años para lograr los objetivos históricos de la clase obrera.