Empresarios destruyendo el futuro

02.Feb.19    Juventud
   

Lo que generará el programa “Jóvenes Construyendo el futuro” en su calidad de “aprendices” es nula relación laboral, inexistentes derechos y por lo tanto, inestabilidad, mientras que los únicos que se beneficiarán serán los empresarios.


El acuerdo suscrito por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador con el Consejo Coordinador Empresarial llamado “Jóvenes Construyendo el Futuro” se encuentra dentro de un programa de la burguesía y que atraviesa varios sexenios para concretarse. Se trata de legitimar la precarización laboral, además de evitar la organización genuina e independiente.

El citado acuerdo menciona los subsidios que otorgaría el gobierno federal de 108 mil millones de pesos por medio de becas para los jóvenes, ahorrándose tales cantidades en salarios los patrones. La cantidad a entregar a cada joven de $3,600 mensuales resulta por demás insuficiente para los gastos generados por la vida cotidiana y desproporcional a las ganancias a obtener por el empresariado, lo que ya de por sí nos dice mucho de la política laboral a implementar desde la Secretaría del Trabajo, que como siempre busca beneficiar a la patronal.

Pero el sombrío panorama no para allí. Lo que generará este programa hacia la fuerza de trabajo en su calidad de “aprendices” es nula relación laboral, inexistentes derechos laborales en su calidad de becarios y, por tanto, inestabilidad laboral, siendo los beneficiarios ante ello la parte contratante, la empresarial. Aun y cuando todavía se desconocen las reglas de operación y su ley reglamentaria, es de destacar el condicionamiento a los jóvenes beneficiarios del programa, además de las contradicciones con las leyes laborales vigentes.

“Nada nuevo bajo el sol”: si hacemos memoria ya en sexenios anteriores en la Ciudad de México, gobernada entonces por el PRD, se firmó un acuerdo con la Asociación Nacional de Tiendas Departamentales (ANTAD) para el otorgamiento de Seguridad Social a los llamados “cerillos” en su calidad de jóvenes empacadores propineros, habiendo detrás de esta bondad gubernamental la legitimación de esta irregularidad laboral y evitándole a la patronal los juicios laborales que de ello se derivaban hasta entonces. Ahora en las tiendas departamentales ante la posibilidad de tal simulación se contrata para esta labor a ancianos jubilados y pensionados ante el IMSS.

Pero ante esto, ¿qué es lo que pretendería el nuevo gobierno a través de su Secretaría del Trabajo? ¿La procuración del futuro de los jóvenes o asegurar el futuro de las empresas? La nueva generación de jóvenes viene a ser al igual que en los regímenes anteriores, la carne de cañón, la nueva sangre que ha de ser preparada, domesticada e instruida para su explotación. Y es así porque el nuevo régimen que entraría a gobernar a partir del 1° de diciembre tiene que anticiparse de posibles escenarios de protestas ante la continuidad de falta de oportunidades, empleo, educación, seguridad social y espacios de recreación etc; para las grandes mayorías de la población.

Al no poder resolver los problemas de fondo, porque los problemas no se pueden resolver de fondo en un sistema basado en la explotación, se tiene que maquillar superficialmente con actos propagandísticos que busquen mermar la conciencia de clase. Se hacen recortes por acá, se llenan huecos por allá en un afán de conservar la siempre anhelada paz social que permita más inversiones y un mayor incremento de sus ganancias capitalistas.

Estos planes no son nuevos, han sido introducidos por los organismos internacionales en varios países desde hace tiempo, principalmente aquellos con altos índices de marginalidad y con grandes protestas a la orden del día, junto con planes privatizadores de la educación, de las pensiones y reformas laborales. Hoy la bilateralidad de las condiciones de trabajo es inexistente para los trabajadores de la educación y las prerrogativas de la organización sindical para la contratación se han nulificado a pesar de tantas batallas. Un salario decoroso que había en algunas ramas de la producción es visto como “privilegio” de una minoría laboral, logrando incrustar en las conciencias la idea de acabar con tales “privilegios salariales” más altos que los de la gran mayoría, en lugar de buscar su homologación con tales salarios.

Este plan de Jóvenes Construyendo el Futuro de los capitalistas, destruyendo el de los trabajadores, no es la gran idea que ha tenido AMLO como dice el presidente del Consejo Coordinador Empresarial. Ha salido de las pervertidas mentes del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que comenzó con Enrique Peña Nieto con el “Programa de Primer Empleo” , que busca tener cautiva a la fuerza de trabajo joven, a la vieja usanza del corporativismo que le da su propio toque personal. No ha dejado de ser práctica recurrente de control de todos los partidos que han gobernado en México y sus estados, no sólo por la obtención de votos, sino para el condicionamiento de la entrega de programas y apoyos sociales.

Es un programa de continuidad del control y adormecimiento de las conciencias, de sembrar ilusiones para ocultar realidades. Pero no se trata de lamentarse o de suplicar a quienes nos vienen a gobernar el próximo sexenio un giro a las políticas neoliberales, porque no lo van hacer: ellos están en lo suyo. Nos toca a los de abajo, a los oprimidos y explotados hacer lo propio, a saber: esclarecer el fondo y esencia capitalista de los programas sociales, utilizarlos sin deponer la conciencia y mantenerse bajo la premisa que la oposición y defensa de las conquistas del proletariado pasa por la necesidad de la organización clasista.