El tema migratorio: “El gobierno de Biden, tan capitalista como el de Trump”

   

Las acciones migratorias al servicio de los capitalistas, antes con Trump hoy con Biden, se llevan a cabo en sintonía con las medidas legales de sus socios comerciales en América Latina. En México, (…)


El gobierno de Joe Biden ha deportado, por medio del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), a centenares de inmigrantes en los primeros días de febrero. Esto pese al discurso de no deportar a quienes se encuentran “ilegalmente” en Estados Unidos. La medida se apoya en el uso de criterios políticos establecidos por la administración Trump con motivo de la pandemia por covid-19 y que permiten una mayor agilidad para deportar, al catalogar los casos como sujetos de expulsión.

 

Si bien se han publicitado mucho las órdenes ejecutivas del actual presidente, utilizadas por la prensa burguesa para reforzar la creencia en notorias diferencias entre Trump y Biden, un análisis no superficial de las medidas del actual gobierno contradice eso. Durante Trump la prioridad fue deportar a “toda persona que radicara en el país sin permiso para ello”. Con Biden, la prioridad es deportar a quien represente “amenaza a la seguridad nacional, pública y fronteriza”. Se trata de un mero cambio en las palabras, una diferencia semántica, que esconden acciones similares al servicio de los capitalistas.

 

La política de deportación masiva es ratificada por los recientes casos de expulsiones a mujeres embarazadas, a cuyos hijos se les negó el certificado de nacimiento estadounidense. Lo que continúa basado en el Título 42, orden emitida por el gobierno Trump y que Biden ha dejado intacta, la cual autoriza expulsar sumariamente a todo inmigrante que ingrese a EE.UU. sin autorización. Entre octubre de 2020 y enero de 2021 fueron expulsadas 190 mil personas por esta causa. La demagogia de Biden y sus gestos de “nueva izquierda” disfrazan esto.

 

Las acciones migratorias al servicio de los capitalistas, antes con Trump hoy con Biden, se llevan a cabo en sintonía con las medidas legales de sus socios comerciales en América Latina. En México, la Cámara de diputados aprobó por unanimidad, en el mes de febrero, reformar la Ley de Migración, y sustituir el papeleo con herramientas tecnológicas que refuerzan la vigilancia de extranjeros (por iniciativa de Morena); además, el gobierno de AMLO anunció que ya no recibirá familias centroamericanas expulsadas de Estados Unidos, sólo a adultos solteros, gestionando flujos acordes a los capitalistas.

 

Estas medidas son afines a la visión de la Administración Biden: “EE.UU. enfrenta desafíos operativos en la frontera suroeste, requiere de recursos para garantizar un procesamiento seguro, legal y ordenado de los inmigrantes, de más tecnología en cruces terrestres, aeropuertos, puertos marítimos, entre otras medidas”. Ello parecería contradecir la promesa del nuevo presidente sobre una reforma migratoria, pero no. Aquella sólo regularía el estatus de parte de la fuerza de trabajo barata, once millones de inmigrantes son los que están en el país y entre quienes millones serán descartados. A los demás inmigrantes les seguirá esperando la deportación.

 

Fuerzas denominadas de izquierda, o incluso en el campo revolucionario, han optado estos meses por distinguir entre Biden y Trump, dando el visto bueno al primero y convocando al voto masivo para su candidatura en una especie de elección del “mal menor”. El Partido Comunista de México ha subrayado esta alternativa como un error, sosteniendo la necesidad de la independencia organizativa y política de la clase obrera, ya que ambos representan al capital; la continuidad de las agresiones a inmigrantes confirman estas definiciones.