El Primero de Mayo y el colaboracionismo sindical: entre la peste y los pactos.

   

Sobre el Charrismo Sindical


El Primero de Mayo es el Día Internacional de los Trabajadores y como cada año se espera que la participación de las principales centrales sindicales se exprese en el Zócalo de la Ciudad de México. Aunque sabemos que nada bueno vendrá de ahí para los trabajadores, es importante escuchar sus posiciones políticas; conocer sus diferencias internas, que afloran con mayor claridad en esa fecha; medir el “músculo” que muestran cada una de estas centrales.

Este año la situación que se vive en el mundo entero derivada de la pandemia del Covid 19 ha modificado de manera extraordinaria, para toda esta camada de líderes sindicales, la forma de hacer política, su colaboración, conciliación y oportunismo fue llevado a la realidad virtual, al ciberespacio. Es decir no quisieron correr riesgos de tener que enfrentar brotes de protestas al interior de sus filas por los cientos de trabajadores de todas esas centrales ante la situación de abandono en que los han dejado sus líderes en esta pandemia, así que de manera muy “responsable” decidieron cancelar las actividades de conmemoración del primero de mayo, para evitar el contagio entre los trabajadores por la aglomeración que significa el desfile y las concentraciones que rebasan los límites impuestos por el gobierno para evitar reuniones de más de cincuenta personas.

De tal manera que fue a través de sus cuentas personales o las de sus respectivas centrales que tuvimos que conocer los planteamientos que ofrecen a sus agremiados, al gobierno y sobre todo a la patronal. Los principales dirigentes del sindicalismo oficial, es decir, el de la Cuarta Transformación; el sindicalismo “charro” del Congreso del Trabajo; y, el neocharrismo sindical hicieron uso y abuso de las redes sociales, pues incluso llamaron a sus miembros a protestas cibernéticas, virtuales.

Los dirigentes del nuevo corporativismo sindical, lo de nuevo es porque son los representantes del sindicalismo de la Cuarta Transformación, Napoleón Gómez Urrutia, de la CIT y Pedro Haces Barba, de la CATEM, se dirigieron a sus agremiados, con mensajes y llamados de súplica a la patronal para que no desamparen a los trabajadores.

Napito, difundió a través de tuiter un vídeo donde en tono lastimero dice que no se puede marchar, ni hacer mítines ni concentraciones; afirma que se ha avanzado mucho en las reformas a la LFT para beneficio de todos los trabajadores, aunque aclara que todavía falta mucho, en un discurso antineoliberal que todavía no termina de empatar con el del presidente López Obrador, por lo que no le resulta fácil hablar en contra del neoliberalismo y parecer revolucionario; ya desde la celebración del primer año de la CIT en marzo pasado, que fue en medio de la pandemia, no hubo ni una palabra, ni una acción, ni nada que de alguna certeza a los trabajadores agremiados a esa central de que están bien representados; su llamado a la unidad del sindicalismo democrático es en realidad un llamado al vacío, un llamado en abstracto. Por su parte Haces Barba, desde la página oficial de su central difundió un vídeo en donde con ese estilo gansteril que lo caracteriza da un discurso en el que sin tapujos se desvivió en halagos y agradecimientos para los empresarios “que arriesgan su dinero para que millones de personas puedan llevar dinero a su casa”, reivindicando su propuesta de Pacto Nacional Solidario presentado desde su congreso nacional en marzo pasado, acto al que por cierto asistió el presidente López Obrador, propone también una Coalición Nacional.

En el caso de los viejos oficialistas, los representantes del Congreso del Trabajo, Aceves del Olmo el dirigente de la CTM, afirma a través de un vídeo, que sólo con un Acuerdo de Unidad Nacional, en una mesa de dialogo tripartita. “Estamos convencidos de que se requiere la celebración de acuerdos entre la representación obrera y patronal del país, con el apoyo y acciones impulsadas por el gobierno”, se manifestaba orgulloso de los trabajadores “porque se han adaptado para conservar sus fuentes de trabajo a convenios patronales que a algunos les afecta económicamente”; mientras les pedía que sean ordenados en el estar en casa y no salir porque se podrían contagiar. Mientras Víctor Flores del Sindicato Ferrocarrilero y vicepresidente del CT, un auténtico dinosaurio que no usa redes sociales, a través de declaraciones a la prensa, de la misma manera llamaba los trabajadores a guardar la cuarentena y ser respetuosos de las medidas gubernamentales.

En el nuevo sindicalismo, el dirigente de la UNT Francisco Hernández, junto con Agustín Rodríguez, firmaron un desplegado impreso donde afirman quees preciso establecer un Acuerdo Nacional para alcanzar mejores soluciones a los graves problemas nacionales”; “para impulsar aquellas políticas que fomenten la modernización, el crecimiento, la innovación, el desarrollo industrial y social, la protección de la población vulnerable y una mejor inserción de nuestro país en la economía mundial que surja tras la crisis, a fin de construir un nuevo modelo de desarrollo económico con justicia, inclusión social, equidad, democracia y prosperidad para nuestros pueblos y comunidades, con base en una nueva relación entre el Estado, los mercados, la sociedad y la naturaleza.”. Y aunque la Nueva Central de Trabajadores, que a pesar de su campaña #nuestrasdemandasnosonvirtuales, sólo se manifestó en una especie de mitin virtual, a través de un manifiesto se pronuncia contra los pactos y acuerdos nacionales que subordinen “los intereses de los trabajadores al capital”, critican al neoliberalismo pero expresan un apoyo tácito a AMLO y aunque sin ser abstracta como el de Aceves del Olmo, proponen convocar al sindicalismo independiente y democrático para una Convención Nacional Democrática de Trabajadores que no va al fondo del problema de los trabajadores de este país, ya que esa posición es sectaria y deja fuera a decenas de miles de trabajadores que se encuentran cautivos en las centrales charras y neocharras que controlan las principales ramas de la economía del país, 

Y mientras todos los dirigentes sindicales apelaron a las medidas de contención de la pandemia como la razón para que la clase trabajadora no hiciera acto de presencia ante el gobierno y la patronal, desmovilizándola para que no manifestara sus agravios y descontento por todos los atropellos y violaciones a sus derechos laborales que han llevado al borde de la muerte a decenas de trabajadores, toleran, permiten y hasta acuerdan con la patronal medidas para que los trabajadores no paren la producción y sean obligados a trabajar sin ninguna restricción ni norma de seguridad en medio de lo más agudo de la pandemia, lo que evidencia la falsedad y doble moral de su discurso y los muestra tal cual son ante la clase obrera y los trabajadores todos. Pero además al proponer pactos o acuerdos con la patronal, están sentando las bases para que la clase trabajadora siga siendo oprimida con mayor violencia en las actuales condiciones no sólo por la pandemia sino por la entrada en vigencia, en unas cuantas semanas, del T-MEC y por la propia crisis capitalista que ya venía padeciendo la clase trabajadora y que se ha visto acelerada con la peste del coronavirus.