El gobierno del Estado de Yucatán, protector de las ganancias de los Capitalistas

09.Ago.20    Noticias nacionales
   

Entre la población de Yucatán hay opiniones divididas respecto a quién es el responsable de la propagación del virus: por un lado, están los que opinan “quedémonos en casa; Los que salen de sus casas son unos irresponsables; Es gente ignorante que no entiende la situación por la que estamos pasando, la culpa no es del Gobierno, si no de toda esa gente”, sin embargo, este discurso no contiene un análisis verdadero


Ha trascurrido más de un mes desde que se reabrió la economía, y los contagios por COVID-19 siguen al alza. Actualmente, se registran alrededor de 200 casos al día, teniendo un nuevo pico máximo, registrado el 6 de agosto con un total de 234, esto como consecuencia de la reapertura prematura de la economía, revelándose así que las medidas que el Gobierno del Estado ha implementado para bajar la tasa de infectados (toque de queda, uso obligatorio de cubre bocas, regulación del número de pasajeros permitidos en el transporte público, etc.) han sido totalmente inútiles. El discurso del Gobernador Mauricio Vila es totalmente alejado de la realidad de la entidad, el gobernador hace hincapié en que los hospitales no están a su máxima capacidad, que se están tomando las medidas para hacer frente a la pandemia, que se está comprando equipo e insumos para atender las necesidades de la población, y que contamos con lo suficiente para enfrentar el virus, pero que, por otro lado, la responsabilidad de que los casos se reduzcan es únicamente nuestra, como ciudadanos.

            La realidad es totalmente diferente a la que el Gobierno del Estado de Yucatán nos dice, los hospitales ya están llenos en su totalidad, el personal médico labora horas extras, pasando días encerrados en un hospital al borde del hartazgo, no hay los insumos ni el personal suficiente, se ha habilitado en las pasados semanas el hospital provisional puesto en marcha en el centro de convenciones, sin embargo, este solo fue habilitado hasta que los hospitales comenzaron a colapsar. Siendo esto último la estrategia que sirvió para evitar el semáforo rojo, lo que significaba detener las ganancias de las empresas yucatecas, aliadas y protegidas del Gobierno.

 

Ganancias para la burguesía; culpas y contagios para los trabajadores

Entre la población de Yucatán hay opiniones divididas respecto a quién es el responsable de la propagación del virus: por un lado, están los que opinan “quedémonos en casa; Los que salen de sus casas son unos irresponsables; Es gente ignorante que no entiende la situación por la que estamos pasando, la culpa no es del Gobierno, si no de toda esa gente”, sin embargo, este discurso no contiene un análisis verdadero. La otra opinión existente es “yo no me puedo dar el lujo de quedarme en casa, tengo una familia que mantener, gastos por pagar, etc.”; comentarios externados, fundamentalmente, por la clase trabajadora. El primer discurso sirve a los capitalistas para establecer una división artificial entre la clase trabajadora, para buscar culpables entre sus filas y así, no apuntar al verdadero responsable, a su enemigo de clase; es decir, la burguesía y los monopolios. El segundo discurso, por otro lado, representa la dura realidad de la clase trabajadora y la imposibilidad para proteger su salud y satisfacer sus necesidades básicas.

            Sin lugar a dudas, la culpa es de los empresarios y del Gobierno (http://www.mexicoinsurgente.com.mx/opinion/la-culpa-no-es-del-individuo-sino-del-capitalismo/ ), ya que durante años se ha desmantelado el sistema de salud  mexicano en todos los niveles, siguiendo las directrices del capital. Por lo tanto, era de esperarse que el Gobernador de Yucatán, así como sus similares en el resto del país, al estar al servicio de la burguesía, lo único que ha hecho es dar resultados mediocres con soluciones a medias y sin sentido, como las mencionadas en los párrafos anteriores, que benefician a los monopolios que representan.

Antes de la reactivación prematura de la economía (1 de julio), en el Estado se registraba un promedio de 50 a 60 contagios diarios. Fue tal la prisa de Mauricio Vila por rescatar los negocios del capital que no le importó sacrificar a los trabajadores en plena escalada de contagios para resguardar las ganancias de la burguesía. Los efectos no se hicieron esperar y los resultados de esta “nueva normalidad” ya los mencionamos: en promedio 200 nuevos casos diarios de infectados, de los cuales, la mayoría, por su puesto, pertenecen a la clase trabajadora.

            La economía yucateca se basa, en su mayoría, en pequeñas y medianas empresas (PyME’s), comerciantes y trabajadores por cuenta propia, siendo estas más del 90% del total de empresas en el Estado. Sin embargo, es preciso aclarar la presencia de los monopolios tanto regionales, nacionales como internacionales, Yucatán es un Estado exportador, con un ejército industrial calificado y abaratado, por lo que se ha vuelto el oasis de inversión para la maquila de mercancías (Cerveza, diamantes, Aeropartes, ropa, calzado, etc.), cabe señalar que las condiciones y las prestaciones que gozan los trabajadores son mínimas, siendo la Entidad los últimos lugares en materia de salarios. Al decretarse la cuarentena y con ello el cierre temporal de los sectores no esenciales, la gran mayoría de los trabajadores fueron despedidos sin liquidación o enviados a sus casas sin sueldo.

            De igual forma, los trabajadores por cuenta propia, que viven del día a día, se han visto afectados por la pandemia ya que han perdido su medio por el cual han de llevar el alimento a sus casas. Muchos de ellos han decidido, con todo y el riesgo de contagio, salir a trabajar porque no les queda de otra. Entre la decisión de arriesgarse al contagio o morirse de hambre, han optado por la primera opción. ¿Se les puede tachar de “irresponsables” por esto?, ¿Es “irresponsable” tener que salir a conseguir lo necesario para llevar el pan a la mesa? A pesar de que el capitalismo sea el gran culpable, siempre se busca transferir la culpa a la clase trabajadora, como si de ella dependieran, en última instancia, sus condiciones de vida. La burguesía gana, aún en tiempos de crisis; los trabajadores pierden, y pierden todavía más con las crisis.

 

El carácter de clase de los contagios

Periódicamente, el Gobierno del Estado publica una tabla donde se muestran los nuevos casos de contagio y las colonias o fraccionamientos donde se producen, especialmente en lo referente a la capital, Mérida. Independientemente del día en que se revisen esas tablas, siempre habrá el común denominador de que en donde se producen más casos son en las colonias obreras, donde vive la clase trabajadora, mientras que en las zonas donde habita la burguesía, los casos nuevos son mínimos, tanto que ni aparecen en las tablas dedicadas a recabar los mayores casos de contagio. Mientras la burguesía está resguardada tranquilamente en sus casas, con todas las comodidades, lujos y sin ninguna preocupación (ya que, en caso de contagiarse aun disponen de sus elevados recursos para pagar un hospital y atención privados), el obrero tiene que salir a ganarse la vida, siendo además explotado, arriesgándose a contagiarse, tanto él como su familia, y en el peor de los casos morir. No cabe la menor duda de que los capitalistas son una clase parasitaria que vive y sobrevive a costa del trabajo del proletariado.

           

 

Fuente: https://geoportal.merida.gob.mx/vistas/10ccd81a4e1d070811762d320a11eef1

 

 

 

Por si esto no fuera suficiente, las consecuencias de la desaceleración económica como resultado de la crisis económica que atraviesa el capitalismo, no solo en México sino en todo el mundo, ya se han comenzado a percibir en los hogares de la clase trabajadora. Algo que en los pasados días se ha manifestado en una concurrencia elevada en los centros prestamistas de la cuidad,  en respuesta a la falta de ingresos en las familias. No cabe duda que la crisis económica no fue engendrada por la pandemia, como los economistas burgueses plantean, sino que esta última solo aceleró la crisis de sobreproducción capitalista.

Necesidad de organización

La realidad, como ya vimos, es que el verdadero culpable es la patronal y los gobiernos, en todos los niveles, solo resguardan los intereses de estos. Mientras tanto, los trabajadores siguen viendo cómo su situación empeora a cada día que pasa, con el Gobierno dándole la espalda y dando todo su apoyo a su séquito empresarial. Por ello se hace mas que evidente la necesidad que tenemos, como clase obrera y trabajadora a organizarnos, para poder hacerle frente a todo tipo de embates sean causados por la naturaleza o por el sistema que nos tiene inmersos no solo en una recurrente explotación sino en degradación constante de nuestras condiciones de vida. Solo organizados podremos salir adelante, superar la crisis sanitaria y la crisis económica provocada por la producción anárquica del sistema, solo cuando los obreros estemos en el poder, podremos garantizar una vida digna, la historia así lo ha demostrado.