El diálogo, una táctica dilatoria

16.Jul.16    Noticias nacionales - Opinión
   

DiaEl diálogo entre la CNTE y la Secretaría de Gobernación, a petición de ésta última por la presión que en todo el país hace la primera manda el mensaje, para el lector superficial, de que el gobierno del hambre y la miseria que encabeza Enrique Peña Nieto está a punto de ser derrotado con la fuerza del magisterio movilizado.


Nada más alejado de la realidad.

Es bueno que en los últimos días la presión sobre el gobierno para rechazar la reforma educativa que afecta los derechos laborales de los docentes en todo el país, que afecta también a padres de familia y a los propios educandos, esos que son, en términos gubernamentales, “el interés superior” de la reforma, haya elevado su nivel y sea ya una verdadera movilización nacional de maestros, padres de familia, trabajadores de otros sectores y estudiantes, donde también se ha expresado la solidaridad de actores políticos confrontados con el Estado mexicano.

Eso, sin duda ha evitado la posibilidad en el corto plazo, de nuevos actos de represión, como los que había anunciado Osorio Chong casi inmediatamente después de la masacre de Nochixtlán; poniendo la atención del mundo sobre el conflicto.

Pero, la experiencia reciente de procesos donde el Estado mexicano se ha visto obligado a aceptar el diálogo como una manera de buscar acuerdos con todos aquellos afectados por las acciones del gobierno, han sido siempre una manera de buscar alargar los conflictos, apostándole al desgaste de los opositores, antes de que se vuelva a intentar una nueva embestida contra éstos.

Y esto es lo que advertimos detrás de esta “disposición” de diálogo del gobierno. En Oaxaca, por ejemplo, el gobierno federal tratará de alargar el conflicto hasta después de la toma de posesión de Alejandro Murat, por lo que seguramente se implementarán paliativos que permitan distender el conflicto magisterial, y aunque cinco meses es mucho tiempo, esto es un posibilidad real, ya que además no se trata sólo de aislar al magisterio, sino de separarlo de otros sectores que ahora se suman a las protestas no contra la reforma educativa, sino también por sus propios intereses que se ven, o se verán afectado por la aplicación de otras leyes y medidas gubernamentales.

En ese contexto debe verse el nombramiento del ex candidato priista a la gubernatura Gutiérrez Candiani, al ser nombrado titular de las Zonas Económicas Especiales, que se tratarán de imponer a rajatabla, sobre todo en la región del Istmo, con el canal interoceánico.

Por eso se escuchan voces que advierten a los maestros que no vayan a abandonar la lucha.

Y es que el acompañamiento que ahora tienen los maestros no es sólo la solidaridad que se expresa, sino también la necesidad que tienen los trabajadores de ir construyendo un gran frente clasista que se oponga no sólo a la aplicación de tal o cual ley, sino de transformar este sistema injusto por uno superior.

De ahí que el magisterio movilizado debe tener bien claro que la posición del gobierno federal con el diálogo es sólo una táctica dilatoria que busca aislar y neutralizar ese poder de convocatoria que hoy tienen los maestros.