El desabasto de medicamentos: Pugna interburguesa

20.Abr.20    Noticias nacionales - Reportaje
   

Cuando importa más la economía que la humanidad.


En el periodo que actualmente vive la clase trabajadora tras la llegada de los cantos de sirena provenientes de la social democracia ha demostrado que lo único que han cambiado además de la administración son las condiciones que se viven día tras día, desafortunadamente ninguna es con un panorama de mejora.

Tras la victoria de MORENA en las elecciones del 2018 mucho se habló sobre si eran la mejor opción tras los enormes desastres que nos dejaron las administraciones pasadas con el PRI y con el PAN, incluso algunos sectores izquierdistas lo comenzaron a denominar como la “vanguardia del proletariado”, sin embargo, nada más alejado de la realidad que estas afirmaciones basadas en castillos en el aire.

Uno de los temas que más ha sonado durante esta nueva gestión del capitalismo es el desabasto de medicamentos, para ser más preciso de medicamentos oncológicos utilizados para tratar diversos tipos de cáncer.

El panorama se viene presentando desde 2019, con la consiga del presidente Andrés Manuel López Obrador de: “Combatir la corrupción” se han tomado múltiples medidas buscando mitigar y eliminar esta problemática muy fuerte de la que padece el capitalismo en México, además de buscar mantener su nivel de aceptación pues está en general fue de sus propuestas más fuertes en campaña. 

Tras minuciosas auditorías de la COFEPRIS (comisión federal para la protección de riesgos sanitarios) las cuales se reforzaron con esta nueva gestión, comenzaron a detectar diversas irregularidades en múltiples compañías del giro farmacéutico lo que derivó en cierres parciales de líneas de producción o incluso laboratorios enteros, entre las más mencionadas PISA farmacéutica donde figura su carácter imperialista con presencia en casi todo el continente americano. 

Todas estas medidas no podían manifestarse de otra manera, todo a costa de los trabajadores y de las trabajadoras por nada menos que pugnas interburguesas. Para llegar a este punto es necesario desmembrar lo ya relatado previamente. 

  1. El estado comenzó a preparar el terreno al cambiar el esquema que se tenía previamente sobre las licitaciones de medicamentos, aquellas cuyo objetivo es garantizar el precio, calidad y abastecimiento en tiempo y forma. Las cuales para el segundo semestre de 2019 quedaron inciertas pues previamente se proyectaban de manera anual, pues al dejar el panorama totalmente despejado no sólo afirmaba que las industrias tradicionales no se abastecen de la misma manera sus participaciones regulares, si no que además estaba notificando que ya muchas no iban a figurar en las opciones para cubrir las necesidades del sector público. 
  2. Al tener el terreno incierto y sumado a la reducción en los gastos de las instituciones también aseguraba un mayor enfoque en los objetivos de calidad de la COFEPRIS al hacer su trabajo más minucioso al momento de detectar irregularidades. 
  3. Los compadrazgos con el PRI desaparecieron pues previamente todas las empresas estaban totalmente bajo el proteccionismo del estado, en que al ser entregados los medicamentos a centros de distribución están tenían la característica de que si una empresa no cumplía con las cantidades mensualmente solicitadas, otra compañía podía hacerlo y para el siguiente mes la empresa que cubrió la necesidad pasada ya no entregaba y de esta manera la que había fallado en su entrega podría cubrir su saldo más el actual, estaba garantizado que ninguna empresa podría perder sus ganancias. 
  4. La nueva gestión efectivamente cumplió su objetivo, encontrar diversas irregularidades en compañías como PISA de la que más se vio afectada cerrando varias plantas en el país y cuyos costos de venta al sector salud se elevaban muy por arriba de los costos en el mercado, causa también por la que se le dio mayor enfoque al cubrir diversos terrenos en el sector público.
  5. La compañía al enfrentar este tema ante las demandas del estado sufrió diversos cierres de plantas y líneas de fabricación, en un intento de presionar la decisión del estado se detectó el intento de ocultar lotes liberados de medicamentos oncológicos para el tratamiento de cáncer. 
  6. El conjunto de estas dos situaciones tanto del estado como de este monopolio se vio reflejado en la escasez de tratamientos contra el cáncer, afectando a la clase trabajadora que estaba siendo atendida en los hospitales públicos. 
  7. Tras el cierre de plantas y líneas de fabricación las compañías se han visto en la necesidad de recortar los costos de nómina, es decir: despedir a los empleados. 
  8. El estado tratando de solventar la crisis que se desató con el desabasto de medicamentos, compró a la empresa francesa Mylan y además presumen de haberlo ejecutado a un menor costo, nada menos que una estrategia para reforzar las relaciones imperialistas a costa de la mano de obra nacional. 

Con estos puntos podemos darnos por enterados sobre la verdadera situación para los trabajadores y trabajadoras, una pugna interburguesa del estado y los monopolios que crecieron con las antiguas administraciones pasando ahora a fortalecer sus relaciones imperialistas con Europa, plantando terreno para ellos en cualquier momento tomar el control de estos sectores industriales. 

Si bien es cierto que los costos por los que se vendían al sector público eran excesivos y la evidente muestra de las compañías de defender su mercado a costa de la salud, es necesario reconocer que mientras exista un estado a favor de los grandes monopolios el futuro será gris para la clase que a costa de estas pugnas tiene que pagar con su salud y con sus trabajos. 

La posición tiene que ser clara, la gestión actual ya demostró estar favoreciendo a otro campo, campo que sabemos que no es el de los trabajadores y trabajadoras, campo que sigue permitiéndose que la clase obrera sea quien pague los daños de sus de acuerdos y las empresas que al mismo tiempo han dejado claro que el objetivo nunca fue atender la salud pública, si no una mera oportunidad de negocio. 

Los comunistas decimos ¡basta ya! los conflictos entre el estado y a que monopolios representa no puede seguir siendo un saldo cuyas consecuencias negativas paguen los trabajadores y las trabajadoras, la salud es una necesidad inmediata y el trabajo un tema serio. 

Si lo que se buscaba era enfrentar la corrupción con las medidas iniciales era suficiente para mitigarlas, si lo que se busca es reducir el costo basta con hacer una auditoría financiera y ver cómo aún con los precios inflados esas ganancias no van para aquellos que día tras día se dejan jornadas sin ningún beneficio mayor. 

Si lo que se necesita es acabar con el monopolio es necesaria la nacionalización de este sector, es necesaria la planificación adecuada de los productos y no permitir el sobre consumo y sobre producción que realiza la industria para asegurar su mercado. 

Pues si lo que se busca es atender eficazmente los medicamentos del sector público la medida en la que se está llevando es totalmente contradictoria, pues los intereses de la burguesía siempre quedarán por encima de cualquier bienestar social tal como ya se demostró recientemente con el aislamiento de los lotes liberados, si lo que se necesita es erradicar la corrupción está solo se dará bajo un estado obrero, basta ya de ese discurso a favor del pueblo que nada tiene que ver con la práctica real.