El costo de la Economía sobre la vida. Un llamado a la conciencia y razón

   

Daños irreparables en nombre del Capital


A raíz de la presente contingencia sanitaria por el COVID 19, múltiples gobiernos han tomado decisiones tardías o poco efectivas, el saldo ha sido miles de trabajadores enfermos y fallecidos. Esto porque se impone el peso económico sobre las vidas humanas, el interés de la máxima ganancia por sobre los que la genera. Esto tiene un costo irreparable para los trabajadores.

Los gobernantes nunca podrán explicar con lógica racional el enviar a trabajadores y trabajadoras a exponerse a la muerte para que las ganancias de los empresarios no sufran pérdidas. Los monopolios sólo conocen la irracionalidad de la máxima ganancia. No habrá palabras para explicar a los sobrevivientes que sus seres amados no van a regresar porque un burgués le importó más su dinero que la vida de sus semejantes.

Tampoco hay excusa política. Tanto los gobiernos liberales, socialdemócratas y derechistas se están mostrando como servidores del capital. Todo gobierno burgués es culpable de que la pandemia tenga costo de vidas humanas, pero más aquellos gobiernos que promueven el deterioro y desmantelamiento de los servicios públicos. Privatizar la salud es un crimen cuyo móvil es succionar ganancias a partir de los derechos fundamentales de la población.

Hoy nos enfrentamos a un sistema de Salud rebasado y cifras que no cuadran ni en papel ni en la realidad. Tenemos un número inmenso de seres humanos sin acceso a la Salud. Ante esto lo que propone AMLO es un convenio con los hospitales privados para que apoyen durante la emergencia, les ruega una graciosa concesión de algunos hospitales y clínicas. En México el gobierno no hace lo necesario para impedir que se sigan construyendo fosas para albergar los futuros muertos, muertos que apuntan los dedos señalando a los culpables que parecen; indiferentes invisibles e inexistentes: lo monopolios. 

La Vida de los seres humanos vale más que todo el dinero del Mundo. Pero aquellos que no lo entiendan, o pretendan no entenderlo, serán responsables de lo que no se puede arreglar. No hay forma de recuperar una vida, no hay forma de recuperar el amor de una madre o la sonrisa de un niño o las anécdotas de los abuelos.

A este paso. Nuestros gobernantes socialdemócratas nos condenan a muerte desde sus cómodas viviendas. Nos miran con desprecio sin poder ver más allá de las condiciones fenotípicas. Nos mandan como carne de cañón por una economía que no puede salvarse. 

¡Que el costo de la crisis la paguen los capitalistas!

¡Que la sangre de los muertos les ahogue en su inhumanidad y que la ira de los que perdieron todo caiga sobre sus cabezas!