El abandono escolar lo pagamos los hijos de la clase obrera

01.Abr.21    Juventud - Opinión
   

Lo que requerimos los jóvenes que estudiamos y los que no pudieron continuar sus estudios, es una sociedad en que la enorme riqueza social producida por los trabajadores pueda ser aprovechada por estos y no por los empresarios y los monopolios, y de esta forma se garantice la educación de calidad para todos.


A casi un año de que en las escuelas públicas la juventud continuáramos nuestros estudios de manera virtual por el confinamiento debido a la pandemia del covid-19, es más que claro que la pesadilla de la deserción escolar la pagamos los estudiantes que provenimos de los estratos populares, hijos de la clase obrera, campesina, y en general, hijos de trabajadores que no poseen más que su fuerza de trabajo para sobrevivir.

 

Tan solo, de acuerdo a los datos de la Dirección de Administración Escolar más de 23 mil alumnos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) dejaron de manera definitiva sus estudios en los niveles superior y medio superior (las escuelas superiores de Comercio y Administración son las que presentan el mayor número de abandono con 28 por ciento). En el caso de la UNAM, “desde principios del año pasado y hasta noviembre, 7 mil 700 alumnos de bachillerato y licenciatura suspendieron sus estudios y la última encuesta de Movilidad de la UNAM sostiene que en medio de la pandemia solo 62 por ciento de sus estudiantes matriculados cuenta con acceso a internet y que en los hogares del 25 por ciento de los alumnos no hay un espacio adecuado donde puedan estudiar.

 

Es decir, tan sólo entre las escuelas del IPN y de la UNAM suman, al menos, 30 mil jóvenes estudiantes que suspendieron de manera parcial o total sus estudios, 30 mil sueños de ser profesionistas, de aspirar a un nivel de calidad de vida mejor que fueron frustrados y que ahora se tendrán que atener a sueldos más miserables dado su nivel de estudios (y eso tan sólo son los datos oficiales). Sin embargo, no es muy difícil saber cuáles son las causas de este abandono escolar, ya que la división de clases socio-económicas también está muy presente dentro del sector estudiantil, sobre todo del sector público.

 

Lo anterior se traduce a que la crisis económica que estamos padeciendo afecta a los niños y jóvenes hijos de la clase obrera. Somos la gran mayoría de estudiantes, hijos de los trabajadores empobrecidos, de los que les recortaron el sueldo o peor aún, de los que fueron despedidos injustificadamente sin liquidación quienes nos enfrentamos a problemáticas tales como no poder pagar servicios como el internet, la luz, el agua, una computadora y/o una televisión para poder atender nuestras clases virtuales, o incluso para los que cuentan con alguno de estos servicios es complicado, ya que nos enfrentamos a la problemática de tener que compartir la computadora o el internet con algún otro familiar, cuestión que dificulta el desempeño escolar o desemboca en la deserción.

 

Es claro que a al actual gobierno capitalista no le interesan los estudios ni la calidad de vida de las masas populares, en medio de la pandemia los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres. Por tanto, para los estudiantes provenientes de las clases trabajadoras no hay otra opción más que organizarnos, hoy para defender nuestros derechos a obtener estudios de calidad y gratuitos. Lo que requerimos los jóvenes que estudiamos y los que no pudieron continuar sus estudios, es una sociedad en que la enorme riqueza social producida por los trabajadores pueda ser aprovechada por estos y no por los empresarios y los monopolios, y de esta forma se garantice la educación de calidad para todos.

 

Para esto debemos organizarnos políticamente. De nuestra parte, la Federación de Jóvenes Comunistas te invita a contactarnos sociales para organizarte y apoyarte con los jóvenes que estamos comprometidos a luchar, organizados en universidades para defender la educación pública, en centros laborales para defender los derechos de los trabajadores, en los barrios para defender las demandas populares y la dignidad de la clase obrera en general.