Educación: un evidente privilegio de clase

07.Sep.20    Noticias nacionales
   

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo calcula que 800 000 no podrán continuar estudiando al pasar de secundaria a preparatoria y que mas de medio millón tendrán que abandonar la educación superior y los programas de posgrado por dificultades relacionadas con la crisis económica, pero a qué clase pertenecerán, ¿a la nuestra?


Desde el arribo de la pandemia de Covid-19 a México y el inicio de la jornada de sana distancia en los meses de Marzo y Abril, por todo el país estallaron movimientos estudiantiles, mayormente universitarios, que demandaban soluciones a las dificultades que enfrentamos derivado de la contingencia y el repentino paso a la educación a distancia.

Acceder a la educación se ha dificultado todavía más, y tanto el gobierno federal como las autoridades educativas no han hecho más que simular medidas para salir al paso, tales como el nuevo programa Rechazo Cero y Aprende en Casa I y II.

Aquí hay un hecho que ahora salta a la vista y que la burguesía, ni aunque tenga bajo su control al Estado, puede ocultar más: es la educación de los hijos de los trabajadores la que corre peligro. Somos solamente los jóvenes de la clase trabajadora, que nos convertiremos en trabajadores, mas temprano que tarde, los únicos cuyo acceso o permanencia en la escuela se ha dificultado derivado de la crisis del sistema capitalista, crisis que toda la burguesía a nivel internacional se esfuerza por hacer pasar como consecuencia de la pandemia.  

Desde nivel básico a superior los principales problemas que enfrentamos, únicamente nosotros, son: la falta de recursos pata la escuela en línea, ya sea el acceso a internet o televisión abierta, no tener los dispositivos electrónicos en casa (ya no se diga de uso personal) para cumplir con los trabajos del curso y la imposibilidad de pagar cuotas de inscripción o reinscripción, lo que con el inicio del ciclo escolar se hace mas palpable tanto en las escuelas publicas como privadas, ya que nosotros y/o nuestras familias tenemos dificultades económicas nuevas o agravadas por la crisis. Todo esto sumado al rechazo de las instituciones educativas al que cada año nos someten y demás dificultades que tenemos con o sin crisis sanitaria.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo calcula que 800 000 no podrán continuar estudiando al pasar de secundaria a preparatoria y que mas de medio millón tendrán que abandonar la educación superior y los programas de posgrado por dificultades relacionadas con la crisis económica, pero a qué clase pertenecerán, ¿a la nuestra?

La única alternativa que realmente puede solucionar éste y demás problemas que enfrentamos, es organizarnos como clase para luchar por nuestros derechos y arrebatárselos a nuestros opresores. Ahora como estudiantes, mañana como trabajadores. 

 

Fotografía, Denhi Miranda