De la paranoia a la guerra sucia de Javier Duarte y su gobierno

17.Feb.16    Noticias nacionales - Opinión
   

PapaLa ola de violencia generalizada en el estado inscrita en el formato de crear las condiciones de terror y psicosis que facilite la actuación de bandas paramilitares escudadas en las actividades de una ilegalidad “tolerada”, hoy rebasa la misma capacidad de control a que está obligado ejercer el gobierno de Javier Duarte, que se muestra sumido en la peor de las decadencias.


La paranoia de un gobierno impuesto por el dinero, el fraude y la alianza con los sectores más reaccionarios ligados íntimamente a la delincuencia narco-empresarial, ya no soporta la mínima crítica ni el señalamiento de malestar ciudadano que crece en toda la entidad.

Entregar a la inversión privada el saqueo y despojo de la riqueza del territorio y facilitar la llegada de capitales monopólicos que menosprecian el valor real del trabajo-salario, conduce a un permanente y enfermizo desenlace político, que hoy se ve rebasado por los mismos a quien se invitó a “invertir” en las campañas electorales de los gobernantes.

La desaparición forzada, la persecución, el asedio y el asesinato de periodistas incomodos, el desgaste a que se ha sometido a los maestros, a quienes hoy se les golpea impunemente por los cuerpos de seguridad pública, la creación de supuestas “autodefensas” al cuidado de los intereses de los capitalistas. La creciente protesta social ante la pobreza, la miseria y el desempleo, la fantasmal aparición de “pseudoguerrillas” que fustigan y amagan a los defensores del territorio ante el despojo y la devastación ambiental, el secuestro y asedio policiaco de opositores, la creación y tolerancia de grupos paramilitares que golpean estudiantes y el aumento de la represión policiaca de manifestaciones tanto de pensionados y jubilados que reclaman se les entregue el fruto de su trabajo como de trabajadores inconformes con la aplicación de las reformas llamadas estructurales, nos muestran a un gobierno entregado a la violencia y a la incertidumbre.

Son los métodos de la modernidad policiaca estatal, es la estrategia fallida del mando único, que no logran ocultar el descredito de los grupos del poder económico, son las familias enfrentadas en un aparente “conflicto” electoral interno, que significa solamente la disputa por el control de los corredores de la delincuencia tolerada y cómplice política del empresariado gubernamental; significa que el gobierno del estado se desnuda para mostrar los intereses que defiende. Ya no más la coartada del gobierno federal de que son acciones del crimen organizado actuando como grupos paramilitares, hoy en Veracruz, son los cuerpos policiacos los que amenazan, roban, secuestran, desaparecen y matan, son los mandos policiacos los autores de las agresiones y son los gobernantes los capos que dan las órdenes criminales para provocar el terror que desmovilice la organización y la lucha contra las reformas antiobreras y antipopulares y contra los megaproyectos, pues esa es la exigencia de los monopolios para invertir en el estado.

La conclusión que hoy asumimos las mejores fuerzas del proletariado y del pueblo veracruzano es la unidad en la defensa de nuestros intereses de clase y la defensa del territorio, lo que hace urgente la organización popular y la creación de verdaderas guardias populares urbanas y rurales que protejan la vida misma de quienes luchamos por liquidar este sistema de opresión capitalista, considerando también no distraernos en la farsa electoral que se avecina, que nos conduce a la división y a enfrentar individualmente por medio del voto, siempre a favor de los mismos patrones y gobernantes vinculados al narcotráfico y al crimen organizado, sean del partido que sean.

Atentamente

¡Proletarios de todos los países, uníos!

Xalapa de Equez, Ver., a 13 de febrero de 2016

Comité Regional del Veracruz del Partido Comunista de México