Cien años sin John Reed

   

Hace 100 años que falleció el periodista, poeta y militante comunista estadounidense John Reed, en octubre nació, en octubre falleció y de la Revolución de octubre rindió testimonio en su célebre Diez días que estremecieron al mundo


Hay lucha en Colorado por liberar a los mineros,

de los tiranos y reyes del dinero y todos los poderes;

Hollaron la libertad que debía ser para ti, para mi,

pero la Justicia sigue adelante.

Aplaudan, muchachos, la causa sindical,

el Sindicato de Mineros de Colorado;

gloria, gloria a nuestra unión;

nuestra causa sigue adelante.

 

Hace 100 años que falleció el periodista, poeta y militante comunista estadounidense John Reed, en octubre nació, en octubre falleció y de la Revolución de octubre rindió testimonio en su célebre Diez días que estremecieron al mundo.

 

La trayectoria profesional de Reed es una muestra de cómo la fidelidad a las convicciones y la congruencia ideológica no está peleada con la calidad literaria y periodística. Al contrario, en buena medida la calidad de su obra ha permitido que la obra de John Reed haya roto la censura y la estigmatización que durante décadas han enfrentado otros autores comunistas, y también que su obra permanezca a través del tiempo.

 

El trabajo de prensa militante no necesariamente tiene que reducirse a ser un texto panfletario. Buena parte del valor que se le sigue dando al trabajo de Reed tiene que ver con su valor histórico. Diez días que estremecieron al mundo es un texto fundamental para estudiar la Revolución de Octubre, es un testimonio de primera mano que ofrece una visión en primera persona de un testigo directo de los hechos, es en sí mismo un trabajo invaluable.

 

A grado tal que cien años después la prensa derechista, por ejemplo, el español ABC ha sacado el día 19 de octubre un artículo de título, John Reed: las grandes mentiras de la revolución de Lenin, desde los ojos de un comunista. En el que aducen, el trabajo de Reed desmiente mitificaciones de la revolución socialista, a descuido de Lenin y su esposa, Nadezhda Krúpskaya, que prologaron la obra. Una simplificación insostenible. Si algo distinguió a Lenin fue su capacidad y su comprensión de lectura.

 

Cuando el periodista comunista escribe sobre las luchas de la clase obrera no solo está llevando a cabo un trabajo propagandístico, también está dando cuenta de hechos históricos, de la historia de los explotados, les está dando voz.

 

La historia oficial recurre a las generalizaciones, a los grandes personajes. Antes del Crack del 29, la Gran Depresión económica que, en 1929 afecto a las grandes economías capitalistas industrializadas, el gran relato casi siempre obvia la lucha de clases existente en los Estado Unidos, y entonces entra en escena la obra de John Reed rindiendo testimonio sobre las luchas obreras en Colorado.

 

Mientras el relato oficial situaba a Pancho Villa como un vulgar bandido y a sus combatientes como unas hordas de lumpen sin arraigo social. Ahí entra el trabajo de Reed, que nos muestra el lado humano de villa, sus preocupaciones políticas y sociales. El invaluable retrato del general Toribio Ortega, “el corazón más sencillo y el soldado más desinteresado de México”. la aparición de los que nunca tienen cabida en los grandes relatos de la historia que excluye a los oprimidos. Los peones sencillos que se habían alzado en armas en la revolución.

 

En tiempos en que desde supuestas posiciones progresistas, izquierdistas, radicales se nos pide aplaudir cualquier acción de violencia espontaneísta como si fuese una autentica acción revolucionaria, ¿cómo no valorar el aporte histórico de John Reed?

 

- ¡Evacuen el Palacio! - vociferaba un guardia rojo- Vamos, camaradas, ¡demostremos que no somos ladrones y bandidos! Todo el mundo fuera de Palacio, con excepción de los comisarios, hasta que se coloquen los centinelas.

 

A cien años de la partida física del camarada Jhon Reed valoramos su trabajo, al dejar testimonio de las luchas obreras, de las dos grandes revoluciones sociales del siglo XX, de mostrar el poder de la pluma, la importancia del trabajo de la prensa, que bien realizado puede incluso dejar huella y convertirse en historia.

 

También conviene recordar que la historia según el materialismo histórico que nos guía a los comunistas no es una línea recta hacia el porvenir al estilo positivista, y tampoco es cíclica, pues esta concepción implica la aceptación de un determinismo idealista. Entre avances y retrocesos combatimos, entre avances y retrocesos trabajamos por la revolución.

 

…El ala derecha se retiró, para celebrar aparte su propio Congreso, cuyos efectos se fueron diluyendo día tras día, hasta que, por último, se esfumaron sin dejar rastro…