Adición a la ley del Infonavit y su contexto

25.Jun.15    Noticias nacionales - Opinión
   

InfoEl 4 de junio se publicó en el Diario Oficial una adición al artículo 29 Bis de la Ley del Infonavit, en el cual se dice que los beneficiarios de los trabajos o servicios están obligados a cumplir con los deberes establecidos en la Ley cuando el contratista no lo haga. Tal iniciativa reconoce a los procesos de tercerización como una forma accesible que las empresas pudieran tener mayor productividad a partir de la utilización de servicios especializados externos.


La adición dicta:

“Articulo 29-Bis. Cuando en la contratación de trabajadores para un patrón, a fin de que ejecuten trabajos o presten servicios para él, participe un intermediario laboral o contratista, cualquiera que sea la denominación que patrón e intermediarios asuman, ambos serán responsables solidarios entre sí y en relación con el trabajador, respecto del cumplimiento de las obligaciones contenidas en esta ley.
La relevancia que tiene estas modificaciones son positivas dentro del mismo marco de regulación de la subcontratación en la medida que se equipara con otros códigos de trabajo similares en América Latina dónde se ha asumido la responsabilidad solidaria entre empresa solidaria y subcontratada con respecto a las responsabilidades con los derechos de los trabajadores. Curiosamente dónde han quedado lagunas en beneficio de las empresas y se ha acelerado la tercerización han sido en países supuestamente progresistas, Brasil y Uruguay, en este último se da un proceso aún más singular, la tercerización existe en empresas del mismo estado.

En el informe ”Perspectivas de la Alta Dirección en México 2014” de la consultora KPMG en México menciona que casi la mitad de los directivos mantendrá sus posiciones ya (sub) contratadas (49%), contra un 41% con respecto del año anterior (2013), y apenas 27% este 2014 considerará nuevos contratos en los siguientes años. De esta manera, en los rubros dónde subcontrarán servicios especializados el 8% lo hará en (sub) contratación de personal (suministro de personal), un 40% en procesos fiscales, 36% en tecnologías de la información, entre otros. De esta manera vemos que el interés de mantener y ligeramente aumentar la subcontratación de dará en México con gran interés en capital humano. La proyección que tienen las empresas en la subcontratación es obvia, en dicho informe el 72% de los directivos respondió que espera una reducción y eficiencia en costos con respecto a las operaciones en outsourcing.

El problema en que se encuentra dicha adición a la ley del Infonavit se encuentra en su contexto. Es difícil poder ubicar a estas empresas -outsourcing- en la medida que muchas se “desprenden” de las mismas unidades beneficiarias, es decir, los esquemas de sustitución laboral siguen existiendo, cuando una misma empresa se desdobla en más de una razón social o manda a los trabajadores a otra formas jurídicas, no-laborales, dónde no tiene ninguna pertinencia la Ley Federal del Trabajo, dejando a los trabajadores en una zona gris con pocos beneficios. Estas formas jurídicas existen como cooperativas (falsas), Asociaciones Civiles, contratación de trabajados especializados (falsos trabajadores autónomos), cambaceo, net-workig, tele-trabajo y/o trabajo a domicilio, etcétera.

Estas formas de simulación son precisamente las que no considera la Ley Federal de Trabajo, la mismas constituciones se sociedades mercantiles para contratar trabajadores es un hecho, a la vez, algunos sindicatos incluso se prestan a este juego de tercerización fungiendo en los hechos como agencias de colocación.

Dentro de la misma adición a la ley del Infonavit existe otro hecho que no se considera. La misma subcontratación de servicios externos supone de antemano una relación civil o mercantil entre empresas, empresa beneficiaria y empresa subcontratada, que por ende tienen una duración determinada. Existe de antemano una laguna en la misma Ley Federal del Trabajo, en su artículo 15 menciona:

“Artículo 15. En las empresas que ejecuten obras o servicios en forma exclusiva o principal para otra, y que no dispongan de elementos propios suficientes de conformidad con lo dispuesto en el Artículo 13, se observarán las normas siguientes:

I. La empresa beneficiaria será solidariamente responsable de las obligaciones contraídas con los trabajadores; y
II. Los trabajadores empleados en la ejecución de las obras o servicios tendrán derecho a disfrutar de condiciones de trabajo proporcionadas a las que disfruten los trabajadores que ejecuten trabajos similares en la empresa beneficiaria. Para determinar la proporción, se tomarán en consideración las diferencias que existan en los salarios mínimos que rijan en el área geográfica de aplicación en que se encuentren instaladas las empresas y las demás circunstancias que puedan influir en las condiciones de trabajo.”

Dicho artículo hace mención a dos variables, “forma exclusiva” y “elementos propios suficientes”. Lo que se desprenden cuatro circunstancias posibles: Dos dónde la empresa subcontratada o externa puede o no tener elementos suficientes, y otras dos circunstancias dónde trabaja o no exclusiva para una empresa beneficiaria. La ley sólo especifica una circunstancia de manera explícita, la empresa intermediaria o prestadora de servicios no dispone de elementos suficientes y trabaja de manera exclusiva para la empresa central o beneficiaria. En las otras tres circunstancias se dicta apenas una responsabilidad solidaria y las beneficiarias son responsables directas de las obligaciones contraídas con los trabajadores, en los mismos procesos de cooperación inter-empresarial se desdibuja todo esto.
Sin embargo, antes de estas imbricaciones existe la condición de que los contratos entre empresas se renuevan en el mejor de los casos, reanudando obligaciones y derechos. Estas formas de cooperación inter-empresarial están por encima de los mismos derechos laborales, lo que en los hechos anula el derecho a la estabilidad laboral y de lo que todo ello derive (vacaciones, PTU, IMSS, Infonavit), siendo una clara violación a lo previsto a los artículos 36, 37 y 39 de la Ley Federal del Trabajo sustancialmente dónde se menciona “si vencido el término que se hubiese fijado subsiste la materia del trabajo, la relación quedará prorrogada por todo el tiempo que perdure dicha circunstancia.” La realidad es que aun existiendo materia de trabajo las relaciones entre empresas se anulan una vez terminado la contratación de servicios entre ellas.

Tal circunstancia es un retroceso dentro del mismo marco del derecho burgués dónde se da prioridad al Derecho civil y mercantil sobre el Derecho laboral. Por tanto, la misma ley sólo sirve de instrumento cada vez más abierto para las artimañas del capitalista y la libre explotación, ciertamente la ley nos deja márgenes para defender los derechos laborales o dar incipientes pasos que nos lleve a organizarnos. Pero no podemos ser ingenuos cayendo y encerrarnos dentro de los límites del derecho burgués.

Cabe señalar que el outsourcing se da dentro de una cadena de producción, la organización de los trabajadores no tiene que darse solo nivel unidad empresa, sino a nivel de cadenas productivas, en tanto el outsourcing intervienen incluso más de dos empresas.