Correspondencia. Cartas Pioneras a Lenin

Martha Aguilar
24.Jul.13 :: Columnas

De la correspondencia de Lenin que se conoce, hay una que se descubrió en el transcurso de la investigación que realizó la periodista Lia Simonova en el periodo de 1958-1978 y que se publicó bajo el título Virajes del destino. Dicho trabajo tenía como fundamento la sospechaba de que el cuento Fiesta de año nuevo en Sokolniki, de Bonch-Bruievich, estaba basado en hechos verídicos. Y es a través de una serie de pistas recopiladas en su investigación (entrevistas, memorias, viajes, documentos), que deduce la existencia de unas cartas pioneras a Lenin.

El cuento habla de una celebración de año nuevo que se llevó a cabo en la Escuela Forestal de Sokolniki. Esta escuela dio asilo a hijos de revolucionarios, huérfanos de guerra, niños enfermos, vagabundos, etc. Allí se les daba formación académica, y simultáneamente se les formaba en el trabajo, el arte y la ciencia, con altos valores comunistas: en la igualdad, la cooperación, la fraternidad, entre otras cosas. Sumado a lo anterior, la Escuela Forestal era uno de los lugares donde se podía dar atención médica y recuperación a los enfermos durante la Guerra Civil.

Según Simonova, en aquella época (1918) no había hospitales para adultos y cuando Nadezhda Konstantinovna Krupskaya presentó complicaciones con la enfermedad de Basedow y malestares del corazón, los médicos la enviaron a la Escuela de Sokolniki para que pudiera recuperarse y recibir atención. Un visitante frecuente de Nadezhda Konstantinovna: Lenin. Esa fue una de las razones porqué fueron invitados a la celebración de año nuevo de la Escuela Forestal (1918-1919).

Buscando a los participantes de la celebración con la intención de documentarlo, Simonova se percata de que al final del cuento, Bonch-Bruievich hace mención de la correspondencia entre Lenin y los niños de la Escuela Forestal. Encontrar esas cartas representaba para Simonova ubicar a más participantes de la celebración de año nuevo.



A pesar de no haber encontrado el material epistolario, y ya a punto de dar por terminada la investigación, encontró datos aún más interesantes al recibir la llamada de María Vasilievna Steshova del Instituto de Marxismo-Leninismo de la RSFSR, a donde había acudido en busca de las misivas, y quien le confirmaría la existencia de cartas de niños a Lenin. Entre los firmantes de esas cartas figuraban los niños del orfanato Lenin adjunto a la estación Podsolnechnaya, los educandos del orfanato para adolescentes Rosa Luxemburgo, los jóvenes pioneros del séptimo destacamento provincial Krupskaya de Viatka, el colectivo infantil del orfanato 31 Lenin y los niños del orfanato de los ferrovarios de Taganrog. Entre los mensajes de las misivas hay buenos deseos, dibujos, poemas y compromisos. En aquellos mensajes infantiles aparecen con fulgor la confianza en la Revolución y la decisión de defender el Poder Soviético, tal como se puede leer en las siguientes líneas:

” (…) Alentados por su cariño y preocupación, comenzamos a olvidar los difíciles tiempos anteriores al Poder Soviético, acumulamos fuerza para ser el orgullo y la reserva segura de quellos camaradas que se han agotado en la difícil senda de la construcción de la gran república mundial del trabajo.

Prometemos continuar enarbolando orgullosa y valerosamente la bandera roja que surgió de vuestro esfuerzo y de vuestra sangre.”

Educando del Orfanato Rosa Luxemburgo

De entre las cartas que revisó Simonova, la que más llamó su atención fue la carta de los niños de los ferroviarios de Taganrog. Este orfanato, como su nombre sugiere, fue organizado por los ferroviarios de Taganrog, casi al final de la Guerra Civil, dada la situación que vivían los niños de Taganrog que vagaban por las vías, sin hogar, huérfanos.

“Organizar un orfanato en aquella época no era nada fácil. Los ferroviarios con mucha dificultad conseguían sábanas, fundas, ropa, comestibles. La carencia de alimentos era muy grave. Entonces, los comunistas y los komsomoles adoptaron una determinación: todo lo que se requisaba a los especuladores se enviaba a los niños”.

Lo anterior es una muestra del contexto en el que se elaboraron las cartas, pero también dan cuenta de la preocupación que el Poder Soviético tenía por los niños, quienes escriben:

” Moscú. Kremlin, Sovnarkom. Al presidente del Sovnarkom.
25/XI-22

Nosotros, los niños del orfanato de los ferroviarios de Taganrog, al celebrar el 5to. aniversario de la Revolución de Octubre y el primer aniversario de nuestro orfanato, te enviamos querido Ilich, un cariñoso saludo. Desde el día de hoy nuestro orfanato llevará tu nombre. Te pedimos, por favor, querido Vladimir Ilich Ulianov, que nos envíes tu retrato con tu autógrafo. Cuando seamos grandes defenderemos firmemente el comunismo y el Poder Soviético. Y seguiremos los pasos de nuestros padres y hermanos que conquistaron la libertad.

Miembros de la comisión elegida por la Asamblea general de los niños. Sharapov, Goluski, Leinweber, Ershov, Bolikov.”

La última parte del texto representa para Simonova, un juramento. Esas palabras la impulsaron a investigar si los chicos lo habían cumplido, teniendo como resultado una ardua y difícil búsqueda seguida del encuentro con algunos de los participantes en la elaboración de la carta. Después de más de 50 años, en su hacer cumplían la defensa firme del comunismo y el Poder Soviético. Simonova se encontró con obreros, soldados caídos en la Gran Guerra Patria y un veterano de guerra.

Esa fue una de las generaciones más valerosas de revolucionarios. Esos pioneros que habían firmado la carta, se convirtieron en los jóvenes que le pusieron un alto al fascismo, fueron “la reserva segura” que defendió “firmemente el comunismo y el PoderSoviético” cuando el destino entero de la humanidad se jugaba en la guerra.

Simonova termina su narración diciendo que la historia “hay que conocerla bien y preservarla de manera sagrada”. Especialmente cuando hay que cumplir nuestros juramentos.