Colombia: Los tiempos y los ritmos de la paz

Delegación de paz de las FARC-EP

Al terminar el octavo ciclo de conversaciones en la Habana, de manera insólita, la delegación gubernamental, luego de decir que existen avances, particularmente en la política social en el ámbito rural, afirma que el ritmo de las conversaciones ha sido “insuficiente e inconstante”. Pero lo peor de todo, es que se deje insinuado que la falta de acción es responsabilidad de la insurgencia.

Para las FARC-EP no hay dualidad en su optimismo frente a la paz, la creemos necesaria y posible. Consideramos que a su búsqueda hay que dedicarle más tiempo que el que se le dedica a la guerra.

Cuando se habla de tiempos para pactar la paz, la cicatería acompañada de mentiras como las que se han proferido desde el ministerio de agricultura en lo que concierne al despojo de la tierra, no luce.

Cuando la insurgencia Bolivariana habló de colocarle ritmo armonioso y decidido a las conversaciones, lo hizo en serio. De inmediato acompasó sus movimientos lanzando una verdadera descarga de propuestas que, en desarrollo del conjunto del primer punto de la Agenda, ya han completado la cantidad de 100. Todas están en conocimiento de las comunidades y de ellas mismas han tomado gran parte de las iniciativas.



Un camino expedito para la paz significa un camino sin obstáculos. ¿Si las FARC-EP han puesto este ritmo, han hecho estas propuestas, colocan todo su optimismo y fortalecen su Delegación en función de entregarse plenas al propósito nacional de la reconciliación, quién es el que pone los obstáculos?

Si observamos bien, en los primeros 7 ciclos, se logró, con un enorme esfuerzo de todos, evacuar casi la totalidad del primer ítem del punto uno de la Agenda (Acceso y uso de la tierra. Tierras improductivas. Formalización de la propiedad. Frontera agrícola y protección de zonas de reserva). Y en el octavo ciclo la intensidad y el compromiso de trabajo han sido tales, que logramos evacuar los ítem 1.2 (Programas de desarrollo con enfoque territorial), 1.3 (Infraestructura y adecuación de tierras), 1.4 (Desarrollo social: Salud, educación, vivienda, erradicación de la pobreza) y más de la mitad del punto 1.5 (Estímulo a la producción agropecuaria y a la economía solidaria y cooperativa. Asistencia técnica. Subsidios. Crédito. Generación de ingresos. Mercadeo. Formalización laboral), dejándose incluso realizado el intercambio de documentos de opinión concerniente al punto 1.6 (Sistema de seguridad alimentaria).

¿Alguien dudaría que haya habido avance? Hacerlo es un despropósito. Todo tiene su tiempo y más cuando hablamos de ritmo, y en el caso nuestro los resultados ya suman muchas cuartillas. Nuestro optimismo frente a la paz no tiene posiciones duales, están listas nuestras propuestas para abordar cualquier punto de la Agenda sin perder de vista su preámbulo que es el espíritu de los diálogos de La Habana. Sabemos que la opinión pública reclama resultados y por eso creemos que ya es hora de presentarle al pueblo colombiano un primer informe de lo que hasta ahora son los puntos de aproximación en el tema del desarrollo agrario y rural.

No olvidemos que las FARC-EP siempre han insistido en hacer un diálogo de cara al país con amplia participación ciudadana, con el constituyente primario como protagonista fundamental.

La Habana, sede de los diálogos de paz.