Reforma fiscal: un robo empresarial

Julio Cota, Miembro del Buró Político del PCM
12.May.13 :: Noticias nacionales

Cuando el sistema capitalista está en crisis, el aumento de impuestos en alimentos, medicinas, renta, servicios, etcétera., se vuelve una necesidad; todo ello con los propósitos de aumentar el consumo y disminuir el ahorro de los trabajadores, mantener el Estado parasitario burgués y estabilizar el sistema capitalista de producción a costa del pago de impuestos de los trabajadores. Así es que en “La Lucha de Clases en Francia de 1848 a 1850”, Marx explica que “(…)el impuesto es el pecho materno del que se amamanta el Gobierno (…)El impuesto es el quinto dios, al lado de la propiedad, la familia, el orden y la religión.”

Desde hace mucho tiempo los monopolios no permiten la libre competencia de las mercancías en el mercado, se producen las crisis económicas por exceso de ahorro y producción. Por ello, a la burguesía no le basta reducir los salarios de los trabajadores para aumentar sus ganancias.

Si los salarios caen el poder adquisitivo de los trabajadores disminuye, con lo que se reduce también el consumo. Por lo tanto, la finalidad de sistema fiscal burgués consiste en cobrar más los servicios públicos, aumentar el consumo y disminuir el ahorro de los trabajadores.

Al cobrar impuestos, los trabajadores tienen menos renta y ahorran menos, y ese ahorro cobrado en forma de impuestos, es destinado al consumo público, intentando de esta manera resolver mediante la circulación de mercancías, un problema de sobreproducción inseparable del capitalismo. De esta forma, el Estado se convierte en una máquina de cobrar impuestos para poder aliviar el exceso de mercancías en los mercados, comprándolas por un valor superior.

Las administraciones públicas tienen que recaudar y gastar constantemente para poder mantener el sistema capitalista de producción. Así la burguesía pretende solucionar sus problemas, recaudando impuestos a los ciudadanos mediante la compra de productos de primera necesidad.

En México se extrae mayores recursos de quienes menos ingresos obtienen, mediante una legislación fiscal que beneficia a quienes tienen mayores recursos, por devolución de impuestos.



Según el reporte de recaudación 2012, los trabajadores que ganaron entre uno y hasta diez salarios mínimos entregaron al fisco 8 mil 679.5 millones de pesos, lo que los convirtió en el rango salarial que más aporta a los ingresos al gobierno. Eso significó que aquellos contribuyentes que ganaban entre mil 943 y hasta 19 mil 428 pesos al mes fueron los que más recursos dieron por el pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR).

Los más recientes datos del INEGI muestran que de los 48.7 millones de personas ocupadas que hay en México, 35.7 millones ganan de uno y hasta cinco salarios mínimos, es decir, casi tres cuartos de la población trabajadora se ubica en esa remuneración.El grupo poblacional que gana entre 11 y 20 salarios mínimos aportó 2 mil 216 millones de pesos del total de la recaudación que generó el gobierno federal por el ISR.

Mientras, los grandes monopolios como Televisa, Bimbo, Telmex y otros, se benefician con las millonarias devoluciones de impuestos en cada periodo fiscal. En una auditoría aplicada al Servicio de Administración Tributaria (SAT), detectó que 20 grandes contribuyentes concentraron el mayor volumen de devoluciones por concepto de Impuesto al Valor Agregado (IVA), Impuesto Sobre la Renta (ISR), Impuestos a los Depósitos en Efectivo, (IDE), sumaron 63 mil 891 millones de pesos.

Por su fuera poco, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado propone aplicar un impuesto verde de cinco pesos por litro al consumo de la gasolina, pretendiendo recaudar 400 mil millones de pesos adicionales, lo que representaría más de dos terceras partes de lo que se junta actualmente a través del IVA.

Es falso que dicho impuesto afecte principalmente sectores con mayores ingresos.

Como sabemos cada mes la gasolina aumenta mensualmente alrededor de 11 centavos. Con ello los aumentos afectan no sólo a la industria o a el comercio, sino a toda la población; los precios de los productos de primera necesidad aumentan cada vez que sube la gasolina.

Por otro lado, si una empresa quiere obtener el beneficio fiscal bajando sus utilidades, lo único que debe hacer es “dar un par” de donativos deducibles. Esto perjudica a los trabajadores, quienes regularmente se les dice que no recibirán reparto de utilidades porque la empresa esta en crisis o tuvo “gastos” altruistas.

La mayoría de las veces empresas como Waltmart, Oxxo, farmacias etc., aplican el redondeono con ánimo generoso, sino más bien de forma inducida y forzada a los consumidores. Muchos se amparan en fundaciones, con imagen de altruismo, para evadir impuestos. Desde que las grandes empresas crearon sus respectivas “fundaciones humanitarias”, y la legislación se adaptó a su capricho para que los “donativos” fueran deducibles de impuestos, la oligarquía mexicana encontró la forma “legal” de evadir impuestos.

Asimismo, en nuestro país las compañías “patitos” de subcontratación no cumplen con los requisitos fiscales y por ende, reduce los derechos laborales. Más de 34 mil empresas legítimas pequeñas, medianas y grandes no pagan impuestos retenidos ni aportaciones de seguridad social. Dichas empresas dejaron de pagar 19 mil millones de pesos en 2010 por concepto de IVA, según datos de Inteligencia en la Dirección de Negocios.

Hoy en nuestro país las contradicciones interburguesas van quedando superadas, pues en las Cámara de Diputados y Senadores, aparatos jurídicos y cualquier instrumento ejecutivo y legislativo, han resulto a favor de los capitalistas. Ejemplo de esto han sido la Reforma Laboral.

En distintas ocasiones el PCM ha señalado que el recién firmado “Pacto por México” es la demostración de que los diferentes partidos electorales en nuestro país: PRI, PAN y PRD, son uno mismo. No debemos esperanzarnos en la demagogia y oportunismo del PRD quien por un lado, llama a “luchar” contra el IVA y por el otro; ha firmado el “Pacto por México” y la aplicación de las Reformas Estructurales, en este caso la fiscal.

Por lo tanto, la clase obrera y los sectores populares debemos oponernos a pagar los impuestos burgueses, pues estos son la base sobre la que se asienta la policía burguesa, el ejercito burgués, el derecho burgués, la ideología burguesa, y todo el sistema de explotación.

No se trata entonces de exigir una reforma tributaría “progresista” que haga pagar impuestos a quien los evade. La clase obrera y las capas populares deben negarse a pagar los impuestos. Los impuestos son una forma de trabajo no retribuido que se destina a cubrir las necesidades de los explotadores. Debemos incitar al pueblo a negase a pagar los impuestos, salir a las calles a protestar contra estás medidas, y no seguir manteniendo al Estado parasitario burgués y estabilizar las ganancias de los capitalistas.