Minerales norcoreanos ¿el verdadero tesoro que persigue EEUU?

Alberto Buitre, tomado de Oficio Rojo

Ricos minerales con inusual estabilidad, útiles para el desarrollo de la tecnología más avanzada y que sólo se encuentran en la República Popular Democrática de Corea (RPDC), serían una de las verdaderas razones que motivas la agresión militar de los Estados Unidos sobre esta península, tanto, que de su explotación podría depender la supervivencia del sistema capitalista.

Al menos así lo considera la periodista internacionalista mexicana Nydia Egremy en un artículo pubilcado en el diario 24 Horas de este país, donde señala que la industria más desarrollada tecnológicamente se nutre con estos minerales estratégicos que son raros no por su escasez, sino porque es difícil obtenerlos en estado puro ya que aparecen mezclados con otros minerales y porque su composición química es inestable.



Son elementos que solamente se encuentran del número 57 al 71 de la Tabla Periódica como stungsteno, grafito, sulfato de barita, molibdeno, antracita, magnesita, hierro así como magnesio, plomo, cobre y zinc que podrían nutrir “al ávido sistema de producción capitalista”, y que por capricho geológico se encuentran en minas de la RPD de Corea.

“De esas caprichosas tierras raras depende la fabricación mundial de imanes de alto flujo, superconductores, láseres, equipos de resonancia magnética nuclear, automóviles eléctricos e híbridos, equipos aeroespaciales, pantallas planas de computadoras, televisiones, smartphones, lámparas incandescentes, frenos o filtros de agua”, publica Egremy.

La periodista también destaca la opinión del l investigador Choi Kyung-soo del Instituto de Recursos de Norcorea (NKRI) con sede en Seúl (¿?) sobre que la RPDC recibe “grandes ingresos por la extracción y exportación de esos elementos, que para e, tienen un valor comercial estimado de 9,7 billones de dólares (trillones, según la escritura en inglés)”.

Se afirma de hecho que las ganancias para la RPD de Corea se elevan a los mil 700 millones de euros (unos 28 mdd) al año de Producto Interno Bruto (PIB), lo cual es posible gracias a la colaboración que el país comunista hace con la industria china Tianchi Industry and Trade.

Y no sólo eso, según la periodista, “mientras el mundo atestigua la escalada retórica y el despliegue armamentista entre la República Popular Democrática de Corea (RPDC o Norcorea) y Occidente, corporaciones mineras estadunidenses, británicas, canadienses, chinas y de otras naciones renuevan sus contratos con Pyongyang para acceder a las llamadas tierras raras, el verdadero arsenal estratégico de aquel Estado”.

¿El mundo puede confiar en los reportes de Egremy? Porque de resultar ciertos, estaríamos ante el develo de, quizá, el más elevado interés imperialista sobre territorio norcoreano: literalmente, los minerales de la discordia, en tiempos cuando el petróleo de Medio Oriente es saqueado por Estados Unidos bajo condiciones de guerra.