Los maestros de Guerrero imparten lecciones para los de abajo

Diego Torres, Julio Cota, miembros del Buró Político del PCM

Cuanto temor ha causado a la oligarquía los palos, piedras y resorteras de los maestros de Guerrero. Cuan vulnerables son las fuerzas represivas, los partidos políticos burgueses y sus podridas instituciones ante la fuerza organizada y decidida de decenas de miles de trabajadores. La insumisión de los maestros de Guerrero da grandes lecciones de las que todos los de de abajo podemos aprender.

Los de arriba no son intocables. “Yo nunca pensé que tomarían acciones tan violentas, tan salvajes, tan bárbaras”, declaró el gobernador del estado de Guerrero Ángel Aguirre, luego de que maestros de la CETEG e integrantes del Movimiento Popular Guerrerense incendiaran las sedes del PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, el pasado 23 de abril en Chilpancingo. Pasaron desde entonces ya bastantes días sin que la furia de los partidos que se dicen dueños del monopolio de la fuerza, que se dicen cogobernantes de este país pueda traducirse en algo. Los llamados a la represión de las patronales, los medios y los jerarcas de los partidos, junto con las órdenes de aprensión han quedado reducidos por virtud de la firmeza de la mayoría del magisterio en un balbuceo inútil.



La socialdemocracia es una fuerza de los de arriba. Esas piedras son uno de los primeros golpes serios que regresan los de abajo a la criminal socialdemocracia de este país. Con ellas se comenzó a sepultar para una buena parte de los trabajadores los últimos vestigios de la máscara de supuesta izquierda de esos partidos.

No cabe duda de que Ángel Aguirre así como sus homólogos de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera y del estado de Morelos, Graco Ramírez Abreu egresaron de la misma escuela de policía. El ejemplo más claro es el de Graco quien ante los hechos en Guerrero ha declarado que “…la decisión debe ser del Estado mexicano, hay que tomar decisiones drásticas. (…) Es un problema del país, o paramos esto o el país se va a hundir”.

Queda claro que el llamado Pacto por México, PRI, PAN, PRD, el Movimiento Ciudadano o llámese Morena son y serán lo mismo: un instrumento de los monopolios y del Estado burgués para la dominación de los trabajadores. Aunque también su aparente solidez para responder en bloque a la inconformidad de los oprimidos de México lleva el costo de hacer evidente su identidad de clase.

Falta hacer evidente su ligazón y extensiva esa repulsa a los cuadros oportunistas actuantes dentro del movimiento obrero, los que este 1° de Mayo alabaron la reforma laboral y los que llamaron a formar un “Pacto social por México” con su concurso. Aquellos que comúnmente usan la dominación de una base obrera para favorecer a su particular patronal en las disputas entre monopolistas de la minería, las telecomunicaciones y otros sectores.

El movimiento popular puede pasar de la ofensiva a la defensiva y viceversa. Durante los primeros días de Abril los maestros fueron desalojados de la Autopista del sol. El pueblo de México está acostumbrado a vivir en carne propia o a la distancia televisada este tipo de escenarios. Más esta vez algo varió. Generalmente a la pérdida de la posición –llámese carretera, caseta, oficina, escuela, etc.- seguía una desbandada desorganizada de quienes ahí confrontaban a las fuerzas policiacas, en la atropellada huida caían detenidos numerosos luchadores. Ésta vez, ante la concentración policiaca, el magisterio se replegó con sus filas ordenadas, prácticamente intactas –un par de aprensiones que posteriormente fueron liberados-, y desató acciones más contundentes con el pasar de los días.

Los de abajo pueden oponer una fuerza. El día 9 de abril los maestros marcharon junto con los normalistas de Ayotzinapa y un contingente de policías comunitarios de Tixtla armados. Sobre la carretera, a la entrada de Chilpancingo se presionó hasta lograr por parte de la PGR la liberación del Comandante de la policía comunitaria Nahúm Santos Bartolo. La marcha continuó hasta el centro de Chilpancingo, en la calle 5 de Mayo se ingresó al Juzgado Primero del Poder Judicial, donde estaba rindiendo declaración el profesor Mario Durán Torres. Paralizadas las actividades del poder judicial y rodeado el lugar, el abogado del profesor avisó al contingente que el profesor sería liberado en unas horas.

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Mientras la COPARMEX, sus medios y sus partidos exigen mano dura contra los maestros, éstos maestros exigen el 6 por ciento del Producto Interno Bruto para la construcción y rehabilitación de escuelas, la eliminación del pago de cuotas escolares, la creación del Instituto Autónomo de Evaluación Educativa que respete los contratos colectivos de trabajo, escalafones y plazas de normalistas por usos y costumbres de las comunidades.

¿Reforma educativa para mejorar la calidad académica? Es posible esto sin atender el rezago educativo en materia de infraestructura en zonas marginales, con estudiantes mal alimentados y desnutridos, sin planes de estudio acorde a las necesidades de la población. Evaluar a los maestros, ¿Quiénes, las instituciones corruptas del Estado? ¿El presidente que no recuerda de que tratan sus tres libros favoritos? ¿Los intelectuales “expertos” de la televisión?

“Es evidente que atrás de este movimiento existen otras fuerzas, eso está acreditado”, aseguró Ángel Aguirre en días recientes. Y efectivamente, los maestros guerrerenses tienen un amplio respaldo popular porque sus demandas son las mismas que miles de padres de familias que no están dispuestos a vaciar sus bolsillos para una educación privatizada. Una fuerza que se expande ya, en varios estados del país contra la Reforma educativa.

La condena que realizan los medios desinformativos sobre la violencia de los maestros no es algo nuevo. No es de sorprendernos que para los monopolios de la comunicación bloquear carreteras, quemar sedes y pintar bardas, sea más violento que el rezago educativo, la marginación, la exclusión de los procesos de selección y las leyes represivas acordadas por los politiqueros.

Pero en el conflicto que se vislumbra se disputa aún más cuestiones que la educación y los derechos laborales. En el camino se entrecruzan y chocan también los intereses de los pueblos campesinos y los de los monopolios que pretenden extraer las riquezas minerales de la región.

La zona de la montaña, es un imán para los intereses de la Goldcorp, Minaurum Gold, Hochschild, Camsim, Minera Zalamera, Ningbo Yinyin, Alphamin, Dowa Mining, Sumitomo Metal, y otras mineras. De hecho cuentan con concesiones para explotar las vetas en el estado desde el 2010. Ángel Aguirre hace dos años, cuando era candidato, se pronunció en una entrevista a una televisora local a favor de la instalación de las mineras.

Los pueblos, mayoritariamente indígenas, de las zonas de prospección se oponen firmemente a ser despojados de su tierra o a permitir que se destruya con la instalación de las explotaciones su sustento campesino. Resulta asimismo que se trata de la zona donde el proceso de formación de autoridades y policías comunitarias tiene su epicentro. Una población de 300,000 habitantes, dedicados al cultivo de café en 8,800 minifundios cafeticultores, y en menor medida al de Maíz, Jamaica y otros productos, dan la base para los casi 3,000 policías comunitarios que han enfrentado a las bandas paramilitares que aterrorizaban la zona. Un proceso que ya ha rebasado las primeras fronteras de las CRAC y que se vuelve un fenómeno de masas.

El PCM reconoce y aplaude el acierto de quienes organizaron esta semilla de poder popular que son las policías comunitarias, los comunistas en Guerrero apoyan y participan en la medida de nuestras fuerzas en este proceso.

El Estado pretende desarmar a las policías comunitarias, pero ambos lados saben que eso en automático decidiría la cuestión de la tierra y el mineral, pues son las CRAC el principal obstáculo para tales proyectos. De ahí que realice tentativas de comprar a una parte de las fuerzas, que acompañe la pretensión de volver la policía comunitaria un apéndice de la legalidad burguesa con la campaña de criminalización en todos los medios.

Es evidente la alianza del magisterio, los estudiantes normalistas, las organizaciones populares de Guerrero y la fuerza de la policía comunitaria. Por ello una derrota decisiva del magisterio tendría repercusiones que podrían llevar la embestida hasta el corazón de la montaña de Guerrero.

Mientras la moneda sigue en el aire, en Oaxaca se ha conformado el Frente Único de Sindicatos Independientes Oaxaqueños y Nacionales, un bloque importante de las corrientes magisteriales comienza a rebasar las dudas del Comité de la Sección 22 para sumarse a sus compañeros guerrerenses.

Durante la marcha del 1 de Mayo varios maestros y normalistas fueron aprendidos. De hecho ocurrió cuando un grupo decidió confrontar sin ningún plan o preparación a las fuerzas represivas, y tras la primera escaramuza salió huyendo atrás de las líneas del contingente organizado. El contraste entre el resultado de una y otra táctica es suficientemente elocuente.

Dentro del SNTE, destacamentos en todo el país van interviniendo en la lucha contra la reforma educativa, nuevos grupos de policías comunitarios se forman, las primeras aplicaciones de la reforma laboral ocasionan choques en todas las ramas.

A menos de un año de gobierno de Enrique Peña Nieto empieza a tambalear el “Pacto por México”, luego de que fueran reveladas las viejas mañas del “nuevo” PRI con la SEDESOL. Mientras, los de abajo, los trabajadores van a seguir construyendo el Frente de Izquierda Revolucionaria, el frente anticapitalista, antimonopolista y antiimperialista.

Porque el camino es el del magisterio guerrerense, toda la solidaridad y respaldo a sus acciones contra el paquete de reformas perjudiciales para trabajadores. Ante las órdenes de aprensión en contra de los maestros de Guerrero, si nos tocan a uno nos tocan a todos.