La ley del Incremento del papel de las masas en la vida político-Social

22.Abr.13    Opinión
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200 Ponencia presentada en el tema “Organización y conciencia” para la Escuela de Cuadros Emiliano Zapata

I

Lenin habla en “Las Tareas principales de nuestros días” sobre el incremento del papel las masas en la vida político-social cuando reflexiona:

“…Por entonces, hace más de cien años, la historia la hacían un puñado de nobles y pequeños grupos de intelectuales burgueses, en tanto las masas de obreros y campesinos permanecían amodorradas o dormidas. En virtud de eso, la historia solo podía transcurrir a la sazón con una lentitud espantosa. Hoy, el capitalismo ha elevado a un nivel muchísimo más alto la cultura en general y la cultura de las masas en particular. (…) La historia la hacen ahora millones y decenas de millones de hombres. El capital ha madurado para el socialismo.”

Esta ley del incremento del papel de las masas en la vida político-social vendría a ser una ley derivada de la ley del desarrollo histórico, la ley del progreso que resulta en el choque entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, la ley que abre periodos objetivamente revolucionarios para la humanidad.

La decisión de los asuntos, bajo un modo de producción basado en la explotación, será monopolio de las clases explotadoras dominantes. Frente a ello, la resistencia a las decisiones de los explotadores, la lucha de clases, es el único recurso con el que cuentan las masas populares para influir en la política. El papel de las masas populares en la vida político-social viene directamente dado por el nivel que alcance la lucha de clases de los oprimidos. Este nivel crecerá al pasar de un modo de producción a otro.


En el esclavismo era evidente que la llamada democracia era estrictamente restringida a los propietarios, a los amos. Y aunque encontramos luchas heroicas de los esclavos se trataba de una masa difícil de agrupar, proveniente de diferentes pueblos, con diferentes lenguas, una conciencia de clase muy escasa, etc. Los registros históricos sobre las sublevaciones esclavas reflejan como de ordinario el anhelo que las impulsaba era el de escapar de vuelta a sus patrias para recobrar la libertad, no se pensaba en confrontar de lleno al régimen esclavista ni mucho menos en sustituirlo por otro.

En el feudalismo los siervos forman una masa más compacta, con mayores posibilidades de lucha, una comprensión mayor sobre su solidaridad frente a los señores terratenientes, que busca la alianza con las capas pobres de la ciudad. Sin embargo, sus movimientos presentaban debilidades orgánicas, por ejemplo se limitaba su lucha a una comarca reducida.

En el capitalismo la clase obrera eleva la lucha contra los opresores a su máximo nivel. Constituye tras un tiempo una fuerza con vínculos internacionales, con la organización más refinada que la historia conoce, armada con una teoría científica, etc. De tal manera que hasta en periodos “pacíficos” se vuelve un factor decisivo en la vida político-social.

Así las cosas, ya que ningún modo de producción, incluyendo al capitalismo, se desenvuelve y agota en un solo día, deben existir durante su dominio transiciones zigzagueantes, periodos en los que la clase obrera y las masas intervienen, y forman sus organizaciones como mecanismos de dicha intervención. En el que las distintas organizaciones de los distintos destacamentos interaccionan entre sí, se presionan, se decantan, se elevan o se descomponen, etc.

II

La organización se conforma con arreglo a la lucha de clases, a la lucha económica y la lucha política.

Puede surgir y de hecho surge primero espontáneamente, posteriormente se complejiza bajo el efecto de la conciencia social. Digamos, en la misma manera como la formación espontánea de las familias sobre la base económica de la propiedad conllevó al agrupamiento de clases y esto ya llevo a que se edificara el aparato más complejo que es el Estado, proceso más consciente como puede inferirse de los debates filosóficos que buscaron darle formas más adecuadas en las civilizaciones antiguas. Así también, en la lucha se forman primeramente organizaciones más limitadas y primitivas que obedecen a los impulsos de la lucha económica y política.

A este nivel se aprecia como la estructura de las organizaciones viene dada por su misma composición de clase, pues esta composición determinará el carácter de los intereses económicos a defender, las modalidades de organización que mejor se acomodan a su dinámica, tiempos, espacios, y todas las características que devienen de su lugar en la producción.

Algo análogo a lo que ocurre con las formaciones cristalinas en la naturaleza que al sustituir su contenido, un mineral por otro, necesariamente se afecta su estructura, la forma simétrica sobre la cual se desarrolla.

Pero en base a un mismo elemento, a través de sus enlaces, por ejemplo del carbón, pueden formar estructuras diferentes que dotan de cualidades distintas a la sustancia, digamos el grafito, el fulereno o el grafeno. Igualmente en la sociedad una formación clasista puede adquirir mayores capacidades de acuerdo a la estructura de la que se ha dotado. Formas más complejas implican cualidades superiores.

Lo que en la naturaleza viene determinado por la temperatura, la presión, la humedad, etc., en la organización se relaciona con la conciencia. Este grado de complejidad viene en relación directa al grado de desarrollo de conciencia de clase y en otros casos al grado al que se ha desarrollado la conciencia política entre las masas.

Esta conciencia es el reflejo más o menos fiel de la comprensión de la totalidad del cuerpo social y de ahí la comprensión más profunda del papel jugado por la clase, la capa, las fuerzas sociales agrupadas en tal organización. Esta conciencia es el producto de su práctica concentrada, cuya máxima expresión será una concentración tal de experiencia que logre darle forma a una construcción teórica.

Veamos, en el caso de la clase obrera Marx y Engels hablan sobre como el conflicto de la clase obrera con el capital describe un movimiento ascendente que inicia al calor de los conflictos individuales de los trabajadores con sus patronos, surgen círculos mutualistas, más adelante sindicatos en forma, los sindicatos van uniéndose por ciudad y luego región, se desarrolla desde la agrupación de rama hasta las agrupaciones nacionales y como producto superior se da la formación de Partidos obreros.

Cualidades nuevas, al nivel del sindicato cesa la competencia entre quienes ofertan la mercancía fuerza de trabajo, aunque hay entonces una coalición para la defensa de su nivel de vida sigue dominando la conciencia burguesa (derivada de que toda la economía capitalista vuelve al obrero no solo explotado sino al mismo tiempo un poseedor de mercancía, de la mercancía fuerza de trabajo de cuya venta sobrevive, y cuyo primer instinto es procurar que se venda por un buen precio, naturalmente limitando la oferta con su asociación) que la hace tropezar con estrechos límites, gremialistas, de estar a la defensiva, inmediatistas, etc. A pesar de ello, se hace una lección constante para los obreros que o bien cuentan con el mutuo apoyo de cada uno de ellos o se enfrentan a una derrota dispersa. Existe una correlación directamente proporcional entre la cohesión que obtengan y la fuerza que pueden desplegar. Sin independencia de clase no existe tal fuerza, ni tal cohesión.

El proceso anterior implica que existen nódulos, límites o peldaños que requieren nuevas fuerzas para superarlos. Y no se superan simultáneamente, al mismo tiempo en todos lados, por toda la clase. Ninguna clase es homogénea o monolítica, los trabajadores están compuestos por destacamentos muy variopintos, con capas de transición, con partes avanzadas y atrasadas.

El Partido Comunista es la forma más elevada que corresponde al grado más elevado de conciencia, que lucha por los intereses generales de su clase. Se entiende por tanto que nunca abarque a la totalidad de los miembros de la clase. Es una unión voluntaria, el destacamento de avanzada de su clase. Ha cristalizado en su teoría, la larga tradición de lucha de nuestra clase, que ha ganado y ha sido derrotada, que ha luchado en batallas callejeras o elecciones, que ha ido a la clandestinidad o ha estado en el poder, que ha luchado en el monte y en la fábrica, etc.

Eso definitivamente no significa que los comunistas se van a vivir a Marte por su elevada conciencia, que hagan una vida aparte de su clase, que luchen aparte de ella. Existen vasos comunicantes entre el Partido y las masas.

Los miembros del Partido no se inventan las formas de organización o las formas de lucha de las masas populares, pero actúan como “catalizadores” de las organizaciones de masas, detectan las contradicciones y las eleven o superan de acuerdo a su naturaleza, gracias a nuestras herramientas de análisis científico nos adelantamos a los acontecimientos dotando a las masas de consignas adecuadas, con eso y más aceleramos la toma de conciencia entre las masas. Sobra decir que los reformistas, conciliadores, etc., que la gente que insiste en llevar a la clase obrera la ideología pequeñoburguesa “inhibe” tal proceso, no obtiene otro resultado porque está en su naturaleza misma.

Por otro lado es desde la organización de masas, al calor de sus luchas de donde se promocionan a los miembros del Partido Comunista. El Partido bolchevique surgió con las grandes huelgas, con los levantamientos campesinos, con la lucha estudiantil contra el absolutismo, se forjó en la revolución de 1905, se templó en los duros tiempos del terror contrarrevolucionario, y creció exponencialmente en los tiempos del gran Octubre. Los militantes mismos de este Partido han surgido en el terreno de las luchas. Cuando el Partido pone en tensión sus fuerzas, cuando entra en primera fila al choque de las clases, ha captado militantes entusiastas. En tiempos “pacíficos” no deja de captar miembros, pero es un proceso más lento. Otro tipo de militantes de nuestro Partido no deja también de ser una confirmación de esta regla, cuadros y dirigentes de organizaciones de masas que han adquirido perspectiva a base de sus tareas asumen la necesidad del Partido y se afilian.

La conciencia se desarrolla de manera desigual. Imprime su sello la dialéctica entre la esencia y la apariencia de los fenómenos. Que la humanidad adquiriera conciencia de algo que aparentemente contradice en grado supremo nuestros sentidos, como que la tierra gira alrededor del sol y no al revés, requirió de mediaciones, pasos como el registro del calendario, el desarrollo de las matemáticas, la observación de los eclipses, la balística, la mecánica, el cálculo, los telescopios, etc. Hay pasos, hay una mediación entre la observación de lo superficial y la comprensión de lo esencial, el reflejo más profundo de esa parte del mundo en nuestra conciencia.

La autoconciencia de clase, la conciencia política avanzada entre las masas requiere de una mediación similar. Mediación que viene dada por consignas sencillas, claras, correctas y asequibles.

Por ejemplo hablamos no solo de la conciencia de clase sino de la conciencia política de las masas. La formación del frente anticapitalista, antimonopolio, antiimperialista, la alianza de los sectores populares con la clase obrera pasa en sus diferentes componentes por una vía. A estos aliados no se les puede pedir que acepten de buenas a primeras la necesidad de la dictadura del proletariado – “¡si yo no soy proletario!”. Pasa por la Identificación de los monopolios como el enemigo principal, eso es relativamente fácil de aceptar. Sigue aclarar el papel del Estado como el poder político de tales enemigos, evidenciar la continuidad del Estado a través de los diferentes gobiernos. Desnudar como la socialdemocracia, y los oportunistas actúan como correas de transmisión de ese Estado, debilitarlos, aislarlos y aplastarlos. Y así continúa la progresión. Todo esto no basta con la agitación, con la propaganda sino que debe ser experimentado en la práctica misma de las masas y es responsabilidad de los comunistas clarificar lo más posible esa experiencia.

Las organizaciones de masas son desde donde éstas alteran su realidad. Individualmente la intervención política de los oprimidos, siempre que estos no se pongan al servicio de los explotadores, es ínfima al grado de ser inexistente. Sufrimos bastantes limitaciones financieras, laborales, etc., para saber esto. A través de la organización imprimimos a nuestra voluntad la posibilidad de materializarse. Como habíamos dicho ya, la decisión de los asuntos antes monopolio de las clases explotadoras deja de serlo. Con sus organizaciones los explotados intervienen en la vida política en forma de resistencia. Con la energía que les imprimen los golpes del enemigo pasan a formar enlaces entre sí las organizaciones, enlaces que se fortalecen o que se debilitan de acuerdo a la conducción que tome cada una, reflejo de los procesos internos. Con sus organizaciones superiores pasan a la ofensiva, a abolir estas relaciones y a construir nuevas. Toman el destino en sus manos las masas y entonces ponen en pleno uso sus energías creadoras. “Cuando las masas son sacudidas la historia se acelera, avanza, la escriben millones y decenas de millones” .

La intervención más extensa y profunda de la clase obrera motiva a otras clases a seguirla y viceversa.

Comprendiendo el complejo proceso anterior se debe derivar que las organizaciones de masas mutan, se desarrollan, se escinden, se trasvasan, caducan, dan vida a nuevas, etc.

Nosotros necesitamos que las organizaciones de masas se vuelvan tan fuertes y estables que a través de ellas se construya el nuevo mundo. Los comunistas aún rebasando los miles y siendo decenas de miles no estarán en cada hogar, en cada punto de distribución de bienes, en cada departamento de cada centro de trabajo, y es en todos esos lugares es donde el socialismo deberá edificarse. No solo el Partido sino las organizaciones de masas jugarán un papel importante en el socialismo.

Por ejemplo, en la IV conferencia de las mujeres sin partido, celebrado en 1919 en Moscú, se daba cuenta de cómo las organizaciones de mujeres que en el capitalismo estaban limitadas a exigir concesiones y a agitar, en el socialismo habían dado vida a las clínicas de maternidad, las guarderías, los comedores. En palabras de Lenin dirigidas a esa conferencia “…igual que los obreros, las mujeres deben liberarse a sí mismas”. Las organizaciones de masas solo pueden cumplir sus expectativas en el marco del poder obrero, de la economía socialista, como producto de su lucha por derrocar al capital.

III

Ahora que tenemos la película completa volvamos al momento actual. A las tareas concretas que los cuadros del PCM tenemos.

Los comunistas NO vamos a disolver al Partido al momento que somos destacados para hacer labor política entre las organizaciones de masas. Por tanto eso no requiere disolver ni las células, ni el periódico, ni los comités intermedios o superiores, nada de eso.

Hemos dicho que buscamos catalizar a las organizaciones de masas, hacer que se desarrollen más rápido ahora que el gobierno del Pacto de los monopolios lanzará agresión tras agresión. Hemos dicho que buscamos hacer que transiten más rápido y con menos costos por las contradicciones que se generan en su seno. Para eso los comunistas NO vamos a dejar de lado las consignas políticas. “No les sirve a las masas que apaguemos la conciencia” . Lo que si haremos es ser tácticamente flexibles, hallar la correlación entre política y economía en cada momento concreto en cada lucha concreta. Haremos sonar la cuestión del poder enlazada con las demandas del momento.

Por ello las formas para llevar a cabo lo anterior no pueden atenerse a una sola en estos momentos de lucha por conquistar el control sobre los centros de trabajo, estudio y vida del pueblo. Formas que incluyen, tan solo entre la clase obrera, en diversos escenarios, la dualidad de estructuras (una estructura conspirativa adentro de la fábrica y una estructura abierta de propaganda afuera a las puertas), la formación de corrientes sindicales, la conformación de comités, la pugna por la dirección sindical, etc.

En esta exposición no puedo sintetizar todas esas formas, sería desmedidamente ambicioso hacerlo y cual brujo adivinar en cada caso la forma adecuada, y aún más complicado sería prever las formas en que estas organizaciones tenderán a formar enlaces estables. Pero el objetivo es que quede injertado en el “ADN” de los cuadros que atienden esta escuela, y de quienes leen, nuestra tarea. El proceso completo cuya comprensión ayudará a hallar tal forma adecuada con el conocimiento profundo de la organización en el que el cuadro realiza su misión. Que quede claro que el comunista no necesita elegir entre organización de masas o Partido, eso es una falsa disyuntiva, pero también que se sepa que son construcciones de naturaleza bien distinta. Que el Partido existe para hacer su política entre las masas (entre las organizaciones de masas que promueve, se relaciona o inserta, llámese FIR, LARSEZ, FTI, CEST, sindicato X, Y o Z) que esta ha sido su tarea desde siempre –tarea que nos atrasamos en iniciar porque tuvimos que reconstruir este Partido liquidado hace mucho, remando contra corriente y depurándolo cuando fue necesario.

Cometeremos errores, seguramente eso ocurrirá cuando avancemos y actuemos mientras otros “comunistas” solo se han limitado a decir “organización” como quien lanza una plegaria o han formulado con pensamiento mágico membretes de cuya fantasiosa acumulación esperan extraer fuerzas. Pero ya estos errores deberán ser solo errores tácticos, criticados y superados, no ya estratégicos. Un camarada, una tarea, el Partido lo articula todo y cerrará ese puño para descarrilar la historia que escriben hasta ahora los opresores.