El Comunista

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La revolución de Hugo Chávez en El Bronx

Alberto Buitre, tomado de Huffington Post :: 20.03.13

Mientras el Gobierno de Barack Obama se niega a enviar condolencias por la muerte de Hugo Chávez, al sur del distrito del Bronx, Nueva York, cientos de estadounidenses lloran la pérdida física del líder de la Revolución Bolivariana.

Gracias al dinero enviado por el Gobierno de Venezuela, desde el año 2007 han sobrevivido en la región programas comunitarios de educación, alimentación y salud pública mediante la coalición local denominada Petrobornx que selecciona y coordina los proyectos otorgados por la empresa Citgo, subsidiaria estadounidense de la petrolera venezolana PDVSA.

Los proyectos han sido de alto impacto entre los más pobres del Bronx, cuyos hijos han podido ir a la escuela gracias a programas como el de Servicios de Educación Básica entre los cuales se cuentan más de 40 proyectos con un promedio de 110 alumnos por programa.

El dinero de la Revolución Bolivariana logró que este programa adquiriera computadoras, rentara oficinas y pagara sus deudas crecientes por encima de los 18 mil dólares, como recuerda Lucía Solano, una de las fundadoras de los proyectos educativos y a quien se puede atribuir la detonación de esta pequeña revolución al poder comentar con Chávez las problemáticas sufridas cuando el presidente de Venezuela giraba en Nueva York para asistir a la Asamblea de las Naciones Unidas.

Chávez fue el sur del Bronx, y no sólo se dio tiempo para escuchar y conocer los problemas. También bailó salsa con el grupo The Welafare Poets, cantó, discutió de beisbol y, claro, ideologizó a este sector proletario de los Estados Unidos.

Ahora son ellos quienes lloran la pérdida de Chávez, no sólo por el dinero enviado, sino porque se mantuvo en contacto con las comunidades desde aquel 2005 cuando el venezolano visitó y fue testigos de las carencias sufridas en el corazón del auto denominado país más poderoso del mundo.

Condados del sur del Bronx como Morrisania, Mott Haven y Bedford Park, fueron considerados por la consultora Gallup en su estudio “Food Research and Action Center” como unos de los más pobres s en Estados Unidos donde los registros por hambruna tienen en el colapso a una de cada tres familias de la región.

Según este mismo estudio, 17 por ciento de las familias neoyorkinas no tienen suficiente dinero para comprar comida, y la cifra se dispara hasta en un 23 por ciento en los hogares con hijos. El problema es tan agudo, que el representante demócrata por el distrit del Bronx, José Serrano, ha exigido al alcalde de NY, Michael Bloomberg, acciones inmediatas para “acabar con el hambre en El Bronx”.

Y mientras Bloomberg u Obama se deciden a operar a favor de los pobres de estos condados, la ayuda proporcionada por Chávez está cumpliendo siete años, sin reconocimiento de los monopolios mediáticos que únicamente han recogido las versiones citadas desde la Casa Blanca donde se acusa a Venezuela como una nación peligrosa y que brinda apoyo al terrorismo.

Tal vez Washington debería medir mejor sus calificativos, si se considera que a quienes apoya la Venezuela bolivariana es a los habitantes de los condados pobres de Nueva York, justo en la casa del acusador.

De esta forma, el trabajo de Petrobronx sigue cambiando la miseria producto de los altos costos de servicios de primera necesidad paras los neoyorkinos como la calefacción, por ejemplo, donde 150 galones de petróleo tienen un costo estimado de 600 dólares, haciéndola imposible de pagar a las familias estadounidenses. Sin embargo, Venezuela se los entrega gratis.

No es de extrañar por eso que, conociéndose la muerte del líder venezolano, el mundo entero lloró, incluida esta pequeña región bolivariana en el corazón del imperio.


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